tribunadegol full logo

Celtic y el fracaso en la Champions: una herida abierta

Seis intentos en ocho años. Seis fracasos. Y un sexto informe forense europeo para Celtic.

La eliminación ante LASK no es solo otra caída en agosto. Es una herida abierta. Porque esta vez el derrumbe roza lo imperdonable.

De 3-0 al abismo

Celtic llegaba a Linz con la tarea aparentemente hecha. 3-0 en Glasgow en la ida. En Austria, golpeó primero y amplió aún más el colchón. Tres cuartos del camino recorridos en la eliminatoria, tres goles de ventaja global. El pase a la Champions League parecía cuestión de trámite.

Luego, el vértigo.

LASK se lanzó sobre el área escocesa tras el descanso y el partido se convirtió en un asedio. Cada balón colgado, cada segunda jugada, cada carrera al espacio olía a peligro. El empate en el global, 4-4, no llegó hasta el minuto 90, pero hacía rato que se mascaba. El quinto tanto, el de la eliminación, se sentía casi escrito.

Todo esto después de que el equipo de Martin O'Neill hubiera arrancado la temporada con cuatro victorias oficiales, 13 goles a favor y un ambiente de optimismo. De golpe, las dudas se amontonan.

“Asustados” y “pasivos”

El capitán Callum McGregor no maquilló nada. Habló de un Celtic “asustado” y “pasivo” ante las oleadas de ataques de LASK en Linz. Y el análisis encaja con lo visto: errores groseros, un centro del campo desbordado y una defensa que se deshilachó jugada a jugada.

Benjamin Nygren, Auston Trusty y Luke McCowan cometieron fallos que derivaron directamente en goles encajados. En la medular, Celtic simplemente no compitió.

O'Neill asumió la responsabilidad. Pero para Scott Brown, excapitán del club, el técnico está haciendo de escudo.

“Me da pena Martin porque está asumiendo toda la responsabilidad”, dijo en BBC Scotland. “He estado en la situación de Martin. Cuando te humillan en un partido, tienes que quitar presión a los jugadores porque en una semana vuelven a jugar”.

La foto final de la zaga lo dice todo: el tercer lateral derecho, Anthony Ralston; Trusty, que ni siquiera se había entrenado por enfermedad; el canterano sin experiencia Dane Murray; y Liam Scales fuera de posición en el lateral izquierdo. Una línea improvisada para aguantar una tormenta europea.

Brown fue tajante: la profundidad de plantilla no está al nivel que exige la Champions League.

“Los suplentes no son jugadores de Martin”, apuntó. “La fortaleza y la profundidad en ciertas zonas aún necesitan un poco de calidad, porque los que entraron no alcanzaron el nivel de los que salieron”.

Fichajes caros, bajas dolorosas

La planificación deportiva queda bajo el foco. Celtic ha invertido fuerte este verano en los delanteros Kasper Hogh y Camilo Duran, además de sumar al centrocampista Mika Baur y al extremo Haissem Hassan.

Pero se han marchado piezas clave: Daizen Maeda a Ipswich Town y Arne Engels a West Ham United.

El exdelantero Chris Sutton cuestionó en redes sociales la decisión de dejar salir a jugadores tan influyentes antes de un partido de este calibre. Brown, por su parte, subrayó lo mucho que se notó la ausencia de Engels.

“Lo que les falta probablemente es otro mediocentro físico que pueda estar al lado de [McGregor] para ayudarle”, explicó. “Porque Arne Engels es una ausencia enorme físicamente, no solo para la batalla, también por sus piernas y su potencia de carrera, llegando desde atrás, y por su mentalidad”.

El golpe económico

El varapalo no es solo deportivo. Es también financiero.

Cuando Celtic alcanzó la ronda de play-off de la Champions en la temporada 2024-25 antes de caer ante Bayern Munich, sus ingresos de 143 millones de libras lo situaron entre los 60 clubes con mayor facturación de Europa. Ese mismo curso, Ipswich Town fue el club con menos ingresos de la Premier League inglesa… con 155 millones. El contraste duele aún más si se recuerda que el último dato de facturación publicado de LASK es de apenas 42 millones.

El experto en finanzas del fútbol Kieran Maguire calcula que la ausencia de la Champions esta temporada costará más de 20 millones de libras.

“Por cada 100 libras generadas en la Champions en premios, se convierten en unas 22 en la Europa League y en unas 11 en la Conference League”, explicó en BBC Sport Scotland. “Celtic hizo unas 45 millones en la 2024-25 cuando llegó al play-off de eliminatorias de la Champions: es el total de premios, incluida la SPFL, pero indica lo rentable que puede ser la competición”.

