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De Zerbi en silencio tras la derrota: Tottenham cae ante Aston Villa

Roberto De Zerbi salió del césped con el gesto helado. No hubo bronca en el vestuario. No hubo charla. No hubo nada. Tras el 3-2 encajado en casa ante Aston Villa, el técnico de Tottenham decidió no dirigir ni una sola palabra a sus jugadores.

“Hoy no hablé con los jugadores porque no quería decir nada”, admitió después. “Estaba muy decepcionado, muy triste, muy frustrado por la actuación porque no podemos perder este partido de esta manera”.

El silencio del entrenador lo decía todo. El equipo se va al parón de selecciones en puestos de descenso, acompañado por los abucheos de su propia afición tras otra derrota en casa, en una temporada que debía ser de reconstrucción… y que ya huele a problema serio.

Un golpe cuando Tottenham estaba en inferioridad

El partido había arrancado dentro del guion de dos equipos aún en obras. Ambos llegaban con arranques flojos tras veranos de cambios profundos. Tottenham, además, arrastraba una losa: cuatro jornadas de liga sin marcar. Los 0-0 ante Nottingham Forest y Everton habían dejado alguna señal positiva, pero nada más que eso: brotes verdes, sin fruto.

Y cuando parecía que los locales empezaban a asentarse, llegó el primer mazazo. Johan Manzambi adelantó a Aston Villa en una acción que encendió todavía más al estadio: el capitán Micky van de Ven estaba fuera del campo recibiendo tratamiento cuando llegó el tanto. Mala fortuna, sí. Pero también una muestra de fragilidad.

El cambio que rompió el equilibrio

Al descanso, De Zerbi buscó una sacudida. Fuera Mateus Fernandes, dentro Mohammed Kudus. Una apuesta ofensiva, un mensaje claro: ir a por el partido.

El efecto fue el contrario.

Aston Villa empezó a mandar en el centro del campo. Con más espacio, más calma y más claridad. Tottenham, en cambio, perdió el hilo y, sobre todo, el equilibrio que tanto reclama su técnico.

El propio De Zerbi negó que el cambio de Mateus por Kudus fuera el origen del descontrol, aunque no escondió su descontento con el mediocentro: “No, creo que no. Este no es el problema. El problema es que en la segunda parte perdimos el equilibrio porque íbamos perdiendo. Solo por eso, y forzamos el pase. Forzamos la situación, perdimos el balón y ellos, Aston Villa, estaban ganando y jugaron más al contragolpe. OK, Mateus es diferente de Kudus. Tengo mucha confianza en Mateus, pero no me gustó la actuación de Mateus hoy”.

La explicación del italiano es clara: el equipo se partió por ansiedad, no por táctica.

Jackson castiga, Buendia sentencia

La pérdida de control tuvo un rostro: Nicolas Jackson. En el minuto 67, el delantero de Villa firmó el 0-2 con una acción que retrató a la zaga local. Primero desbordó a Jan Paul van Hecke, luego dejó atrás a Van de Ven y definió para agrandar el agujero.

Para entonces, el mensaje de De Zerbi a sus atacantes ya se había evaporado. “Al inicio de la segunda parte hablé con los cuatro atacantes, para que usaran la cabeza, calma. Era el minuto 51. Toda la segunda parte, calma, calma, jugar, disfrutar, no tomar riesgos y aprovechar los espacios o, cuando llegáramos al último tercio, con más atención, pero el gol que concedimos, el segundo, fue increíble”.

El técnico pedía pausa. Su equipo respondió con precipitación.

La noche se oscureció del todo a once minutos del final. Emi Buendia conectó un disparo lejano, espectacular, para el 0-3. Ese tanto fue la señal para muchos aficionados de Tottenham: camino a las salidas. El estadio empezó a vaciarse mientras el marcador se convertía en una humillación.

Goles tardíos que no tapan la herida

Con el partido prácticamente perdido y el ambiente enrarecido, llegaron los primeros goles de Tottenham en esta Premier League. Conor Gallagher y Jan Paul van Hecke marcaron en el tramo final y rompieron la sequía anotadora del club en el campeonato. Demasiado tarde. Sin peso real en el resultado. Más maquillaje que reacción.

El 3-2 final deja una sensación amarga: Tottenham por fin marca, pero vuelve a perder. Y lo hace en casa, otra vez, con un equipo construido a golpe de inversión que no encuentra ni resultados ni identidad.

“No podemos encajar el segundo gol. No podemos perder el equilibrio solo porque en la primera parte vamos perdiendo”, insistió De Zerbi. La frase resume su enfado y, sobre todo, su preocupación.

Emery respira y repite patrón

En el otro banquillo, Unai Emery sí pudo sonreír. Aston Villa logró su primera victoria de la temporada en la Premier League… a la quinta jornada. Exactamente igual que el curso pasado.

“Estamos encantados con cómo los jugadores respondieron al plan de partido que planteamos y cómo se sintieron cómodos en la estructura defensiva y ofensiva, ganando confianza individualmente durante el encuentro y así es como ganamos el partido”, explicó el técnico vasco.

Emery no se dejó llevar por la crisis del rival y recordó el peso del triunfo: “Por supuesto, Tottenham es Tottenham. Sigue siendo ganar a Tottenham. Este entrenador es un entrenador fantástico. Ahora están bajo expectativa, pero están rindiendo bien”.

Mientras uno se aferra a la idea de que el rendimiento no está tan lejos de lo esperado, el otro se marcha al parón con una certeza incómoda: el proyecto de De Zerbi ya está bajo examen.

La pregunta es cuánto tiempo más podrá permitirse Tottenham vivir entre abucheos, silencios en el vestuario y derrotas en casa antes de que la paciencia se agote del todo.