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España, favorita en el Mundial 2026 según superordenador

Cuarenta y ocho selecciones, tres países anfitriones, 104 partidos y más de cinco semanas de fútbol repartidas por Estados Unidos, México y Canadá. El Mundial 2026 promete ser un maratón inédito. Pero en medio del ruido, una máquina ha hablado: según el superordenador de Opta, si hay que ponerle nombre al gran favorito, ese nombre es España.

La simulación no es un simple juego. El modelo ejecutó el torneo 10.000 veces. De ese océano de escenarios, La Roja levantó el trofeo en el 16,1% de las ocasiones, el porcentaje más alto de todas las selecciones. No es una certeza, ni mucho menos, pero sí una señal clara: si alguien quiere ser campeón, lo más probable es que tenga que derribar a España por el camino.

Un Mundial gigante y un campeón por destronar

El formato se dispara. Por primera vez habrá 48 participantes, repartidos en 12 grupos, con una fase eliminatoria que arranca en octavos de final ampliados a una ronda de 32. Más equipos, más partidos, más margen para la sorpresa… y más margen para que las potencias se equivoquen.

Argentina llega como defensora del título, con Lionel Messi al frente y con el recuerdo aún fresco de Qatar 2022. Brasil, ahora bajo el mando de Carlo Ancelotti, busca romper una sequía que se alarga desde 2002. Europa aporta 16 selecciones, con gigantes como Alemania y Francia, pero sin Italia, otra vez ausente de la gran cita. África presenta 10 representantes, con Cabo Verde como debutante. Asia suma nueve clasificados, Oceanía solo uno: Nueva Zelanda, el equipo con peor ranking de todos los presentes. A ellos se suman otros tres debutantes: Curaçao, Jordania y Uzbekistán.

El abanico es enorme. Tanto, que solo en el 35,9% de las simulaciones el campeón fue una selección que nunca había ganado el Mundial. La historia, incluso en un formato nuevo, sigue pesando.

España, el rival a esquivar

El modelo coloca a España en la cúspide de las probabilidades. No solo por ese 16,1% de opciones de título. La clave está en la consistencia: es la única selección que, estadísticamente, tiene más posibilidades de llegar a cuartos que de quedarse fuera. Lo logró en el 52,1% de las simulaciones. En un 39% alcanzó las semifinales. En un 25,6% jugó la final.

El sorteo también ayuda. La Roja encabeza el Grupo H con Uruguay, Arabia Saudí y Cabo Verde. Un cuadro amable para arrancar, que el superordenador traduce en un aplastante 75,3% de opciones de terminar primera. Un alivio para Luis de la Fuente, sobre todo con las dudas físicas de Lamine Yamal, que llega recuperándose de una lesión muscular.

¿Por qué España se ha convertido en el equipo a batir? La respuesta arranca con un nombre propio: Yamal. El extremo del Barcelona, protagonista del título en la Eurocopa 2024, llega con números descomunales. En la última temporada, solo Kylian Mbappé participó en más goles en todas las competiciones entre los jugadores de LaLiga: 48 para el francés, 41 para el español (24 tantos y 17 asistencias).

El impulso no se quedó en la Euro. España alcanzó la final de la UEFA Nations League, solo frenada por Portugal en los penaltis, y arrasó en la clasificación mundialista, invicta en seis partidos y por delante de Türkiye. Rodri, ya recuperado, asumirá el brazalete. Ferran Torres llega tras una campaña brillante con el Barça campeón. Mikel Oyarzabal y Mikel Merino firmaron una fase de clasificación sobresaliente.

Hay un matiz que abre una rendija a los rivales: históricamente, España rinde mejor en Eurocopas que en Mundiales. Su única semifinal en las últimas 14 participaciones mundialistas coincide con el título de 2010 en Sudáfrica. La máquina, sin embargo, no mira fantasmas: los números la señalan como la roca central del torneo.

Los perseguidores: Francia, Inglaterra y Argentina

Por detrás de España aparece un trío que respira en su nuca: Francia (13,0% de opciones de título), Inglaterra (11,2%) y Argentina (10,4%). Cuatro selecciones por encima del 10%. Un bloque de élite.

Francia llega de disputar las dos últimas finales mundialistas y el algoritmo la trata como la gran amenaza. Su grupo no es sencillo: Noruega, Senegal e Iraq en el Grupo I. El modelo solo le otorga un 60,3% de probabilidades de terminar primera, lejos del 73% de Argentina o del 67,9% de Inglaterra en sus grupos. Pero si los de Didier Deschamps alcanzan cuartos —lo logran en el 47,9% de los escenarios—, su curva se dispara: finalistas en el 21,3% de las simulaciones y segunda candidata al título.