Maguire recordó que Aston Villa, campeón de la Europa League el año pasado, ingresó en torno a 30-35 millones de libras… y al menos obtuvo el billete directo para la próxima Champions League.

“El golpe para Celtic es evidente. Su cotización hoy ha caído alrededor de un 4-5%, reflejando el impacto en los ingresos futuros”.

La pérdida va más allá de los premios UEFA. Hace dos años, Celtic cobró 44 libras más por el abono europeo de cuatro partidos de Champions que por el posterior paquete de Europa League. La diferencia en los paquetes de hospitalidad fue aún mayor.

O'Neill ya ha admitido que los objetivos de mercado deberán ser revisados tras esta derrota. Maguire añadió que el club probablemente perderá también primas de patrocinadores.

Los aficionados llenarán el estadio igual, sea contra Real Madrid o Raith Rovers. Pero el precio que se puede fijar —sobre todo en palcos y áreas VIP— cambia radicalmente cuando el rival es un gigante europeo.

Ira en la grada, dudas en el banquillo

El termómetro emocional de la hinchada está al rojo vivo. Y los mensajes que llegan no dejan títere con cabeza.

Gerry carga contra la cúpula: McGregor dice que ahora se verá de qué está hecho cada uno, pero para él ese discurso llega tarde. “No somos un club de Champions League. Simple. La directiva es un desastre y responsable de los fracasos una y otra vez”.

Eamonn habla de “shock”, pero no de sorpresa. Para él, la plantilla es el resultado de “cuatro o cinco ventanas desastrosas” y cuatro fichajes recientes no iban a arreglarlo.

Martin apunta a una estrategia cortoplacista: una directiva que espera a entrar en Champions para gastar “dinero de verdad” cuando, según él, debería invertir antes para afrontar estas rondas previas. Describe a Celtic “muerto físicamente” al final, y califica el resultado como uno de los peores de la historia moderna del club.

Patrick salva solo a Viljami Sinisalo, al que ve como el único que dio la cara. El resto, “pasajeros”. Señala directamente a Reo Hatate y Luke McCowan, a quienes “habría que echar por la puerta”. Habla de “otro año, otro esfuerzo desperdiciado” y lanza una pregunta que flota en el ambiente: “¿Cuotas a que Martin O'Neill se va antes de Navidad?”.

Danny coincide en el diagnóstico: “derrota desgarradora”, jugadores que no aparecieron, Sinisalo brillante, pero una falta de profundidad y calidad expuesta sin piedad. Recuerda que la semana anterior Celtic marcó golazos y se libró de algunos sustos. En Linz, la realidad les mordió. Y da crédito a LASK.

Paul va más allá: asegura que, jugando así, quizá sea “mejor” no estar en Champions. Sentencia que McCowan no debería volver a vestir la camiseta, pide salida para Sebastian Tounekti, Yang Hyun-jun y Ralston, y exige que O'Neill asuma su parte de culpa. Para él, el equipo no supo si atacar o defender. Y lo pagó carísimo.

El derrumbe del coeficiente escocés

El drama de Celtic encaja en un contexto más amplio. Hace muy poco, Escocia llegó a situarse novena en el ranking de coeficientes UEFA, entre 2021 y 2023. Hoy, esa posición parece de otra época.

Ese ranking determina cuántas plazas tiene cada país en las tres competiciones europeas. Aquella novena plaza garantizaba al campeón de la Premiership un billete directo a la fase de grupos de la Champions League, y al subcampeón solo dos rondas previas en la misma competición.

El desplome ha sido abrupto: Escocia es ahora 18ª. El campeón de esta temporada arrancará en la segunda ronda de clasificación de la Champions, y el subcampeón irá a la Conference League.

La capitulación de Celtic ante LASK simboliza esa caída. No la sentencia. Porque el sistema de puntos todavía ofrece margen.

Cuando Celtic alcanzó el play-off de eliminatorias de la Champions en 2024-25, sumó 17,70 puntos. Rangers, ese mismo curso, acumuló aún más —19,750— llegando a octavos de la Europa League. Con Celtic ahora abocado a la Europa League, la campaña europea de Escocia aún puede ser positiva.

En la tabla en vivo, contando ya esta temporada, Escocia ha caído a la 19ª posición. No hay riesgo inmediato de seguir bajando. Pero el camino de regreso será duro.

Las esperanzas de remontar pasan por una noche clave: si Rangers, Hibernian y Motherwell no superan sus eliminatorias hacia la Conference League el jueves, el proyecto de volver a la élite se resentirá.

El objetivo realista, inmediato, es regresar al top 15. Ese escalón devuelve al subcampeón de liga a la ruta de la Champions League. La pregunta es si un país que ve a su campeón dilapidar ventajas de tres goles está preparado para ese reto.

Celtic y el fracaso en la Champions: una herida abierta