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Alisson y su futuro incierto en Liverpool

Liverpool vuelve a caminar por la cuerda floja con uno de sus pilares. Alisson ha entrado oficialmente en su último año de contrato y el club se asoma a una encrucijada conocida: apostar de nuevo por su guardián histórico o abrir de una vez la puerta a una nueva era bajo palos.

El brasileño cumplirá 34 años en octubre. Sigue siendo el dueño indiscutible del arco y uno de los mejores porteros del planeta, algo que se refleja en su salario: unas 250.000 libras semanales, de los más altos de la plantilla. Pero el tiempo y el mercado no esperan.

Un silencio que inquieta

Según James Pearce, periodista de referencia en la información de Liverpool, el escenario ahora mismo es de calma… y de quietud absoluta. En el podcast Walk On de The Athletic, el reportero dejó claro que no hay avances en la renovación. Nada de reuniones, nada de propuestas, nada de plazos.

“¿Va a seguir aquí la próxima temporada? No lo sabemos en este momento. Por lo que me han dicho, es demasiado pronto para todas las partes. Todavía no se han producido esas conversaciones”, explicó Pearce. Un mensaje que enfría cualquier expectativa de resolución rápida.

Dentro del club, nadie parece nervioso. Fuera, la fecha límite marca el ritmo. Si nada cambia, a partir de enero Alisson podrá negociar libremente un preacuerdo con cualquier equipo fuera de Inglaterra. Y ahí es donde el relato cambia de tono.

Europa mira de reojo

Durante este mismo año, el brasileño fue relacionado con Juventus. Aquellos rumores no pasaron de eso, ruido de mercado sin oferta formal. Pero la posibilidad de que los grandes de Europa vuelvan a la carga es muy real si el guardameta entra en los últimos meses de contrato sin una hoja de ruta clara.

Liverpool conoce bien este tipo de culebrones. Otros casos se han estirado hasta las últimas semanas de temporada, con la afición atrapada entre la ilusión y el miedo a perder a sus figuras. El contexto no ayuda a la tranquilidad.

Mientras tanto, Alisson se encarga de recordar por qué su futuro importa tanto. El fin de semana pasado, en el 1-0 ante Bournemouth, firmó una parada descomunal a Evanilson, una acción de reflejos puros que sostuvo el resultado y volvió a subrayar su impacto. No es solo un portero; es un punto de diferencia en partidos cerrados.

Mamardashvili, la sombra del relevo

El rompecabezas en Anfield tiene otra pieza clave: Giorgi Mamardashvili. El internacional georgiano llegó desde Valencia el año pasado con etiqueta de heredero natural. Todavía no ha arrebatado el puesto a Alisson, pero en el club lo ven como el futuro del arco.

Y ahí aparece la tensión silenciosa que señalaba Pearce. Si Liverpool decide ofrecer un nuevo gran contrato al brasileño, el efecto dominó puede sacudir toda la portería. Mantener a Mamardashvili como suplente por tercera temporada consecutiva se antoja complicado. El georgiano no fichó para vivir eternamente a la sombra.

La ecuación es clara: cuanto más se prolongue el reinado de Alisson, más difícil será retener a un relevo de nivel que no quiere ser eterno número dos.

¿Último capítulo en Anfield?

También existe otro ángulo que en el club no pueden ignorar: quizá sea el propio Alisson quien empiece a mirar más allá de Merseyside. Cuando termine la temporada 2026-27, habrá completado nueve años en Liverpool. Nueve años en los que lo ha ganado todo: Premier League, Champions, copas nacionales, títulos internacionales. El ciclo perfecto para muchos futbolistas.

Después de casi una década en la élite inglesa, un nuevo desafío en otro país, otra liga, otro contexto competitivo, podría seducirle. Y si esa idea empieza a calar en el jugador, Liverpool tendrá que decidir si adelanta el relevo o corre el riesgo de perder a su guardián sin retorno económico.

Por ahora, el mensaje interno es que “es demasiado pronto” para tomar decisiones. Pero el calendario no entiende de prudencias. En enero, cuando otros clubes puedan sentarse legalmente a hablar con el brasileño, esa postura corre el riesgo de transformarse en otra muy distinta: “demasiado tarde”. Y entonces, el margen de maniobra se reducirá a una sola pregunta incómoda: ¿quién se atreve a ser el que deje marchar al portero que cambió la historia reciente de Liverpool?