El Mundial 2026 también marca el final de una era. Deschamps, campeón como jugador en 1998 y como seleccionador en 2018, se despedirá del banquillo tras 14 años. Kylian Mbappé afronta su primer Mundial como capitán, ya instalado como estrella en el Real Madrid y con un objetivo histórico a tiro: está en 12 goles mundialistas, persiguiendo el récord de 16 de Miroslav Klose. Francia ha estado en cuatro de las últimas siete finales. Ignorarlos sería temerario.

Inglaterra, por su parte, llega cargada de talento y con un mensaje claro de Thomas Tuchel: tanta confianza en su arsenal ofensivo que ha podido prescindir de nombres de peso como Cole Palmer, Morgan Gibbs-White o Phil Foden. Harry Kane, después de una temporada descomunal en el Bayern, aterriza con la Bota de Oro europea y 61 goles de club (64 si se incluye el Mundial de Clubes). El capitán, máximo goleador histórico de su selección, sigue siendo el faro.

Los números de clasificación refuerzan la candidatura inglesa: ocho victorias en ocho partidos, ocho porterías a cero. Solo Yugoslavia en 1954 había firmado una fase UEFA perfecta sin encajar. El superordenador la sitúa como la segunda selección con más opciones de llegar a cuartos (47,7%) y tercera favorita al título. Con Jude Bellingham y Declan Rice como pilares, la pregunta es inevitable: ¿será 2026 el año en que Inglaterra rompa un ayuno de 60 años, y lo haga en el escenario más grande?

Argentina completa el cuarteto. La campeona llega con viento a favor. Solo España tiene más opciones de ganar su grupo que la Albiceleste, que domina con un 73% de probabilidad el Grupo J ante Austria, Argelia y Jordania. El modelo le concede un 18,1% de presencias en la final, cifras de gigante.

La historia juega a dos bandas. Siete de los ocho Mundiales disputados en América han sido ganados por selecciones de la CONMEBOL. Pero defender la corona es otra historia: nadie lo logra desde que Brasil lo hiciera en 1962. Ni siquiera la Francia de 2022, que se quedó a un suspiro. Argentina necesitará otra obra mayor de Messi, que en Qatar firmó una de las mejores actuaciones individuales en la historia del torneo: siete goles, tres asistencias y un registro único, marcar en fase de grupos, octavos, cuartos, semifinal y final de una misma edición. A sus 38 años, sigue produciendo cifras estratosféricas en la MLS con Inter Miami. Con Lautaro Martínez y Julián Álvarez a su lado, el gol no debería ser un problema.

Portugal, Brasil y Alemania: gigantes en la sombra

Detrás del “big four” aparece un trío que no admite desprecio: Portugal (7,0%), Brasil (6,6%) y Alemania (5,1%). Las tres superan el 5% de opciones de título y al menos el 10% de llegar a la final. Equipos que, si encuentran la racha adecuada, pueden arrasar con el cuadro.

Portugal se presenta como quinta favorita, con Cristiano Ronaldo buscando la única gran copa que falta en su carrera. El portugués y Messi harán historia al convertirse en los primeros futbolistas en disputar seis Mundiales. Ronaldo llega tras ganar la liga saudí con Al-Nassr, pero con una espina clavada: se marchó de la Euro 2024 sin marcar. Aun así, es el único jugador que ha visto puerta en cinco Mundiales distintos. A su servicio estará Bruno Fernandes, que viene de batir el récord de asistencias en una temporada de Premier League con el Manchester United (21). El equipo de Roberto Martínez, campeón de la Nations League, alcanzó las semifinales en el 23,9% de las simulaciones.

Brasil, cinco veces campeona y única selección presente en todas las ediciones del Mundial, sufrió más de la cuenta en la clasificación sudamericana: terminó quinta. Su sequía ya roza los 24 años, un vacío que solo había sido tan largo entre 1970 y 1994. Aquella racha se rompió, precisamente, en un Mundial disputado en Estados Unidos. El precedente no pasa desapercibido.

La Seleção suele arrancar fuerte: ha liderado su grupo en todas las fases iniciales desde 1982. El modelo le otorga un 60,4% de opciones de ganar el Grupo C. Con Neymar, Vinícius Júnior, Raphinha y Matheus Cunha, el arsenal ofensivo de Ancelotti intimida. Brasil alcanza las semifinales en el 22,1% de las simulaciones. Pocos querrán cruzarse con ellos a esas alturas.

