tribunadegol full logo

Cork City acaricia el título tras victoria ante Wexford

Cork City acaricia el título, pero UCD retrasa la fiesta

El título no llegó, pero el mensaje sí: Cork City ya tiene una mano en el trofeo. La victoria por 2-0 ante Wexford en Turner’s Cross dejó a los de la ciudad portuaria a solo dos puntos del regreso a la Premier Division. El problema, para los 2.556 aficionados que llenaron el estadio, es que UCD decidió alargar el suspense una semana más.

Mientras en Cork se miraba de reojo el marcador propio, las miradas acabaron clavadas en lo que ocurría kilómetros más al norte. UCD firmó un 5-4 de locura ante Finn Harps, con un gol en el minuto 89 de Hugh Smith que congeló el champán en Turner’s Cross justo cuando las botellas parecían listas para descorcharse.

Murphy y Maguire, sociedad decisiva

Un día después de que Seani Maguire calificara a Cillian Murphy como “el mejor jugador de toda la liga este año”, el joven de 17 años volvió a demostrar por qué tantos hablan de él. Sexto gol de la temporada, partido desbloqueado y, después, asistencia decisiva.

Cork City salió con Maguire de inicio por primera vez desde junio, premiando sus recientes apariciones goleadoras desde el banquillo. Charlie Lyons también entró en el once, con Harry Nevin y Conor Drinan fuera. En Wexford, las ausencias de Max Murphy (sancionado) y Robbie McCourt obligaron a rearmar la zaga: Liam Doyle y Ryan Butler se sumaron a una línea de cinco.

El encuentro arrancó con un momento de silencio en memoria de Tom Bolger, padre del centrocampista local Greg, que dio un tono solemne a los primeros instantes. Luego, el balón mandó.

Wexford empezó mejor. Mikie Rowe encontró espacio por la derecha y probó a Conor Brann con un disparo raso que el guardameta desvió con una mano firme. Fue el primer aviso de que Cork no iba a tener una noche plácida.

La respuesta local llegó a la vieja usanza: balón largo, Ruairí Keating al espacio y parada de Paul Martin para mantener el 0-0. Mientras tanto, las noticias que llegaban de otros campos no ayudaban a la ansiedad: Bray Wanderers y UCD se adelantaban antes del minuto 20, lo que hacía improbable que el título se decidiera ya. Para el descanso, ambos habían sido igualados y UCD incluso se marchaba perdiendo, pero la combinación de resultados aún no cuadraba para la coronación.

Wexford siguió generando peligro. Jake Doyle rompió el fuera de juego y se plantó ante Brann, que salió rápido y se hizo enorme en el uno contra uno para evitar el gol. Poco después, el nuevo reglamento para acelerar el juego entró en escena: Daryl Carolan amonestó a Martin por demorar un saque de puerta. El córner posterior provocó un barullo en el área que el portero visitante logró desactivar.

El balón parado se convirtió en el mejor aliado de Cork. En su sexto córner, el despeje de Ryan Ritchie casi termina en autogol, pero Martin reaccionó a tiempo y mandó a los suyos al descanso con el empate intacto.

La segunda parte cambió el guion en cuestión de minutos. Niall O’Keeffe vio el desmarque perfecto de Maguire y lo encontró con un pase igual de preciso. El exinternacional irlandés tiró de oficio: carrera, pausa y pase atrás. Allí, en el punto justo, apareció Murphy para empujar con sutileza el 1-0.

Con el marcador a favor, Cork jugó con más calma, sabiendo que el trabajo grande ya estaba hecho. Wexford, obligado a abrirse, dejó espacios que acabarían siendo letales.

En el minuto 74, los papeles se invirtieron. Murphy ganó un córner y él mismo lo sirvió. Maguire, solo, atacó el balón con una movilidad que descolocó por completo a la defensa visitante y firmó, de cabeza, el 2-0. Tercer gol en tres partidos, undécimo de una temporada marcada por las lesiones, y la sensación de que ha llegado justo a tiempo para rematar el ascenso.

Wexford aún se asomó al área rival: un centro de Zayd Abada obligó a Brann a despejar por encima del larguero, y una gran jugada individual de Hans Mpongo dejó a Joe Aidoo con una buena ocasión que se marchó cerca del poste. Pero el daño ya estaba hecho.

Con Bray perdiendo, todas las miradas se giraron definitivamente hacia el marcador de UCD. Ahí estaba la llave del título, y el partido en Belfield se volvió una montaña rusa.

Noche salvaje para UCD y golpes a la zona de ascenso

El duelo entre UCD y Finn Harps fue puro caos controlado. Los visitantes mandaban 2-1 al descanso gracias a dos zarpazos seguidos de Shaunie Bradley y Oran Brogan, que voltearon el tanto inicial de Charles Akinrintayo.

La segunda parte fue un intercambio de golpes sin red. Luca Cailloce y Louis Dignam marcaron para devolver la ventaja a UCD, pero Gavin McAleer empató a 3 a falta de menos de 20 minutos. Tres minutos duró la igualdad: Dignam volvió a aparecer, esta vez con un libre directo potentísimo desde lejos que se coló para el 4-3.

Parecía definitivo. No lo fue.

Max Hutchinson empató otra vez en el 79’, octavo gol de un encuentro desatado. Cuando el empate empezaba a darse por bueno, apareció Hugh Smith en el 89’ para sellar el 5-4 y, de paso, aplazar la fiesta de Cork City.

En Athlone, Bray Wanderers vio cómo sus ya mínimas opciones de ascenso directo quedaban matemáticamente enterradas. Endri Mustalli adelantó a los visitantes pronto, pero Will Smith igualó para Athlone Town y, pasada la hora de juego, Peter Grogan firmó el 2-1. Segunda derrota consecutiva de Bray en el centro del país y confirmación de que su camino, si quiere subir, será por la vía del play-off.

La tensión también se dejó notar en St Colman’s Park. Longford Town parecía tener el partido bajo control tras dos goles en tres minutos justo antes del descanso, obra de Dean Williams y Aaron Doran. Sin embargo, Cobh Ramblers reaccionó: Dara McCormick recortó al poco de reanudarse el juego y Jonas Cohen Stjernberg empató a falta de 20 minutos.

El 2-2 mantiene a Longford y Cobh en puestos de play-off, cuarto y quinto, pero con Athlone y Kerry FC al acecho tras sus victorias. La parte alta de la First Division se ha convertido en una carrera de fondo sin margen para tropiezos.

Cork City, mientras tanto, viajará a Bray la próxima semana con una misión muy simple y a la vez enorme: cerrar por fin un título que ya se siente suyo. ¿Habrá por fin champán en Turner’s Cross después de tanto suspense?