Liverpool acelera por Trincao y Diomande: el plan para reconstruir las bandas
En Anfield ya no se habla de si habrá revolución en las bandas, sino de cuán profunda será. Con Mohamed Salah rumbo a la puerta de salida como agente libre pese a tener aún un año de contrato, el Liverpool se prepara para un verano en el que los extremos pueden cambiar de cara… y de jerarquía.
A la marcha del egipcio podría unirse algo más que un simple relevo puntual. Federico Chiesa ha sido claro en público: necesita salir para relanzar su carrera y solo contemplaría quedarse si el nuevo técnico, Andoni Iraola, le garantiza más protagonismo. Cody Gakpo, por su parte, tampoco tiene el futuro asegurado. Fabrizio Romano ha explicado que el club está dispuesto a escuchar “propuestas importantes” por el neerlandés.
En ese contexto, las bandas se han convertido en el gran frente de batalla del mercado para el Liverpool.
Diomande, la gran apuesta… pero no la única
El nombre que más brilla en la agenda es el de Yan Diomande. El joven marfileño de RB Leipzig se ha colocado en la cima de la lista para reforzar los costados. The Athletic apunta que el club alemán ya pide más de 130 millones de euros (112 millones de libras) por el jugador de 19 años.
La cifra es descomunal, pero no ha frenado a los dirigentes de Anfield. Según David Ornstein, el Liverpool está mejor posicionado que PSG para alcanzar un acuerdo con el futbolista en lo relativo a las condiciones personales, y las conversaciones entre clubes ya han comenzado. Hasta se ha llegado a plantear, según información de TEAMtalk, que Gakpo entre en la operación como moneda de cambio para abaratar el fichaje.
La idea es clara: Diomande como gran inversión de futuro para las bandas. Pero el club sabe que no basta.
Si realmente salen Salah, Chiesa y quizá Gakpo, un solo fichaje no cubriría el vacío. Haría falta algo más que una gran promesa. Haría falta un futbolista ya hecho, con impacto inmediato. Ahí entra Francisco Trincao.
Trincao, 31 aportaciones de gol y un paso al frente
Desde Portugal, el nombre de Trincao ha ido ganando peso en las últimas semanas. Correio da Manhã informó de que en Liverpool se estudia muy seriamente su incorporación desde Sporting CP. Y el cambio en el banquillo no ha enfriado la operación: el mismo medio asegura que la llegada de Iraola “no ha hecho nada por reducir el interés” en el atacante de 26 años.
Trincao ha reconstruido su carrera en casa. Tras un paso discreto por Wolves en la temporada 2021/22, cuando aún pertenecía a Barcelona, regresó a Portugal. Primero cedido a Sporting y, desde 2023, como jugador en propiedad. Ahí, lejos de los focos de la Premier League, ha crecido.
Sus números hablan por él: 13 goles y 18 asistencias en todas las competiciones el curso pasado. Treinta y una contribuciones de gol que explican por qué ha sido incluido por segunda temporada consecutiva en el once ideal de la Primeira Liga. Zurdo, creativo, con capacidad para asociarse y para finalizar, se ha convertido en una pieza clave del campeón portugués.
Ahora, según el diario Record, el Liverpool es el club “más cercano” a ficharlo este verano. La vía es directa: activar la cláusula de rescisión de 60 millones de euros (52 millones de libras). El mismo medio insiste en que los ‘reds’ están “en lo más alto de la lista” de candidatos a mover ficha por él en este mercado.
Un doble golpe para redibujar el ataque
La estrategia toma forma: un golpe de presente y otro de futuro. Trincao aportaría rendimiento inmediato, experiencia europea y números contrastados. Diomande ofrecería desborde, proyección y un techo altísimo a medio plazo.
El coste sería enorme, pero el contexto también lo es. No se trata solo de reemplazar a Salah, sino de redibujar un frente de ataque que puede perder hasta tres extremos en un solo verano. En un club que ha vivido los últimos años a base de bandas dominantes, velocidad y gol desde los costados, el margen de error es mínimo.
Liverpool ya ha dado el primer paso abriendo conversaciones por Diomande y posicionándose en cabeza por Trincao. Si consigue cerrar este doble fichaje, Anfield no solo cambiará de nombres en las bandas. Cambiará de era. La cuestión es si está dispuesto a pagar el precio, deportivo y económico, que exige ese salto.