Alemania, mientras tanto, se planta en su 21ª participación mundialista, más que ninguna otra selección europea. Y, aun así, arrastra una losa: no disputa una eliminatoria mundialista desde la final ganada en 2014. Cuatro grandes torneos seguidos sin pisar una semifinal. Demasiado para un país acostumbrado a la élite.

Julian Nagelsmann mezcla experiencia —Manuel Neuer, Joshua Kimmich— con el talento emergente de Florian Wirtz, llamado a ser el termómetro del equipo. Alemania, dice el superordenador, es finalista en el 10,6% de los escenarios. Tarde o temprano, está obligada a un gran resultado. Nadie se atreve a descartarla.

Las amenazas silenciosas: Países Bajos, Noruega, Bélgica, Colombia y Marruecos

Más allá del top-7, el modelo detecta un segundo anillo de candidatos. Países Bajos (3,6%) y Noruega (3,5%) encabezan la lista de posibles campeones sorpresa. El problema para ambos es el camino: grupos complicados y cruces durísimos si no terminan primeros.

El caso neerlandés es claro. En el Grupo F se mide a Japón, Suecia y Túnez. Si cae al segundo puesto, el castigo sería inmediato: un cruce en dieciseisavos contra el ganador del Grupo C, que las simulaciones señalan como Brasil. Países Bajos, tres veces finalista sin título, vuelve a colocarse en la categoría de amenaza latente.

Noruega llega desatada tras una fase de clasificación europea arrolladora: 37 goles, más que nadie. Erling Haaland firmó 16 tantos en solo ocho partidos, igualando el récord de Robert Lewandowski en 2018 para una clasificación UEFA. Ni un solo penalti. Incluido un partido con cinco goles suyos en el 11-1 ante Moldavia. Martin Ødegaard repartió siete asistencias, cuatro de ellas para Haaland. Será el primer Mundial para ambos. Si superan la fase de grupos, el algoritmo los considera peligrosísimos.

Bélgica presenta un perfil distinto. Es más favorita que neerlandeses y noruegos para ganar su grupo —Egipto, Irán y Nueva Zelanda en un Grupo G asequible—, pero tiene menos opciones de título: 2,4%. La generación dorada se apaga, pero sigue siendo un bloque al que nadie quiere ver demasiado pronto.

Fuera de los grandes focos, dos nombres más emergen como candidatos a dinamitar el cuadro: Colombia (2,1%) y Marruecos (1,9%). Los cafeteros ni siquiera estuvieron en Qatar, pero desde entonces han dado un salto. Fueron subcampeones de la Copa América 2024 en suelo estadounidense, solo frenados por Argentina en la prórroga, y terminaron terceros en la clasificación de la CONMEBOL. El modelo los sitúa como un rival que conviene evitar.

Marruecos, por su parte, llega con el peso de la historia reciente. Semifinalista en Qatar, la mejor actuación africana de siempre, y finalista de una Copa África caótica este mismo año. Empezó junio en el octavo puesto del ranking FIFA. Ya no sorprende a nadie, pero sigue siendo una amenaza real. Su estreno ante Brasil el 13 de junio figura como uno de los partidos más atractivos de la primera semana.

El calendario ofrece otros duelos de alta tensión en la tercera jornada de grupos: un Francia–Noruega en Foxborough el 26 de junio y un Colombia–Portugal en Miami al día siguiente. Partidos que pueden reordenar por completo el cuadro.

Los coanfitriones: ilusión, presión y techo estadístico

¿Y los tres anfitriones? El modelo de Opta es prudente pero optimista: Estados Unidos, México y Canadá deberían firmar torneos dignos, aunque sin tocar el cielo.

Estados Unidos es el que mejor parado sale. En el Grupo D, con Paraguay, Türkiye y Australia, el equipo de Mauricio Pochettino es ligeramente favorito para terminar primero (32,8%). Si supera esa liguilla tan igualada, las opciones de avanzar en las eliminatorias crecen. Las probabilidades de título son reducidas, pero respetables: 1,2%, en la zona de Suiza, Uruguay y Ecuador. No es un sueño imposible, pero sí una hazaña.

México abre el Mundial en el Estadio Azteca ante Sudáfrica y comparte el Grupo A con Corea del Sur y Czechia. El modelo le da un 47,8% de opciones de liderar el grupo y un 52% de llegar, al menos, a octavos. Un 24,2% de probabilidad de alcanzar cuartos. El techo parece estar más arriba de lo que sugiere el 1,0% de opciones de título, por detrás de Estados Unidos, Japón y Ecuador, y empatada con Senegal.

