tribunadegol full logo

Daniel Levy y el Tottenham al borde del abismo

Tottenham vive con el agua al cuello. Dos puntos por encima del descenso, dos jornadas por disputarse y una sensación de incredulidad que alcanza incluso a quien dirigió el club durante casi un cuarto de siglo. Daniel Levy, apartado del cargo en septiembre tras casi 25 años como presidente ejecutivo, admite que jamás imaginó ver a los Spurs peleando por no caer al Championship.

El empate en casa ante Leeds el lunes dejó al equipo atrapado en la zona baja, con el miedo instalado en las gradas y la puerta abierta a que West Ham les pase por encima en la recta final. Si los Hammers vencen a Newcastle este fin de semana, Tottenham arrancará su visita a Stamford Bridge, el martes, hundido en los puestos de descenso. Una escena impensable hace apenas unos meses.

Levy, dolido pero enganchado

Levy ya no manda en los despachos del club, pero no se ha desconectado. Ni mucho menos. En una de sus contadas apariciones públicas, en declaraciones a Sky Sports desde el castillo de Windsor, confesó que sigue pegado al televisor.

Asegura que ve “cada partido” y que sufre con cada punto que se escapa. “Estoy sintiendo el dolor, pero soy optimista de que saldremos de esta”, afirmó. “Ha sido muy, muy difícil: Spurs está en mi sangre. Nunca podría haber imaginado esto al principio de la temporada. Obviamente, increíblemente decepcionado. Miremos hacia adelante y esperemos de verdad que la próxima temporada sigamos en la Premier League”.

La ironía es evidente. Levy salió por decisión de la familia Lewis, dueña mayoritaria del club, precisamente porque consideraban que no había suficiente éxito deportivo. Ahora contempla desde fuera cómo el proyecto que levantó durante décadas se tambalea al borde de una caída histórica.

De la Europa League al miedo al descenso

El contraste con el curso pasado es brutal. Tottenham terminó 17º bajo el mandato de Levy, pero el foco entonces estaba en otra parte: el club había apostado todo a la Europa League. La Premier, en los últimos meses de campaña, no fue la prioridad.

Esta temporada no hay coartadas. Sin distracciones europeas, el equipo se ha visto arrastrado hacia abajo por una cadena de decisiones fallidas en el banquillo. Thomas Frank primero, Igor Tudor después, encadenaron una racha desastrosa que dejó a los Spurs metidos de lleno en la pelea por la permanencia.

El giro llegó con Roberto De Zerbi. Con el técnico italiano, el equipo ha reaccionado y suma ocho puntos en los últimos cuatro partidos. No es una revolución, pero sí un hilo de esperanza en medio del caos.

Ese hilo, sin embargo, pende de dos partidos de alto voltaje: visita a Chelsea y cierre en casa ante Everton. El último día de la temporada, el Tottenham Hotspur Stadium puede convertirse en un volcán… o en el escenario de un descenso que marcaría a una generación.

“Siempre soy optimista, rezo cada día para que sobrevivamos”, confesó Levy. Su fe, hoy, vale tanto como cualquier ajuste táctico.

Stamford Bridge, el viejo fantasma

El calendario tampoco ayuda a calmar los nervios. Stamford Bridge nunca ha sido un lugar amable para Tottenham. Levy lo sabe mejor que nadie: estuvo en la grada para muchos de esos golpes. En los últimos 36 años, los Spurs solo han ganado una vez en liga en el feudo de Chelsea. Una estadística que pesa como una losa.

“Siempre duro, nunca un buen lugar para nosotros”, admitió. “Esperemos que este año sea diferente”. No es una frase más: buena parte de la temporada se juega en ese “esperemos”.

Si West Ham hace los deberes ante Newcastle, los de De Zerbi llegarán a ese clásico londinense en el pozo. Un mal resultado podría obligarles a jugarse la vida contra Everton en un duelo directo por seguir en la élite. El margen de error ya es mínimo.

Reconocimiento real en tiempos de crisis

Levy acudió a Windsor para recibir la condecoración de CBE de manos del Príncipe de Gales por sus servicios a la comunidad en Tottenham: apoyo a la educación, la salud, la inclusión social y la creación de empleo ligada a la construcción del estadio. Un reconocimiento institucional en uno de los momentos más frágiles del club que ayudó a transformar.

Entre sonrisas protocolarias, también hubo fútbol. Levy desveló que habló con el príncipe William, declarado seguidor de Aston Villa, sobre la delicada situación de los Spurs. “Le di las gracias por permitirnos (Tottenham) ganar a Aston Villa cuando jugamos contra ellos hace unas semanas”, relató. El heredero al trono le deseó suerte para lo que queda de curso, “esperando mucho que Tottenham sobreviva en la Premier League”.

La escena resume bien el momento: un exdirigente condecorado por su legado social, un club gigante acorralado por la tabla, y hasta la realeza pendiente de si uno de los históricos del fútbol inglés logra esquivar la caída.

Un legado sin los títulos soñados

En su repaso personal, Levy no ocultó la espina clavada. A la agencia Press Association le reconoció que su gran anhelo quedó sin cumplir: “Lo que me habría gustado es ganar la Premier League, ganar la Champions League… más fácil decirlo que hacerlo”. El Tottenham del estadio futurista, de los grandes fichajes y las semifinales europeas se quedó siempre a un paso.

Hoy, el objetivo es mucho más modesto y, a la vez, mucho más urgente: seguir siendo un club de Premier League. Nada de soñar con trofeos, ni con noches europeas. Solo evitar que la palabra “descenso” se convierta en realidad.

Tottenham, un club construido para pelear en la parte alta, se mira al espejo y ve la sombra del Championship acercarse. Levy ya no decide, pero su mirada refleja el miedo de todo un barrio del norte de Londres: ¿cómo se gestiona el día después si el gigante, esta vez, no consigue despertar a tiempo?