El Tottenham se hunde tras derrota contra el Aston Villa
El parón de selecciones llega como un castigo para el Tottenham. No han ganado aún en la Premier League, acaban de perder 3-2 en casa ante el Aston Villa y se marchan a tres semanas sin fútbol hundidos en la zona de descenso. El Tottenham Hotspur Stadium despidió la tarde con sarcasmo, resignación y un runrún que ya apunta al banquillo.
El equipo de Roberto De Zerbi, armado a golpe de talonario este verano, volvió a encajar demasiado y a reaccionar demasiado tarde. El Villa, que tampoco había arrancado bien el curso, encontró en los goles de Johan Manzambi, Nicolas Jackson y Emi Buendía su primer triunfo de la temporada. Valió oro.
Dominio inicial… y golpe en la mandíbula
Lo más cruel para el Tottenham es que empezó mandando. Con ritmo, con intención, con ocasiones. En apenas 20 minutos, Zion Suzuki tuvo que intervenir cuatro veces para sostener al Aston Villa. La primera gran alarma llegó en el minuto 9: doble ocasión para Savio dentro del área y doble parada del guardameta japonés, rapidísimo abajo, negando el 1-0.
El plan de De Zerbi se tambaleó pronto. En el 19, Pedro Porro se echó la mano a la ingle y se marchó cojeando, visiblemente enfadado. Archie Gray entró en su lugar y casi se presenta con gol, pero otra vez Suzuki tapó bien en el primer palo.
Justo antes del descanso, el partido giró. Micky Van de Ven recibió un durísimo golpe en la cara al despejar una acción a balón parado. Tuvo que abandonar el campo para ser atendido. Con el Tottenham reordenándose, el Villa olió sangre.
Minuto 45+3. Ataque por la izquierda, defensa descolocada, y Manzambi, solo, fusila para firmar su primer gol con el club. El estadio se quedó helado. El Villa, con ventaja al descanso tras aguantar el chaparrón inicial.
El VAR apaga el grito del gol
El Tottenham salió del vestuario con la misma urgencia con la que había empezado el partido. La grada necesitaba un motivo para creer. Lo encontró… durante unos segundos.
Al cumplirse la hora de juego, Sandro Tonali filtró un gran pase para Andy Robertson, que apareció por la izquierda y puso un centro tenso al área pequeña. Mohammed Kudus se lanzó al remate y empujó la pelota a la red. Estalló el estadio. Parecía el primer gol liguero de la temporada para los de De Zerbi.
Parecía. El VAR revisó la jugada y detectó a Robertson en fuera de juego en el inicio de la acción. Gol anulado. Otro mazazo. El Tottenham volvía al punto de partida: sin gol, sin premio y con la ansiedad disparada.
Jackson y Buendía castigan la fragilidad
La respuesta del Aston Villa fue implacable. El equipo de Unai Emery dio un paso adelante y aprovechó cada concesión defensiva del rival. En el 67, Jackson encaró a Van de Ven, ganó el duelo y soltó un disparo seco y raso ajustado al palo. 0-2. Silencio y pitos mezclados en la grada.
La herida se abrió del todo en el 79. Buendía recibió a unos 25 metros de la portería, levantó la cabeza y se atrevió. Latigazo potente, colocado, directo a la escuadra. Golazo. El 0-3 desató los cánticos de la afición visitante: “you’re getting sacked in the morning”. Muchos hinchas del Tottenham eligieron la salida antes del final.
Orgullo tardío y bronca en la grada
Con el partido ya sentenciado, el Tottenham al menos rompió su maldición con el gol. En el 86, Conor Gallagher cazó un balón suelto en el área y lo empujó a la red. 1-3. El tanto fue recibido con una mezcla de alivio y ironía: aplausos sarcásticos, conscientes de que el daño ya estaba hecho.
Todavía quedaba un giro más. En el 90+6, Jan Paul van Hecke se elevó en un córner y cabeceó para el 3-2. Demasiado tarde. Nada más sacar de centro, el árbitro señaló el final. El marcador maquillado no tapó la realidad: cinco victorias en los últimos 36 partidos ligueros en el Tottenham Hotspur Stadium y un equipo atrapado en la parte baja de la tabla.
De Zerbi, sin palabras para el vestuario
De Zerbi reconoció que ni siquiera habló con sus jugadores tras el encuentro. El técnico del Tottenham, sobre el parón internacional, fue claro: “Quizá es mejor, no hablé con los jugadores hoy porque no quería decir nada”.
El italiano señaló directamente el aspecto físico y el trabajo que se viene para quienes se quedan: mencionó a Gallagher, Solanke, Tosin, Senesi y Savio como futbolistas con los que “hay que trabajar más” porque no le gustó la condición física mostrada.
Su frustración con el desarrollo del partido fue evidente: insistió en que no podían perder “de esta manera”, que el segundo gol era inaceptable y que el equipo no podía perder el equilibrio por ir por detrás en el marcador. Contó que habló con sus cuatro atacantes para que jugaran con calma, sin precipitarse, y que el 0-2 le pareció “increíble”.
Emery se aferra a su portero y a su ‘9’
Al otro lado, Emery salió reforzado. El técnico del Aston Villa destacó la actuación de Suzuki y Jackson, dos piezas llamadas a reemplazar a jugadores importantes que se marcharon.
El entrenador alabó su compromiso y subrayó que el equipo dio “un paso claro adelante” en la forma de aprovechar las cualidades individuales dentro del colectivo. Aplaudió la continuidad de Suzuki en el nivel mostrado y la mejora evidente de Jackson respecto a los partidos anteriores. Para Emery, ahí está el camino.
El parón llega con sensaciones opuestas. El Aston Villa respira, con su primera victoria del curso y señales de crecimiento. El Tottenham, en cambio, se asoma al abismo: sin victorias, en descenso, con un estadio que ha dejado de ser fortaleza y un técnico bajo la lupa.
La pregunta ya no es solo cuándo llegará la primera victoria. Es cuánto tiempo más va a aguantar este proyecto antes de que alguien decida que ya es demasiado tarde.






