Reinildo se destaca en la pretemporada y asegura su lugar
En una tarde de pretemporada que invitaba a la especulación y a las pruebas, hubo un jugador que no dejó lugar a dudas: Reinildo. Con la inminente llegada de Dayann Methalie amenazando su puesto, el lateral respondió del modo más contundente posible: firmando una actuación de ‘Man of the Match’ en las dos áreas.
Solidez atrás, veneno arriba
Por su costado no pasó nadie. Cada intento de Rennes por cargar el juego hacia su banda se estrelló contra un muro de entradas precisas y recuperaciones a tiempo. Cuando el rival amagó con hacer daño, ahí apareció él, corrigiendo, cerrando líneas, apagando incendios.
Y no se limitó a defender. Se soltó en ataque, pisó campo rival con decisión y eligió bien casi siempre. Se desdobló por fuera para ofrecer línea de pase a Chemsdine Talbi, vio cómo un buen disparo suyo se marchaba desviado por un defensa, rozó el gol en el remate al centro medido de Luke O’Nien y obligó a Brice Samba a una parada espectacular tras un envío tenso de Chris Rigg. Le faltó el premio del gol, pero dejó claro que no piensa regalar su puesto.
Roefs, seguro con los pies; Hume, lateral clásico con gol
Robin Roefs (6) apenas tuvo trabajo real bajo palos. No pudo hacer nada en el penalti encajado y solo se encontró con disparos blandos, aunque dejó un susto temprano en un tiro rival que se marchó fuera cuando debía ir a portería. Lo más llamativo llegó con los pies: se quitó la presión de encima con un giro elegante en salida de balón que marcó el tono de su confianza.
Trai Hume (7) ejerció de lateral derecho más clásico, menos interiorizado, y eso restó algo de control al equipo en la primera mitad. Aun así, cumplió bien en defensa y volvió a aparecer donde duele: dentro del área. Esta vez, para empujar desde unos ocho metros un balón procedente de jugada a balón parado. Un lateral que suma goles siempre pesa.
Ballard, entre la agresividad y el riesgo
Dan Ballard (6) vivió un partido intenso. Se dejó ver en ataque en cada balón parado, con varias finalizaciones cuando se incorporó al área rival, y estuvo sólido en muchas acciones defensivas sin balón. Pero su tarde quedó marcada por dos errores: una conducción temeraria saliendo desde atrás que terminó en pérdida y un intento de vaselina rival que se marchó fuera por poco, y un penalti innecesario que concedió por una acción descuidada dentro del área. Mucho protagonismo, no siempre positivo.
A su lado, Luke O’Nien (7) tuvo una jornada relativamente plácida atrás, aunque tuvo que reaccionar rápido para desviar de cabeza, casi sobre la línea, un centro muy peligroso. Desde la base de la jugada, distribuyó con criterio y rompió líneas con varios envíos largos. De sus botas salió un centro magnífico que Reinildo no logró dirigir entre los tres palos por centímetros.
Xhaka manda, Sadiki corre, Talbi y Angulo agitan las bandas
En el centro, Granit Xhaka (7) volvió a ser el metrónomo. Sin estridencias, marcó el ritmo del equipo, movió la pelota con calma y filtró un par de pases al espacio que rozaron el pase definitivo para un compañero de Sunderland. Su influencia se notó en cada fase de posesión.
A su lado, Noah Sadiki (7) hizo lo que mejor sabe: abarcar campo. Tapó huecos en la zaga, dio coberturas constantes y se lanzó por el carril izquierdo cada vez que encontró una ventana para progresar. Un despliegue físico marca de la casa.
Chemsdine Talbi (6) ofreció algunas arrancadas interesantes por la izquierda, siempre con la mirada puesta en el centro al área. Buscó el envío antes que la acción individual, aportando profundidad pero sin terminar de desequilibrar por sí mismo.
Por la derecha, Nilson Angulo (6) alternó luces y sombras. Dejó destellos muy prometedores, encaró, trabajó sin balón y dio opciones constantes a los cambios de orientación. Sin embargo, cayó demasiadas veces en fuera de juego cuando partía bien perfilado tras diagonales largas. Detalles a pulir.
Le Fee y Brobbey, movilidad y colmillo
En la zona de tres cuartos, Enzo Le Fee (7) se movió por todo el frente de ataque. Siempre se ofreció como línea de pase, apareció entre líneas, bajó a recibir y se asoció con fluidez. Sus conducciones, limpias y verticales, generaron problemas constantes a Rennes.
Arriba, Brian Brobbey (7) fue una amenaza permanente. Chocó con centrales, fijó, atacó los espacios. Su gol nació precisamente de eso: rompió a la espalda, vio cómo su primer disparo era repelido por el guardameta, pero no se rindió. Protegió el balón, se impuso físicamente al defensor y, ya en ventaja, definió con calma. Delantero pesado, incómodo, de los que no dan respiro.
Revulsivos con personalidad
Desde el banquillo llegaron más señales positivas. Romaine Mundle (7) entró con otra cara, mucho más suelto, quizá impulsado por las conversaciones sobre su nuevo contrato. Se mostró muy directo, encaró sin complejos y rozó el golazo con una falta que se estrelló en el larguero. Cada vez que tocó el balón, pasó algo.
Chris Rigg (7) volvió a brillar en esta pretemporada. Físicamente se le ve más hecho, más preparado para el choque. Nada más entrar, dejó su sello con un centro preciso al segundo palo que Reinildo estuvo a punto de convertir en gol. Impacto inmediato.
Habib Diarra (6) se acopló bien junto a Xhaka, asumiendo funciones similares a las de Sadiki: trabajo oscuro, ayudas, equilibrio. Sin alardes, pero útil.
Wilson Isidor (6) vivió al límite de la línea defensiva rival. Siempre al hombro del último central, atacó el espacio y, con sus desmarques, liberó zonas para la segunda línea. No necesitó tocar demasiado el balón para resultar valioso.
Jocelin Ta Bi (6) dejó detalles técnicos en la derecha. Varias conducciones cortas, con el balón pegado al pie, le permitieron avanzar metros y atraer rivales. No terminó en jugadas decisivas, pero sí en sensaciones interesantes.
Un mensaje claro antes de que llegue la competencia
En un partido cargado de pruebas y ajustes, el foco terminó en un nombre propio. Con Dayann Methalie a punto de aterrizar para disputarle el puesto, Reinildo respondió como responden los que no se rinden: defendiendo a la perfección, atacando con decisión y rozando el gol. Si la idea era ponerle presión, la respuesta ha sido otra pregunta: ¿quién se atreve ahora a sacarlo del once?





