Jamie O’Hara sufre intoxicación por tostada de queso en Portugal
Jamie O’Hara aterrizó en el Algarve con un plan sencillo: sol, mar, arena y unos días de desconexión en Albufeira. Lo que no entraba en el guion era terminar en un hospital, con un gotero en el brazo y una tostada de queso convertida en villana principal del viaje.
El excentrocampista de Tottenham Hotspur, ahora voz habitual de talkSPORT, compartió en su cuenta de Instagram una imagen desde la cama del hospital, con el brazo derecho conectado a una vía. El mensaje era tan directo como surrealista: se había intoxicado con una tostada de queso en un restaurante de la zona.
“Got food poisoning from cheese on toast in Albufeira”, escribió, acompañando la foto de su particular pesadilla portuguesa. De vacaciones, pero en fuera de juego.
De tostada inocente a sospechosa número uno
La historia, como era de esperar, no tardó en saltar a la antena de talkSPORT. En el programa Breakfast, Shebahn Aherne y Gabby Agbonlahor intentaron descifrar cómo algo tan básico como pan y queso podía tumbar a un exfutbolista profesional.
“Is that possible?”, preguntó Agbonlahor, incrédulo. Aherne respondió con la misma sorpresa: “I don't think it is possible. I think he's had something dodgy before the cheese on toast”. La tostada, para ella, era solo la última parada de un recorrido gastronómico más sospechoso.
Agbonlahor, fiel a su estilo, tiró de humor: imaginó a O’Hara viajando con su propio queso desde Inglaterra, dejándolo estropearse al sol portugués y rematando la faena con un bocado en el momento menos oportuno.
Aherne, intentando poner algo de ciencia en medio de las bromas, apuntó a una posible listeriosis, una infección que, según el NHS, puede aparecer tras consumir quesos blandos y madurados con moho, como camembert o brie. La tostada de queso, de repente, ya no sonaba tan inocente.
“Estoy en un mal lugar”
En pleno debate, el protagonista decidió intervenir. O’Hara envió un vídeo al programa para actualizar su estado. La voz, cansada; el mensaje, claro:
“Boys, it's not good, I'm in a bad place. I can't come on, I am struggling. I'm out in Portugal, I've got food poisoning from cheese on toast”.
Y entonces llegó el detalle que terminó de redondear la anécdota. El nombre del restaurante donde comió.
“You'll love this one as well, the restaurant that I got it from, do you know what it's called? Fat Cats... Fat, Cats! Honestly, absolute stinker. I'm dying. Sums me up, doesn't it?”
El propio O’Hara lo definió como una “absolute stinker”, utilizando el mismo término con el que tantos aficionados describieron la temporada pasada de su querido Tottenham. Vacaciones con sabor a campaña desastrosa.
Aherne, tras ver las imágenes, no necesitó más palabras: “He is whiter than a ghost by the way!”. Agbonlahor, que había empezado riéndose, cambió el tono al ver el estado de su compañero: “He doesn't look well, does he? I want to apologise for laughing at you Jamie”.
La broma había dejado paso a la preocupación. Pero no por mucho tiempo.
El remedio Cundy
Lejos de los micrófonos, O’Hara es una de las caras más reconocibles de The Sports Bar, el programa nocturno que comparte con Jason Cundy, otro especialista en exprimir al máximo cada anécdota.
Ambos regresarán pronto a la parrilla para acompañar el inicio de la nueva temporada de la Premier League. Sin embargo, el reencuentro podría adelantarse unos días, al menos en espíritu. Agbonlahor lanzó una idea que encajaba demasiado bien con el momento.
“Do you know what he might need while he's sitting there in hospital? Jason Cundy, ‘Has anyone seen cheese?!’ That'll cheer him up!”
El famoso chiste de Cundy, adaptado al contexto, como posible medicina anímica para un O’Hara pálido, agotado y con una tostada de queso convertida en enemigo íntimo.
Entre bromas, diagnósticos improvisados y disculpas en directo, la escena dejó una imagen clara: uno de los rostros habituales de talkSPORT, derrotado no por una entrada dura ni por un maratón de programas, sino por una simple comida en un local llamado Fat Cats.
Ahora solo queda que el gotero haga su trabajo, que el cuerpo recupere fuerzas y que el hombre que suele reírse de todo vuelva al estudio con una historia más que contar. Porque cuando regrese a The Sports Bar, esa tostada de queso en Albufeira será imposible de sacar del guion.