Canadá se cuela en la mitad alta del ranking de 48 equipos, empatada en el puesto 22 con Paraguay y Austria. El equipo de Jesse Marsch tiene un 42,7% de opciones de alcanzar los octavos, un resultado que ya sería histórico. En el Grupo B peleará de tú a tú con Suiza por el liderato.

Desde 1998, cuando Francia ganó en casa, ningún anfitrión ha levantado el trofeo. El modelo no ve probable que esa racha se rompa, pero tampoco descarta que alguno de los tres deje una huella profunda.

Los tapados, los veteranos y los debutantes

Croacia, subcampeona en 2018 y tercera en 2022, aparece solo como 15ª candidata al título, con un 1,6% de opciones. El desgaste generacional pesa y el algoritmo la relega al grupo de los outsiders. Un papel que, por otra parte, ya conoce.

Ecuador, con un 1,4%, se perfila como uno de los rivales más incómodos para las potencias. Terminó segunda en la clasificación sudamericana y solo encajó cinco goles en 18 partidos. Comparte grupo con Alemania y tiene un 43,4% de posibilidades de llegar a octavos. Nadie quiere cruzarse con una defensa así en un torneo corto.

Por debajo del puesto 24, la lógica cambia. Para la mitad baja del ranking, un “buen Mundial” significa, en muchos casos, simplemente salir del grupo. Aun así, la varianza del formato deja espacio para el sueño. Australia ganó el título en 28 de las 10.000 simulaciones; Escocia, en 22. No son probabilidades altas, pero existen. En un torneo de cinco semanas, basta una eliminación temprana de un favorito para que el cuadro se abra de golpe.

El único escenario que el superordenador descarta por completo es el título de Curaçao. Ni una sola de las 10.000 simulaciones terminó con la pequeña isla caribeña como campeona. Hasta Haití, considerada la selección más débil del torneo, levantó el trofeo una vez. Paradójico, pero estadísticamente coherente.

Entre los debutantes, las noticias no son alentadoras. Cabo Verde solo alcanzó las eliminatorias en el 33,9% de las simulaciones, la cuarta peor cifra del torneo. Curaçao, aún peor: 18,5%, solo por delante del 15,9% de Haití. Uzbekistán y Jordania lo tienen algo mejor —0,1% de opciones de título cada una—, pero su objetivo realista también es superar la fase de grupos: 41,4% y 40,8% de probabilidad, respectivamente.

En el segundo peldaño del ranking, algunos nombres llaman la atención. Egipto, con Mohamed Salah disputando su último gran torneo con la selección, tiene un 0,4% de opciones de título y un 30,6% de alcanzar octavos. Australia, con un 0,3% de probabilidad de campeón, se mueve en un grupo muy equilibrado. Aunque es la selección con menos opciones de ganar el Grupo D (17,9%), el modelo la ve más probable dentro que fuera de las eliminatorias: 59,2% de opciones de pasar, 26,3% de alcanzar octavos, su techo histórico.

Más abajo aún, en el último cuarto de la tabla, aparecen posibles sorpresas. Sudáfrica, con apenas un 0,1% de opciones de título, tiene sin embargo un 49,3% de probabilidades de alcanzar las eliminatorias, ayudada por un grupo en el que México parte como cabeza de serie. Escocia, con un 0,2% de opciones de campeón, comparte grupo con Brasil y Marruecos, pero se agarra a la presencia de Haití, el rival más débil según el modelo. Los escoceses salen del grupo en el 66,1% de las simulaciones y alcanzan octavos en el 24,4%. Un Mundial digno está al alcance.

Nueva Zelanda, la selección con peor ranking, tiene sin embargo un 47,8% de posibilidades de salir del Grupo G, donde Bélgica es favorita y Egipto e Irán completan un cuadro apretado.

Y luego está la historia humana detrás de los porcentajes. Haití, Cabo Verde, Curaçao. Tres selecciones a las que la máquina trata con dureza, pero cuya sola presencia ya es un triunfo monumental. Curaçao, en particular, se convierte en el país más pequeño por territorio y población en disputar un Mundial. Seguir su aventura será uno de los hilos narrativos más singulares de un torneo que se desborda por todos los costados.

El superordenador ya ha hablado. Ha dibujado caminos, ha medido probabilidades, ha bajado a tierra las ilusiones de 48 países. Pero el fútbol, lo saben todos los que han pisado un estadio en junio, no entiende de certezas. Si España es el equipo a tumbar, si Francia, Inglaterra y Argentina sostendrán su jerarquía, si un tapado romperá el guion… eso no lo decidirá ningún algoritmo. Lo decidirán 90 minutos, una y otra vez, hasta que solo quede uno.

España, favorita en el Mundial 2026 según superordenador