FAI se reúne para decidir el futuro de partidos contra Israel
La Federación de Fútbol de Irlanda (FAI) se prepara para una semana decisiva. Su consejo de administración prevé reunirse la próxima semana para abordar un asunto que ya ha saltado del césped a los despachos: qué hacer con los partidos de Nations League contra Israel, previstos para septiembre y octubre.
La presión ya no viene solo de las gradas. El jueves, en el amistoso contra Qatar, el debate entró literalmente en el terreno de juego. Tres veces, durante la primera parte del triunfo por 1-0 de la República de Irlanda, cayeron sobre el césped pelotas de tenis con el lema “stop the game”, envueltas en banderas palestinas. Tres interrupciones, un mismo mensaje.
Desde la FAI confirman que el tema ya es ineludible. “Es probable que haya una reunión de junta la próxima semana, pero aún no está confirmada”, señaló un portavoz del organismo. “Se hablará de los partidos contra Israel”.
En el vestuario, el malestar es otro. No por el calendario, sino por el foco. Séamus Coleman lo dejó claro el miércoles: los futbolistas no quieren ser el escudo mediático de una decisión que consideran institucional.
“No debería recaer en jugadores y entrenadores estar respondiendo preguntas sobre Israel”, dijo el capitán. “Debería haberse gestionado por encima de nosotros. Es muy incómodo”.
La incomodidad se ha convertido ahora en presión política interna. La FAI no ha aclarado todavía si en esa reunión, presidida por el director independiente Tony Keohane, se estudiará la posibilidad de trasladar el partido como local del 4 de octubre en el Aviva Stadium a una sede neutral, tal y como publicó el viernes el diario The Sun. De momento, ni siquiera hay orden del día formal.
“La agenda o la invitación aún no se han enviado”, añadió el portavoz, dejando claro que todo está en fase de preparación, pero que el tema está ya sobre la mesa.
Mientras la junta prepara su debate, la base del fútbol irlandés ha movido ficha. Miembros de la Asamblea General de la FAI favorables a boicotear ambos encuentros contra Israel han logrado el respaldo suficiente para forzar una cita extraordinaria. Han alcanzado el mínimo del 10 por ciento de firmas entre los 145 miembros del órgano, requisito necesario para convocar una Asamblea General Extraordinaria con un objetivo concreto: someter a votación una moción para detener los partidos.
Si esa moción prospera en la EGM y el ejecutivo de la FAI la acepta, Irlanda comunicará a la UEFA, organizadora de la Nations League, que no disputará los encuentros contra Israel “por motivos legales y morales”. Sería un paso de enorme calado, deportivo y político.
La iniciativa no nace de un único frente, sino de un bloque heterogéneo del fútbol irlandés: el sindicato de jugadores Professional Footballers’ Association of Ireland (PFAI), la Irish Football Supporters Partnership (IFSP), y los clubes CK United, Cork City y Bohemians figuran entre los impulsores del llamamiento.
El balón ya no está en el punto de penalti, sino en el centro del tablero institucional. En las próximas semanas, Irlanda no solo decidirá cómo afronta la Nations League. Decidirá qué lugar ocupa su selección en uno de los debates más tensos del fútbol europeo actual.






