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PSV busca romper su maldición del debut en Champions League

En Eindhoven se respira algo distinto. No es solo el cosquilleo habitual de la Champions League, ni el brillo de los focos sobre el césped del Philips Stadion. Es la sensación, muy clara para Peter Bosz, de que este PSV llega mejor armado que en años anteriores justo cuando más lo necesita: en la víspera de otro estreno europeo.

El dato pesa: el vigente campeón neerlandés ha perdido el partido de la primera jornada en sus últimas cinco participaciones en la máxima competición continental. Una losa que ya se ha convertido en tema recurrente cada vez que suena el himno. Esta vez, el reto se llama Shakhtar Donetsk, pero en realidad el rival es también el propio pasado reciente.

Vigesima Champions y un mensaje de fuerza

PSV afronta su vigésima presencia en el formato principal de la Champions League, superando el registro histórico de Ajax, que se queda en 19. No es un detalle menor en un país donde la comparación entre gigantes es constante. Para Bosz, esa cifra llega en el momento adecuado: con un equipo que, según él, se parece mucho más a la idea que tenía en la cabeza cuando aterrizó en Eindhoven.

En la rueda de prensa previa al choque, el técnico de 62 años fue directo: su PSV juega “mucho mejor fútbol” que en el mismo tramo de la temporada pasada. No habló de matices ni de pequeños pasos. Habló de desarrollo avanzado, de un bloque que entiende mejor el juego y se reconoce en el plan.

Eso sí, no se dejó arrastrar por la euforia. Recordó que la Champions exige algo más, siempre. Más ritmo. Más atención. Más dureza mental. Tres puntos en Europa, vino a decir, se ganan con otra velocidad y otra concentración.

Y, fiel a su libreto, evitó fijar metas de largo recorrido en esta nueva fase de liga. Nada de hablar de octavos, cuartos o sueños mayores. Un partido cada vez. Un examen cada noche. Esa es la línea que marcó delante de los micrófonos.

“Tenemos que subir un punto más”

Bosz lo resumió con una frase que resonó en la sala: el equipo está “mucho más avanzado” que hace un año, juega mejor, combina mejor, se mueve como un colectivo más compacto. Pero no se conforma. Para él, el salto de calidad debe hacerse notar precisamente cuando suena el himno de la Champions.

La exigencia es clara: lo que vale para dominar en casa no siempre basta fuera, ni siquiera en el propio Philips Stadion cuando el rival lleva el parche de la competición en la manga.

Tormenta mediática y defensa férrea de Ruben van Bommel

El técnico no solo tuvo que hablar de táctica y ambición. También se plantó ante la polémica. El foco mediático lleva días persiguiendo a Ruben van Bommel por una entrada controvertida, y Bosz decidió salir en su defensa con contundencia.

Rechazó darle un trato especial al joven jugador para no alimentar aún más el incendio. Prefirió normalizar la situación dentro del vestuario, mientras celebraba que el futbolista rival implicado en la acción se esté recuperando bien. Ese dato, subrayó, es lo verdaderamente importante.

Bosz fue un paso más allá. Señaló un doble rasero en el tratamiento mediático de las jugadas duras, recordando lesiones sufridas por jugadores de PSV que pasaron casi de puntillas en los debates públicos. No escondió su enfado: calificó la oleada de críticas de “risible” y “ridícula” y reclamó el fin de la polémica para proteger la tranquilidad de Van Bommel.

Un mensaje nítido hacia fuera y hacia dentro: el entrenador se pone delante del grupo cuando la presión se dispara.

Shakhtar, viejos recuerdos y promesa de goles

El rival de este debut no llega solo con su nombre. Shakhtar Donetsk arrastra una identidad muy marcada: un equipo que mezcla talento brasileño con la calidad de los futbolistas ucranianos, una combinación que históricamente ha incomodado a muchos grandes en Europa.

El duelo, además, remueve una memoria reciente muy viva en Eindhoven. En 2024, ambos protagonizaron un partido completamente loco en este mismo escenario: PSV perdía 0-2 y, a partir del minuto 86, firmó tres goles para sellar un 3-2 que todavía se comenta en las gradas. Una remontada de las que marcan carácter, pero también una advertencia sobre lo que Shakhtar puede provocar cuando se desata el caos.

Hay otro dato que alimenta la expectativa: se han visto 44 goles en los últimos 10 partidos de Champions disputados por PSV. Casi una garantía de espectáculo. El público acude al Philips Stadion sabiendo que lo normal es que el marcador se mueva, y bastante.

Romper la maldición o convivir con ella

En este contexto, Bosz pide una sola cosa: concentración absoluta. Ni distracciones por la tormenta mediática, ni relajación por la buena dinámica, ni confianza ciega en el talento ofensivo. Para el técnico, la noche del debut es un examen de madurez.

PSV llega con más fútbol, más experiencia reciente en la élite y el impulso simbólico de superar a Ajax en presencias en la Champions. Ahora le toca responder a una pregunta que se repite desde hace años en Eindhoven: ¿es este el momento de dejar de tropezar siempre en el mismo partido?