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Mjällby logra una remontada histórica ante Sirius

Sirius llegó a Strandvallen como un tren desbocado. Invicto en liga, con 12 puntos de ventaja en lo más alto y con la sensación de que el título era cuestión de tiempo. En apenas media hora, el guion parecía confirmado: 0-3, doblete de Otsa Liimata y un líder que jugaba con la autoridad de un campeón.

Y entonces, el partido explotó.

Un líder que parecía intocable

Con algo más de media temporada disputada, el equipo de Uppsala había convertido la Allsvenskan en un desfile propio. Sin derrotas, con 42 puntos en 17 jornadas y una superioridad insultante. En Mjällby, todo lo contrario: el vigente campeón vivía un 2026 áspero, sin ritmo, sin confianza, sin victorias ligueras en casa desde el 27 de abril, cuando derrotó 2-0 a Halmstad.

En ese contexto, el arranque encajaba con la lógica. Sirius golpeó rápido, con Liimata como estilete, y en el minuto 34 ya mandaba por tres goles. Mjällby, aturdido, parecía revivir lo peor de su inicio de temporada. Strandvallen, resignado.

Entra un chico de 18 años y cambia la noche

El giro llegó en el descanso. Mjällby movió el banquillo y apareció Olle Lindberg, 18 años, sin goles todavía en Allsvenskan. Dos minutos después de pisar el césped, el balón ya estaba dentro. Su primer tanto en la máxima categoría reabrió un partido que parecía sentenciado.

Ese gol encendió al campeón. Sirius, que había manejado el encuentro con calma, empezó a recular. El dominio ya no era tan claro, la ventaja ya no parecía tan sólida. El miedo, por primera vez en semanas, se asomó al líder.

Bergström se impone, Lindberg sentencia

Con Mjällby lanzado, Jacob Bergström se convirtió en el martillo del área. El delantero referencia encontró el camino al gol dos veces y, casi sin que Sirius pudiera reaccionar, el marcador ya estaba 3-3. El equipo que dominaba la liga veía cómo se le escapaba entre los dedos una ventaja de tres tantos.

La presión local no se detuvo ahí. El campeón olió sangre y fue a por todo. Y la noche, que ya era especial para Lindberg, se convirtió en inolvidable. En el minuto 88, el joven sustituto se elevó en el área y conectó un cabezazo que desató el delirio en Strandvallen: 4-3.

Sirius, herido en su orgullo, se volcó en busca del empate. Llenó el área rival de camisetas azules, pero faltó algo decisivo: colmillo. La marcha esta misma semana de Robbie Ure, vendido a Sevilla tras firmar 15 goles en 15 partidos, dejó al líder sin su ejecutor habitual en el momento más crítico.

Grietas en la carrera por el título

No es la primera vez que Mjällby le amarga la vida a Sirius este verano. En julio, justo después del parón por el Mundial, ya había logrado frenar su impulso con un 4-4 tras otra remontada. Aquella noche pareció una anécdota. Esta vez suena a advertencia seria.

El propio técnico de Sirius, Andreas Engelmark, no escondió su frustración: “Es horrible por nuestra parte, por supuesto; en última instancia es cosa mía, pero todos los jugadores tienen que asumir responsabilidad ahora. Hemos dejado escapar tres ventajas desde el verano y tenemos que ver qué podemos hacer mejor y tener una mentalidad más fuerte”.

La tabla todavía sonríe al líder: 42 puntos en 17 jornadas de un total de 30, 12 por encima de Hammarby, que además tiene un partido menos. Mjällby, con 20 puntos, sigue en mitad de tabla, décimo, lejos de la pelea por el título pero con una victoria que sabe a algo más que tres puntos.

Para Sirius, la cuestión ya no es solo cuántos puntos le sacan al resto. La pregunta empieza a ser otra: cuánta confianza le queda después de ver cómo, por tercera vez desde el verano, una ventaja cómoda se convierte en pesadilla.