Craig Bellamy en la tormenta: ¿debería seguir como seleccionador de Gales?
Craig Bellamy vive sus primeros meses como seleccionador de Gales en medio de una tormenta que él mismo ha desatado. El intento fallido de fichar por Burnley no solo ha dejado al técnico de 46 años sin el banquillo de Turf Moor, también ha abierto una brecha incómoda con la Federación de Fútbol de Gales (FAW), el vestuario y una afición que se siente traicionada.
Quien mejor lo resume es alguien que le conoce bien. Iwan Roberts, excompañero suyo en la selección galesa y en Norwich City, no se anduvo con rodeos. “Ha perdido mucho cariño y fe entre los aficionados y creo que ha quemado muchos puentes”, aseguró. Una frase que pesa como una sentencia sobre el futuro inmediato del seleccionador.
De “el mejor trabajo del mundo” al amago de fuga
Bellamy fue nombrado seleccionador de Gales en 2024 con un contrato hasta 2028 y un mensaje potente: este era, en sus propias palabras, “el mejor trabajo del mundo”. Su gran obsesión, confesada en público, era llevar a su país a la Euro 2028, que se disputará en Inglaterra, Escocia, Gales y República de Irlanda.
Por eso el giro de guion ha dolido tanto. Burnley, club al que conoce bien tras ejercer como asistente de Vincent Kompany entre 2022 y 2024 y donde incluso llegó a ejercer de técnico interino, llamó a la puerta. La entidad de Lancashire se dirigió formalmente a la FAW para tantear su contratación como sustituto de Scott Parker, destituido en abril.
Las conversaciones avanzaron. Lo suficiente como para que en Cardiff se asumiera que el seleccionador estaba dispuesto a marcharse. Según se entiende desde el entorno de la negociación, el bloqueo no tuvo que ver con una compensación económica para la FAW. El punto caliente fue el intento de Bellamy de llevarse a su cuerpo técnico a Turf Moor, un detalle que tensó las conversaciones hasta romperlas.
El resultado: Bellamy se queda en Gales… pero ya no es el mismo escenario que cuando firmó.
Una relación tocada con la FAW y el vestuario
Roberts, en declaraciones a S4C, fue claro al describir el ambiente interno. “La Asociación y Noel Mooney saben que Bellamy está mirando otros trabajos y que se le ha girado la cabeza con los vínculos a Burnley”, explicó. Dicho de otro modo: en la cúpula de la FAW ya no hay dudas de que su seleccionador habría hecho las maletas si todo hubiera cuadrado.
De ahí la pregunta que lanza el propio Roberts: “La gran cuestión ahora es si lo mantienen como seleccionador nacional”. Porque la herida no es solo institucional. También es emocional.
“El vestuario sabrá que, si hubiera tenido la oportunidad, se habría ido a Burnley”, apuntó el exdelantero. Y ese matiz lo cambia todo. Hace apenas unos meses, Bellamy hablaba con entusiasmo de liderar a Gales hacia la próxima Eurocopa. Hoy, sus jugadores saben que hubo un plan B. Y que ese plan no incluía a la selección.
Roberts lo ve claro: “Los próximos días van a ser bastante interesantes, me imagino”. Una forma elegante de decir que se avecinan decisiones difíciles.
Entre el respaldo de Bale y el recelo de la grada
No todo son críticas. Gareth Bale, leyenda absoluta del fútbol galés, ya advirtió que perder a Bellamy sería un golpe mayúsculo para la selección. Otro exdelantero, Malcolm Allen, se mostró aliviado al saber que el técnico continuará en el cargo, al menos por ahora, con la Eurocopa todavía a dos años vista.
Allen entiende la tentación. Un banquillo de club, con el trabajo diario, el control total de la plantilla y la adrenalina semanal de la competición, seduce a cualquier entrenador. Y más a uno que ya conoce la casa como Bellamy. Pero el propio Allen reconoce el reverso incómodo de este desenlace.
“El problema, cuando vuelve con el rabo entre las piernas porque no ha conseguido el trabajo en Burnley, es cómo van a responder los aficionados de Gales”, advirtió en BBC Radio Cymru. La frase es dura, pero refleja un sentir extendido entre parte de la hinchada: el seleccionador quiso irse y ahora regresa porque no le salió la jugada.
Allen va más allá. Recuerda que la frustración ya venía de antes, después del fracaso en la clasificación para el Mundial. “Habrá quienes, tras no llegar al Mundial, piensen: ‘¿Cómo podemos permitir que vuelva?’”. Una duda que golpea directamente la legitimidad del técnico.
Presión deportiva y cuentas ajustadas
El contexto económico tampoco ayuda. La FAW llega tocada tras quedarse sin los ingresos que habría supuesto disputar el Mundial. “La situación financiera es que la FAW no tiene mucho dinero en este momento después de que nos perdiéramos el Mundial”, explicó Allen.
Eso coloca a Bellamy en una posición aún más delicada. No solo deberá reconstruir la confianza con su grupo y con la grada; también tendrá que hacerlo en un escenario en el que la federación no puede permitirse demasiados errores ni grandes desembolsos.
Para Allen, el camino es tan simple como exigente: “Tendrá que ganarse de nuevo a esos aficionados y la única manera de hacerlo será ganando partidos”. No hay campaña de imagen que valga. Solo resultados.
Un seleccionador bajo examen permanente
Bellamy sigue siendo, oficialmente, el hombre llamado a liderar a Gales hasta 2028 y, en el horizonte, hacia una Euro 2028 que el país vivirá en casa. Sobre el papel, el plan no ha cambiado. En la realidad, todo se ha movido.
Ha quedado claro que el seleccionador estuvo dispuesto a cambiar el traje de técnico nacional por el de entrenador de club en Burnley. Ha quedado claro que la FAW, sus dirigentes y el vestuario lo saben. Y ha quedado claro que una parte de la afición se siente traicionada.
Lo que viene ahora ya no es solo una fase de clasificación más. Es una prueba constante de credibilidad. Cada lista, cada planteamiento, cada resultado será leído a través del prisma de estos días turbulentos.
Si Bellamy logra recomponer la relación con el equipo y encadenar victorias, la polémica se irá diluyendo, como tantas otras en el fútbol. Si los tropiezos se acumulan, la pregunta de Iwan Roberts dejará de ser un simple análisis para convertirse en un debate nacional: ¿debe seguir siendo él el hombre que lleve a Gales a su Eurocopa?





