Real Madrid regresa al Bernabéu: Mourinho protege a Vinicius
El Santiago Bernabéu vuelve a encender sus luces para el primer partido oficial de la temporada en casa. Han pasado meses desde la última vez que el estadio vio a su equipo, y el paisaje ha cambiado: nuevo entrenador, jerarquías removidas en el vestuario y una expectación que roza la curiosidad.
Real Madrid recibe a Real Sociedad en un duelo que debía ser la jornada 1, aplazado por el regreso tardío de varias estrellas tras el Mundial. El susto ante Espanyol en el estreno ya ha servido de aviso. El margen de error, en un club así, nunca es grande.
Mourinho, punto de partida
José Mourinho se sentó ante los medios con un mensaje claro: todo empieza de nuevo.
«Empezamos de cero, aunque no es desde cero, la gente ya tiene sensaciones. Hay voluntad de hacer las cosas bien y de apoyar al equipo», explicó, asumiendo que su idea aún está en fase de instalación. El discurso fue directo, sin escapatorias: reconstrucción, pero con prisa.
La gestión de cargas, sobre todo de los jugadores exprimidos en el Mundial, fue otro de los ejes. El técnico citó el caso de Cucurella como ejemplo de ese equilibrio que busca.
«Hay que hacer bien esta gestión entre no jugar nada y jugar mucho, por ejemplo Cucurella. Le di 30 minutos».
Mourinho subrayó que no se guía solo por sensaciones: «Mi visión se mezcla con los datos y con lo que me dicen los jugadores, con el conocimiento que cada uno tiene de sí mismo».
Vinicius en el centro del huracán
El nombre de Vinicius Jr. llegó pronto. Era inevitable. El brasileño vive rodeado de polémica, golpes, decisiones discutidas y un clima hostil en muchos estadios. Mourinho no esquivó el tema.
«La reacción del público normal se puede controlar. La relación de Vinicius con la grada rival puede mejorar. Pero las patadas, insultos y agresiones dependen del árbitro», sentenció.
El técnico fue más allá: «Hay que hacer justicia. Es el árbitro quien tiene que proteger a los jugadores y al juego. Se puede trabajar en tu relación con los adversarios».
Después, elogió sin matices el nivel del brasileño y denunció el trato que recibe sobre el césped. «La temporada pasada vi todos los partidos de Madrid y Barcelona. Pero lo que he visto ahora, en pretemporada, es evidente que hay una diferencia entre Vinicius y otros jugadores».
Ahí apretó el tono: «Se ha entrado en una dinámica, los rivales saben que pueden. Si hacen falta a Vini, la tarjeta amarilla llega después de hacer diez faltas. Es un trato que no me gusta».
Recordó también cómo lo veía desde fuera, cuando dirigía a Benfica: «Cuando era entrenador de Benfica, solo me interesaba Benfica. Vini puede tener más control, pero si es una patada y agresión, es expulsión».
Y, aun así, dejó un matiz de confianza en el arbitraje español: «Después de ver el último partido, me gustó mucho el arbitraje. Confío en el arbitraje español. Siempre confío en el árbitro. Después del partido a veces hay cosas que no me gustan».
El cierre llegó con una pulla envenenada y muy suya: «Sí Negreira, sí amigos, yo no estoy ahí. Estoy totalmente con los árbitros».
Un Mourinho más sereno… pero igual de exigente
El portugués también se miró al espejo. Se definió como un entrenador más calmado, más contenido, aunque sin perder el filo.
«Me siento más tranquilo desde hace años, con más control de mis emociones. Pero no es algo nuevo. Ahora enfrento situaciones difíciles o frustraciones, porque todavía no hemos perdido», comentó.
Acto seguido marcó la línea interna: «No me gusta la pereza, me gusta la gente que trabaja para Real Madrid. Hasta ahora no he visto pereza, todos lo dan todo. Y todos me protegen de mi lado oscuro. Me siento bien así».
Cuando le preguntaron por lo que muchos ya consideran el mejor tridente del mundo, no dudó.
«Lo más complicado es cuando no tienes jugadores de máximo nivel. Eso me ha pasado en otros equipos. Aquí no. Yo quiero a los tres (Mbappé, Bellingham, Vinicius) y estoy aquí para tomar decisiones».
Sobre su regreso al Bernabéu, fue tajante: nada de protagonismo personal. «No quiero que el Bernabéu me reciba de una manera particular, quiero que reciba al equipo como su equipo, con su pasión».
Mercado: puerta cerrada… salvo llamada del palco
El asunto fichajes también apareció. Para Mourinho, la plantilla está definida. Para él.
«Sigue abierto, nunca sabes lo que puede pasar. De momento todo está cerrado, pero el presidente o José Ángel pueden llamarme para decirme que hay una oferta por uno. Para mí, el mercado está cerrado. Me gustaría quedarme con esta plantilla esta temporada».
Mensaje claro al vestuario: cuenta con todos los que están. Y no pide más.
Valverde, Mbappé, Carlos Espi, Endrick: el tablero de piezas
La segunda parte de la rueda de prensa se centró en nombres propios. El primero, Federico Valverde. Mourinho fue muy concreto sobre su rol.
«No me gusta cuando le hacen jugar de lateral derecho. Le ha pasado en el pasado. Para mí es centrocampista. Puede ser más posicional o más móvil».
Y dejó una reflexión táctica sobre las soluciones de emergencia: «Los equipos deben tener soluciones. Un lateral es un lateral, pero hoy puede ser extremo. O como Trent, que puede jugar por dentro». Un aviso: los parches, sí, pero sin deformar la esencia de los jugadores.
Después llegó la pregunta sobre la convivencia en el once de Carlos Espi y Kylian Mbappé. Mourinho abrió la puerta a esa combinación… y a alguna más.
«Podemos verles juntos, o con Endrick. Carlos tiene un perfil diferente, fue perfecto para cómo fue el partido contra Espanyol. Pensé que Carlos podía ser importante en ese momento para asfixiar al rival».
El técnico también abordó el estado físico de Aurelien Tchouameni, marcado por su entrega en el Mundial.
«Ha sufrido mucho en el Mundial. Lo arriesgó todo. Jugó las semifinales con todo».
Ahora toca frenar: «Tiene un contratiempo, el jugador está listo para jugar y podría haber seguido, pero creemos que debe empezar la temporada al 100%. Hemos decidido con él y con el staff esperar, para que vuelva una o dos semanas más tarde, pero al 100%».
Sobre Endrick, lesionado y rodeado de expectativas, Mourinho mostró aprecio y calma.
«Hay un problema específico junto al tendón, pero es más por precaución. Es un jugador que me gusta muchísimo».
Y dejó un guiño al futuro del joven delantero y a Carlo Ancelotti: «Ha tenido tantas, tantas ofertas de clubes. Yo no quería ceder. Estoy seguro de que va a llegar a la primera llamada de Carlo Ancelotti. Me llamará directamente».
El Bernabéu espera. Mourinho también. El segundo partido oficial del curso y el primero en casa no es solo un trámite: es el verdadero examen inicial a un proyecto que dice empezar de cero, pero que no tendrá paciencia de pretemporada. Aquí, como siempre en Real Madrid, el tiempo se mide en resultados. Y el reloj ya está corriendo.






