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Alisson acepta un traspaso a la Juventus: adiós a Liverpool

La Juventus ya tiene la señal que esperaba. Según La Gazzetta dello Sport, Alisson ha dado luz verde a un traspaso este verano rumbo a Turín. El brasileño quiere volver a la Serie A. Y está dispuesto a hacerlo incluso renunciando, al menos por una temporada, al escaparate más brillante del fútbol de clubes.

Una Juventus en apuros, un portero que no se asusta

El contexto en Turín dista mucho de ser idílico. Bajo el mando de Luciano Spalletti, la Juventus ha firmado una campaña áspera, plagada de tropiezos. La reciente derrota ante la Fiorentina ha dejado a los bianconeri en la sexta plaza, obligados a mirar de reojo a AC Milan, Roma y Como y a rezar por un tropiezo de alguno en la última jornada.

El castigo deportivo puede ser duro; el económico, demoledor. Quedarse fuera de la máxima competición europea significaría perder hasta 60 millones de euros en ingresos. Un golpe que condiciona cualquier planificación.

Y, aun así, Alisson no se mueve de su idea. Sus representantes han reiterado a la Juventus que el guardameta sigue convencido del proyecto y de la ciudad, con independencia de en qué torneo continental acabe jugando el club la próxima temporada. No es una decisión tomada a la ligera: es una apuesta.

El último baile en Anfield

Antes de vestir de bianconero, el brasileño tiene una cita cargada de emoción. Este domingo, en Anfield, Liverpool recibe a Brentford y todo apunta a que será la despedida de Alisson ante su afición. Arne Slot planea alinearlo de inicio para que el portero pueda cerrar el círculo como merece, sobre el césped y no desde el banquillo.

Ocho temporadas. Más de 300 partidos. Y un palmarés que lo coloca en la historia grande del club: dos títulos de Premier League, una FA Cup, dos Carabao Cups, un Mundial de Clubes, una Supercopa de Europa y una Champions League. No son simples trofeos; son capítulos de una era en la que el brasileño se convirtió en uno de los símbolos de la reconstrucción de Liverpool.

Anfield se prepara para una tarde de nostalgia. Él también.

Mamardashvili, las lesiones y el giro de guion

Durante años, el puesto fue suyo sin discusión. Pero la temporada ha cambiado el tablero. Las lesiones han interrumpido su continuidad y la irrupción acelerada de Giorgi Mamardashvili ha introducido un matiz incómodo: por primera vez, su titularidad futura ya no parece intocable.

Esa competencia interna, sumada al desgaste físico, ha empujado al ex de Roma a mirar de nuevo hacia Italia. No como una escapatoria, sino como un regreso a un territorio que conoce, donde se siente valorado y donde la Juventus le ofrece algo que ya no tiene garantizado en Inglaterra: centralidad absoluta en un proyecto.

Turín ve en él justo lo que le falta desde hace dos años: liderazgo, jerarquía en el vestuario y calidad probada en noches grandes. La idea es clara: construir parte de la reconstrucción alrededor de un guardameta que ya sabe lo que es sostener equipos que aspiran a todo.

Un contrato pesado y una negociación delicada

La voluntad del jugador está clara, pero el papel manda. Alisson tiene contrato en vigor hasta junio de 2027 con Liverpool. Eso obliga a la Juventus a sentarse a negociar con un club que no tiene ninguna urgencia por vender a una de sus leyendas recientes.

El traspaso se presenta complejo, tanto por el valor deportivo del portero como por la situación económica de los italianos, condicionada por el posible vacío de ingresos europeos. Aun así, todas las partes parecen alineadas en un punto: el desenlace debe ser respetuoso con el estatus del brasileño en Anfield.

Liverpool quiere una salida que honre su figura. La Juventus necesita cerrar una operación que no lastre su reconstrucción. Alisson, por su parte, busca un adiós limpio, sin fricciones, a la altura de lo que ha dado y recibido.

Carrera contrarreloj antes del Mundial

El calendario aprieta. Alisson se incorporará en breve a la concentración de Brasil para el próximo Mundial, y eso marca la hoja de ruta. Su agente planea acelerar las conversaciones durante las próximas tres semanas, con un objetivo nítido: dejar el acuerdo cerrado antes de que ruede el balón en el torneo.

El plan es simple en su lógica y complejo en su ejecución: llegar al Mundial con el futuro de club resuelto, la mente liberada y la mirada puesta únicamente en la selección. Nada de distracciones, nada de llamadas a deshora, nada de dudas sobre dónde jugará en septiembre.

Si la Juventus consigue sortear sus propios problemas y alcanzar un acuerdo con Liverpool, el verano dejará una de las imágenes más potentes del mercado: uno de los porteros más determinantes de la última década cambiando Anfield por el Allianz Stadium justo cuando el club turinés más necesita un líder bajo palos.

La pregunta ya no es si Alisson quiere dar el paso. Esa respuesta la dio hace tiempo. La cuestión es si la Juventus estará a la altura del riesgo que asume un campeón dispuesto a renunciar, por ahora, al brillo de la élite europea para ponerse de nuevo los guantes en Italia.