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Teresa Herrera: Dépor y Real Madrid se enfrentan en un clásico de verano

Ocho años después, el Abanca-Riazor vuelve a encender sus focos para fútbol de Primera. Y lo hace con un cartel que huele a otra época: Deportivo contra Real Madrid, en la 81ª edición del Trofeo Teresa Herrera. Un clásico de verano para celebrar el regreso de los coruñeses a LaLiga y medir el pulso de un Madrid todavía en fase de montaje bajo José Mourinho.

Dépor, invicto y con dinero gastado

El equipo de Antonio Hidalgo llega lanzado. Seis partidos de pretemporada, ninguna derrota. Triunfos ante Compostela, Lugo y Genoa; empates ante Oviedo, St. Pauli y Fiorentina. El último, con premio: un gol tardío de Kevin Sánchez en el Luigi Ferraris para levantar el Trofeo Spagnolo. No es un detalle menor para un recién ascendido que quiere sacudirse los complejos desde julio.

El club ha invertido cerca de 30 millones de euros en este mercado. Fichajes con nombre y peso: Leo Román para la portería y Pierre-Emerick Aubameyang como referencia veterana en ataque. Un mensaje claro: el regreso no es para pasear el escudo.

El viaje por Italia, sin embargo, dejó una advertencia: problemas para defender centros laterales. El bloque compite, cierra líneas, concede poco por dentro, pero sufre cuando la pelota vuela al área. Un matiz que, ante un rival con tanta calidad en el último tercio, puede convertirse en grieta.

Yeremay Hernández sigue entre algodones, gestionado por los servicios médicos. Con una de sus piezas más desequilibrantes aún sin estar al cien por cien, el plan de Hidalgo apunta a algo reconocible: solidez, ritmo alto y aprovechar la pegada de Aubameyang.

Los números respaldan la idea de partido cerrado. Cuatro de los seis amistosos del Dépor han terminado con tres goles o menos. Tres porterías a cero consecutivas para abrir el verano: 4-0 a Compostela, 0-0 ante Oviedo, 1-0 frente a Lugo. Después, un 1-1 muy serio ante Fiorentina y otro 1-0 a Genoa con el ya citado gol de Kevin Sánchez. Solo tres goles encajados en toda la pretemporada. No es casualidad.

El Madrid, en construcción pero con filo arriba

Enfrente, un Real Madrid que llega de estrenar victoria veraniega: 2-1 en casa de Ferencváros. Antes, había dejado escapar una ventaja de dos goles frente a Fiorentina. Señales de un equipo todavía a medio hacer, con tramos de autoridad y lagunas defensivas propias de julio.

Mourinho aún no tiene todas sus piezas. Kylian Mbappé, Aurelien Tchouaméni, Marc Cucurella e Ibrahim Konaté se incorporaron a los entrenamientos el lunes tras sus vacaciones post Mundial y, como mucho, apuntan al banquillo. Bellingham ni siquiera ha entrado todavía en dinámica. Militão, Rodrygo, Mendy y Asencio siguen fuera de combate.

La consecuencia es clara: defensa remendada, muchos nombres de la cantera y una estructura aún por ajustar atrás. El dato es contundente: el Madrid ha encajado en sus tres partidos públicos de verano. Piccoli y Kean neutralizaron un 2-0 ante Fiorentina; Ferencváros también encontró el camino al gol en Budapest. El cero atrás, de momento, se le resiste.

Arriba, el panorama es muy distinto. Endrick, Vinícius Júnior y Arda Güler garantizan talento, desborde y gol. El brasileño más joven ha arrancado con instinto asesino; Vinícius amenaza cada transición; Arda aporta último pase y creatividad entre líneas. Aunque falten las grandes estrellas, el Madrid no se queda corto en el área rival.

Apuestas tácticas y ritmo de partido

Sobre el papel, el guion apunta a un duelo con más tensión competitiva que estridencias en el marcador. El Dépor ha mostrado una estructura defensiva fiable, ha concedido muy poco y solo se desordena cuando el balón vuela desde las bandas. El Madrid, por su parte, está encajando, pero genera ocasiones con facilidad.

Los coruñeses han visto puerta en cinco de sus seis amistosos, solo se quedaron a cero en el 0-0 de Oviedo. El Madrid, con su zaga parcheada y un bloque todavía por ensamblar, ofrece grietas suficientes como para pensar que el equipo de Hidalgo no se irá de vacío en ataque.

El posible once del Dépor refuerza esa idea de equilibrio: Leo Román bajo palos; Ximo Navarro, Noubi, Bright Ede y Angeliño en la línea defensiva; Amatucci, Gijselhart y Mario Soriano en la sala de máquinas; Luismi Cruz, Aubameyang y Nsongo Bil en punta de lanza. Un equipo con oficio atrás, piernas en el medio y colmillo arriba.

El Madrid podría responder con Lunin en la portería; Alexander-Arnold, Huijsen, Joan Martínez y Carreras en defensa; Valverde, Camavinga y Arda Güler en el centro del campo; Bernardo Silva, Vinícius Júnior y Endrick como tridente ofensivo. Un once que mezcla jerarquía, energía y calidad, pero que mantiene la incógnita en la coordinación defensiva.

Mourinho ha acostumbrado a sus equipos a entrar fuerte en los partidos. En los dos últimos amistosos, el Madrid se marchó al descanso por delante. Ante Fiorentina, 2-0 en 24 minutos, 2-1 al intermedio. En Budapest, gol de Mario Rivas en el 41’ y luego el segundo de Carlos Espí para el 2-1 final. La tendencia invita a pensar en un inicio agresivo, con los jugadores más frescos y los teóricos titulares queriendo asegurar su sitio antes de que aparezcan los galácticos desde el banquillo.

Lo que puede esperar Riazor

El Teresa Herrera no es un amistoso más para el Dépor. Es la presentación ante su gente, el reencuentro con la élite, el primer pulso serio contra uno de los gigantes del continente. Para el Madrid, es una parada más en una pretemporada en la que el resultado importa menos que la construcción del equipo, pero el escudo siempre obliga.

El contexto, los números y las ausencias dibujan un partido de marcador contenido, con tres goles como frontera lógica. Un Dépor ordenado, con personalidad, dispuesto a morder cuando pueda. Un Madrid con más calidad arriba, favorito para llevarse el trofeo, pero con pocas garantías de cerrar su área a cal y canto.

Un 1-2 encaja con el paisaje: Aubameyang como amenaza local; Vinícius Júnior y Endrick como candidatos naturales al gol blanco. El Teresa Herrera, en todo caso, no solo entregará un trofeo. Dirá cuánto de verdad tiene este nuevo Dépor y qué tan rápido es capaz Mourinho de convertir su Madrid en algo más que una suma de nombres.