Canadá busca hacer historia en su primer partido de eliminación directa
La selección de Canadá se asoma el domingo a un territorio desconocido: su primer partido de eliminación directa en un Mundial. Enfrente estará Sudáfrica, un rival que llega con cicatriz y confianza, y que ya avisó que no ha venido a hacer turismo.
Los canadienses parten como favoritos. No es un tópico, lo dicen los números: 31ª en el ranking FIFA frente al puesto 60 de los sudafricanos, y 25ª para ESPN antes del torneo, por el 46º lugar de su rival. Pero este Mundial ya ha dejado claro que los rankings no marcan goles ni evitan sobresaltos.
Un grupo superado… con un sabor agridulce
El camino de Canadá hasta este cruce dejó señales de carácter y también una pequeña espina. Arranque sólido con el 1-1 ante Bosnia y Herzegovina, exhibición con el 6-0 frente a una Qatar reducida a nueve hombres, y cierre con una derrota ajustada (2-1) ante Suiza que pudo cambiar el guion del torneo.
Canadá fue a remolque tras encajar el 2-0 al inicio de la segunda parte, pero no se rindió. El gol que recortó distancias encendió el partido y el tramo final se jugó casi entero en campo suizo. Jonathan David lo definió con crudeza: el tiempo añadido fue “bastante intenso”, esa fase en la que ya no hay reloj, solo centros al área, segundas jugadas y disparos a puerta esperando un rebote salvador. Estuvieron “muy, muy cerca” de empatar.
Ese empate no era un detalle menor: habría dado a Canadá el primer lugar del Grupo B y un cruce distinto, el jueves en Vancouver ante un tercero de grupo. En lugar de eso, la derrota los empuja a un reto más complejo, pero también más significativo: estrenar su historia en las rondas de eliminación directa lejos de casa y sin red.
Sudáfrica, de la expulsión al renacer
Sudáfrica llega con un relato muy distinto. Su Mundial arrancó de la peor manera posible: dos tarjetas rojas y una derrota 2-0 ante México. Una entrada en frío que parecía condenarla.
La reacción llegó a base de resistencia y nervios de acero. Contra Czechia, el equipo se asomaba al abismo hasta que Teboho Mokoena transformó un penal clave para rescatar un punto y mantener viva la esperanza. El golpe definitivo lo dio Thapelo Maseko con el 1-0 del último partido, suficiente para firmar una victoria decisiva y el segundo puesto del grupo, pese a tener solo un 31% de posesión.
Es un dato que define bien a este equipo: no necesita la pelota para ser peligroso. Defiende bajo, sufre, aguanta… y muerde cuando el rival se descuida. Canadá está avisada.
El enigma Alphonso Davies
Sobre el césped, el domingo puede aparecer una figura que aún no ha tocado un balón en este Mundial: Alphonso Davies. El capitán canadiense, frenado hasta ahora por una lesión en el isquiotibial, se ha convertido en el gran interrogante del cruce.
Jesse Marsch desveló el miércoles que todo lo que rodeó a Davies en la fase de grupos fue una maniobra psicológica. Lo utilizó como “señuelo”. Nunca estuvo realmente en condiciones de jugar, pero su mera presencia en las listas obligó a los rivales a pensar en él, a ajustar planes, a responder preguntas sobre su impacto. Suiza, reconoció el técnico, habló mucho de Davies en la previa. Justo lo que él quería.
Ahora Marsch asegura que el capitán estará listo para el domingo. ¿Realidad o un nuevo juego de sombras? Desde antes del duelo ante Qatar, Canadá dejó de ofrecer partes médicos, así que el estado físico de Davies es casi un secreto de Estado. Lo que sí dejó claro el entrenador es que no arriesgaron en la fase de grupos para no ponerlo “en peligro” y que su objetivo es tenerlo disponible para este tramo decisivo.
En paralelo, Canadá cruza los dedos por Stephen Eustáquio. El mediocampista regresó ya ante Suiza desde el banquillo, entrando en el minuto 58, y el cuerpo técnico confía en recuperarlo para el once inicial. En la zaga, Moise Bombito también podría tener su primera titularidad en el torneo si recibe el visto bueno médico. Son piezas clave para sostener un equipo que quiere mandar con balón, pero que necesitará solidez para no caer en las trampas de una Sudáfrica paciente y letal al contragolpe.
Un horizonte de gigantes
El premio para el ganador del Canadá–Sudáfrica es tan suculento como intimidante. Seis días de descanso y un cruce de octavos el sábado 4 de julio ante el vencedor del choque entre Países Bajos y Marruecos, uno de los duelos más potentes de esta ronda.
Ambas selecciones llegan invictas (2-0-1) y con el sello de favoritas desde el sorteo. Marruecos aterrizó en el Mundial como séptima del ranking FIFA, Países Bajos justo detrás, en el octavo lugar. Los marroquíes vienen de tocar techo en Qatar 2022 con unas semifinales históricas; los neerlandeses cayeron en cuartos ante la Argentina campeona, y solo en los penales.
Países Bajos arrastra una tradición incómoda para cualquiera: no pierde en tiempo reglamentario en un Mundial desde la final de 2010 ante España. En este torneo, su carta de presentación ha sido un ataque desatado: 2-2 ante Japón, un 5-1 demoledor frente a Suecia y un 3-1 sólido contra Túnez.
Marruecos, en cambio, ha construido su camino desde el orden y la eficacia. Empate 1-1 con Brasil, triunfo 1-0 ante Escocia y un 4-2 frente a Haití que mostró su capacidad para acelerar cuando el partido se rompe. Sea cual sea el rival que salga de ahí, el ganador del Canadá–Sudáfrica se medirá a una selección de élite, con experiencia reciente en los grandes escenarios.
Y el cuadro no se suaviza en cuartos. Por esa parte del cuadro asoman Alemania y Francia, casi como una sentencia adelantada. Los alemanes ya tienen asegurado el primer lugar del Grupo E. Francia está a un resultado ante Noruega de amarrar el Grupo I. Si se cumple la lógica, ambos se cruzarán en un octavo de final de altísimo voltaje, del que saldría el posible rival en cuartos para quien sobreviva entre Canadá, Sudáfrica, Marruecos y Países Bajos.
Canadá, paso a paso en su propia historia
En medio de este paisaje de gigantes, Canadá camina a su ritmo. Este Mundial ya es histórico: primer punto, primera victoria y primera clasificación a octavos en la historia del país en la Copa del Mundo. Tres barreras derribadas en unas pocas semanas.
Ahora se abre la puerta a otra frontera: ganar un partido de eliminación directa. No hay necesidad de discursos grandilocuentes en el vestuario. Marsch lo resumió tras la caída ante Suiza: “Vamos a centrarnos en la respuesta. Estamos exactamente donde queremos estar.”
El domingo, ante Sudáfrica, se sabrá si este equipo está listo para que esa frase deje de ser una declaración de intenciones y se convierta en la nueva normalidad del fútbol canadiense.





