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Tottenham se estrella en Brentford: mucho gasto, cero respuesta

Tottenham abrió la nueva temporada de Premier League como terminó la anterior: sufriendo. Tras invertir 237 millones de libras en seis fichajes y vender un discurso de renovación total, el equipo de Roberto De Zerbi salió del Gtech Community Stadium con un 3-0 en contra, sin tiros a puerta en la primera parte y la sensación de que nada ha cambiado realmente.

Brentford, en cambio, firmó una tarde redonda. Intensidad, claridad de ideas y un plan reconocible. El marcador fue contundente, pero no exagerado: el xG final reflejó un 3,96 para los locales por solo 0,47 para Spurs. Un abismo.

Sangare manda, Tottenham se descompone

Cinco debutantes en el once de De Zerbi, pero el gran protagonista fue el fichaje récord… del rival. Mamadou Sangare dominó el centro del campo, dio la asistencia del primer gol y marcó el ritmo del partido como si llevara años vestido de Brentford.

El 1-0 llegó pronto, en el minuto 12. Sangare filtró un pase perfecto y Keane Lewis-Potter definió con calma. Gol merecido tras un inicio en el que Brentford ganó cada choque, cada balón dividido, cada segundo balón.

Tottenham no reaccionó. A los 17 minutos, Igor Thiago estrelló un cabezazo en el larguero, jugada anulada por fuera de juego de Collins, pero el aviso estaba lanzado: los locales hacían daño cada vez que pisaban campo rival.

El 2-0, en el 33, fue un compendio de los males de Spurs. Richarlison y Lucas Bergvall perdieron el balón en cadena, Brentford olió sangre y Mathias Jensen armó el disparo. El portero Kinsky rechazó mal y Vitaly Janelt apareció para empujar el rebote. Otra vez, los londinenses llegaron tarde a todos los duelos.

Al descanso, una estadística demoledora: ni un solo tiro a puerta de Tottenham. De Zerbi movió el banquillo, dio entrada a Fernandes y Rodrigo Bentancur por Conor Gallagher y Bergvall, pero el guion no cambió.

Gol, penalti fallado y hundimiento

La segunda parte empezó con el golpe definitivo. Minuto 49: otro latigazo de Sangare, parada de Kinsky y Michael Kayode cazó el rebote para firmar el 3-0. El estadio lo celebró como una declaración de intenciones para la temporada.

El castigo pudo ser aún mayor. En el 55, Bentancur derribó a Schade dentro del área. Penalti claro. Igor Thiago tomó la responsabilidad, engañó al portero… y la mandó al palo. El 4-0 se escapó por centímetros, pero el mensaje era el mismo: Brentford llegaba antes, más fuerte y con más convicción.

Tottenham, mientras tanto, se deshacía en los duelos. Los números lo confirmaron: Richarlison solo ganó dos de sus ocho disputas en la primera parte; el nuevo central Jan Paul van Hecke, dos de siete. Para un equipo que viene de dos temporadas seguidas terminando 17º, la imagen fue preocupante.

De Zerbi y Gray señalan el mismo problema

Roberto De Zerbi no buscó excusas ante Sky Sports. Habló de físico, de organización… pero, sobre todo, de carácter.

“Sabíamos que íbamos a sufrir físicamente. No estábamos preparados para pelear los duelos”, admitió. “Llegamos tarde demasiadas veces y perdimos demasiados duelos para competir con Brentford. Lo siento por eso; lo siento por la derrota”.

El técnico insistió en la necesidad de construir alma y estilo de juego con tantos fichajes nuevos, pero reconoció que el equipo no peleó “de la manera correcta” ante uno de los rivales más fuertes de la liga en ese tipo de enfrentamientos.

El capitán provisional, Archie Gray, fue aún más directo: “Fue simple: perdimos demasiados duelos. Nos superaron en ganas en todo el campo. No hay excusas. Miraremos al espejo y diremos que no fue suficiente”.

El diagnóstico interno coincide con el externo. Jamie Redknapp, desde el plató de Sky Sports, definió a Spurs como “un equipo de desconocidos”. Criticó la falta de creatividad con Gallagher en la mediapunta, señaló el mal momento de Bergvall y cuestionó la estructura del once. Su conclusión fue clara: el problema no es solo de nombres, sino de encaje y personalidad.

La ilusión se enfría, la maldición persiste

El contraste con el mercado de fichajes es brutal. Más de 230 millones de libras gastadas, cinco caras nuevas en el once, nuevo capitán… y la misma sensación de fragilidad que en la pelea por la permanencia del curso pasado.

La afición lo percibe. “Nueva temporada, nuevo entrenador, nuevos jugadores… el mismo viejo Spurs”, escribió un aficionado. Otro fue más allá: “Quizá Tottenham está condenado a vivir siempre al borde del abismo hasta que, al final, caiga”.

Las expectativas de algunos hinchas, que hablaban de pelear por el top 4 tras el verano, chocan con la realidad reciente: dos temporadas seguidas terminando en el puesto 17. Para muchos, un gran año ahora mismo sería simplemente acabar en la mitad alta de la tabla.

Brentford mira a Europa, Spurs mira al espejo

En el otro lado, Brentford sale reforzado. El equipo que se quedó fuera de la Conference League por diferencia de goles la temporada pasada arranca esta con una goleada, un plan claro y un fichaje récord —Sangare— que ya parece líder.

El objetivo es Europa. Y actuaciones como esta, con un 3-0 corto para lo que se vio y un xG casi cuatro veces superior al del rival, alimentan la ambición.

Tottenham, en cambio, mira al mercado como tabla de salvación. Se esperan más refuerzos en ataque, con nombres como Savinho y Omar Marmoush en el radar. Pero el partido en el Gtech dejó una advertencia nítida: dos delanteros nuevos no arreglan un equipo que pierde casi todos los duelos y se descompone a la primera embestida.

De Zerbi habló de un “equipo de ensueño” al asegurar la permanencia el año pasado. La nueva campaña ha empezado como una pesadilla. La pregunta ya no es a quién más puede fichar Tottenham, sino si el técnico será capaz de cambiar la mentalidad de un grupo que, por ahora, sigue sin saber cómo ganar una pelea antes incluso de empezar a jugar.