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Exeter City y el impacto del traspaso de Ollie Watkins a Al-Hilal

Exeter City mira a Arabia Saudí con algo más que curiosidad. El millonario traspaso de Ollie Watkins a Al-Hilal no solo mueve cifras astronómicas en la élite; también puede convertirse en un salvavidas para el modesto club de League Two que vio crecer al delantero.

El ex atacante de los Grecians cerró el domingo su fichaje desde Aston Villa a Al-Hilal por 51 millones de libras. Una operación que, en Devon, se sigue con calculadora en mano.

Un ingreso que mira al futuro

En un comunicado publicado en su web, Exeter City confirmó que espera cobrar dinero gracias a la cláusula de venta incluida en su día, además de lo que le corresponda por el mecanismo de solidaridad de la FIFA, que reparte una parte del traspaso entre los clubes que formaron al jugador entre los 12 y los 23 años.

El club, sin embargo, aún no sabe cuánto ni cuándo llegará ese dinero. “Seguimos a la espera de más detalles”, explican. Y lanzan una advertencia realista a su afición: no cuentan con recibir nada antes de que cierre la actual ventana de fichajes.

También abren la puerta a que el pago no sea inmediato ni único: en función de los términos acordados, las cantidades podrían llegar en varios plazos repartidos a lo largo de varios años.

De la academia al salvavidas económico

Watkins ingresó en la academia de Exeter City en 2007, con 11 años. Debutó con el primer equipo en 2014, tras firmar su primer contrato profesional. Aquellos años de formación, que entonces parecían solo el inicio de un sueño, hoy se traducen en un derecho económico clave para un club que pelea por su estabilidad.

La entidad no se esconde: cualquier libra que llegue por Watkins tendrá un destino muy claro. “Podemos asegurar a los aficionados que cualquier suma recibida se utilizará para proteger y fortalecer la seguridad a largo plazo del club”, subraya el comunicado.

No es una frase vacía. La temporada pasada, Exeter City tuvo que despedir a parte de su personal y sobrevivió gracias a unos 600.000 libras en préstamos aportados por sus propios dueños: el Exeter City Supporters’ Trust, el grupo de aficionados que controla el club.

Ahora, mientras el nombre de Watkins se ilumina en los videomarcadores de un gigante saudí, en St James Park se espera en silencio el siguiente correo, el siguiente documento, la siguiente confirmación. No es solo un traspaso más: puede marcar la diferencia entre seguir recortando o empezar, por fin, a construir con algo de calma.