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Julián Álvarez y su futuro incierto en el Atlético

Julián Álvarez volvió a faltar a los entrenamientos del Atlético de Madrid por tercer día consecutivo este viernes. Tres ausencias seguidas, a las puertas del cierre de mercado, que solo alimentan la sensación de ruptura inminente.

Desde España se apunta que el argentino podría reaparecer este mismo viernes en la ciudad deportiva, pero no con el grupo. Si vuelve, lo hará en solitario, apartado de sus compañeros. Un detalle que habla por sí solo.

En el club ya dan prácticamente por hecho que no entrará en la convocatoria para la visita a Sevilla en LaLiga este sábado. Diego Simeone prepara un partido clave sin una de sus grandes figuras ofensivas, mientras el ruido alrededor del delantero no deja de crecer.

El pulso con Barcelona

Álvarez mantiene firme su deseo: quiere ir al Barcelona. Lo ha dejado claro a su entorno y su postura no se ha movido. El problema es que al otro lado se ha levantado un muro.

La directiva del Atlético, con Miguel Ángel Gil Marín al frente, se ha plantado ante la posibilidad de reforzar a un rival directo. El mensaje es tajante.

«Nuestra intención y mi sueño personal es que se quede con nosotros, que siga en el Atlético», declaró Gil Marín el jueves. «Para competir entre los grandes, necesitas grandes jugadores, y Julián lo es. Si él considera que seguir en el Atlético ya no es viable, buscaremos una alternativa, pero nunca, jamás será el Barcelona».

No hay matices. O encuentra otra salida, o se queda.

Arsenal espera su momento

Mientras tanto, el reloj del mercado corre: la ventana se cierra el martes por la noche y el margen para desbloquear la situación se estrecha.

Arsenal trabaja en la sombra. El club inglés mantiene el interés y, según se entiende desde el entorno de la operación, el Atlético sí estaría dispuesto a negociar con los londinenses por una oferta adecuada. No hay veto ahí.

Falta, sin embargo, lo más importante: el “sí” del jugador. Álvarez todavía no ha dado luz verde a un traspaso al Arsenal y en el club inglés siguen esperando una señal de su entorno. El tiempo se agota y el argentino continúa mirando a Barcelona, pese a la negativa frontal del Atlético.

Un jugador “muy confundido”

En el discurso de Gil Marín se mezcla la firmeza con un evidente tono de preocupación por el estado del futbolista.

«Julián lo está pasando realmente mal», admitió. «Ha habido personas que se han propuesto engañarle y confundirle, y lo siento muchísimo».

El dirigente fue más allá al describir la situación personal del delantero: «Le conozco y llevamos trabajando con él desde hace tiempo. Es un gran profesional y futbolista, pero está muy confundido y atravesando un momento muy difícil, tanto en lo personal como en lo profesional».

El caso ya no es solo un pulso deportivo o contractual. Es un problema emocional dentro del vestuario, a pocos días de que se cierre cualquier vía de escape.

El Atlético se aferra a su postura, Barcelona espera un milagro, Arsenal aguarda una oportunidad y Julián Álvarez entrena solo, lejos del grupo. El martes por la noche, cuando baje la persiana del mercado, se sabrá si todo este ruido desemboca en un traspaso… o en una convivencia forzada que puede marcar la temporada.