Chadi Riad sufre rotura de ligamento y se pierde la temporada
Un mazazo para Chadi Riad y Crystal Palace al inicio de la temporada. Las pruebas médicas han confirmado lo peor: rotura del ligamento cruzado anterior y curso terminado para el internacional marroquí, que ve de nuevo frenada una carrera que venía en clara subida.
Según el diario británico Daily Mail, los exámenes realizados esta semana certificaron la grave lesión. El central cayó en el duelo de Premier League ante Everton y abandonó el campo en camilla en el minuto 70, con gesto serio y la sensación inmediata de que no se trataba de un simple golpe.
Es la segunda vez que Riad sufre una lesión de este tipo. Ya había pasado por el calvario físico en su primera temporada en el club londinense, al que llegó procedente de Barcelona por 12 millones de libras. Entonces ya conoció el lado más cruel del fútbol: largos meses fuera, rehabilitación, dudas.
La última campaña, en cambio, había cambiado el guion. Riad se ganó poco a poco la confianza del cuerpo técnico, acumuló minutos en la recta final y acabó como titular en la final de la UEFA Conference League, donde fue parte del once que llevó a Crystal Palace al título frente a Rayo Vallecano. De promesa golpeada por las lesiones a pieza fiable en una noche grande europea: su trayectoria parecía por fin encarrilada.
Por eso el golpe de ahora duele el doble. El central arrancó el curso decidido a consolidarse en la plantilla, con la mirada puesta en adueñarse del puesto y dar un salto definitivo. Esa hoja de ruta se ha hecho trizas en una sola acción, en una rodilla que dice basta justo cuando el jugador se sentía más fuerte.
Para el banquillo de Crystal Palace, el problema es inmediato. La planificación ya contemplaba reforzar la zaga: el club aseguró la cesión de Axel Disasi desde Chelsea y está cerca de cerrar la llegada de Joel Ordóñez desde Club Brugge. Ahora esas incorporaciones dejan de ser un lujo competitivo para convertirse en necesidad urgente.
Riad, mientras tanto, vuelve al túnel de la recuperación larga, silenciosa, lejos del foco. Ya salió una vez. La pregunta es cuánto tiempo tardará en volver a levantar la mano y reclamar el sitio que el destino le acaba de arrebatar.





