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Son Heung-min: de escepticismo a líder en LAFC

Cuando Son Heung-min recibió por primera vez el mensaje de que Los Angeles FC quería ficharlo, su respuesta interior fue sencilla: no.

Para él, la Major League Soccer seguía siendo ese destino al que los futbolistas acudían para bajar el ritmo, estirar los últimos años de carrera y preparar la retirada. Nada que ver con el camino que había trazado desde su debut profesional en la Bundesliga con Hamburger SV hasta su consagración en la Premier League con Tottenham Hotspur. Había vivido una década en uno de los clubes referencia del norte de Londres, en lo que muchos consideran la liga más exigente del planeta.

Con ese currículum, su percepción de la MLS era, como él mismo admite, bastante baja.

De “no voy a ir” a “necesito un nuevo reto”

En el podcast “The Late Run”, cuyo último episodio se publicó el viernes, Son repasó con franqueza el giro que le llevó a cruzar el Atlántico, su adaptación a Alemania en sus inicios y su visión sobre antiguos y actuales compañeros. La primera pregunta fue directa: ¿por qué la MLS y por qué ahora?

Son dejó Tottenham el verano pasado tras 10 años en el club y se incorporó a LAFC. La decisión sacudió a aficionados en Corea del Sur y fuera de ella. Muchos le seguían viendo con nivel suficiente para continuar en la élite de las cinco grandes ligas europeas.

Él mismo reconoce que, al principio, la idea ni siquiera le seducía.

“Cuando estaba en Londres, mi agente me dijo que LAFC estaba interesado en mí”, recordó Son en el programa. “En ese momento pensé: ‘¿Por qué me iría ya a la MLS? Definitivamente no voy a ir’”.

La resistencia inicial se fue agrietando con el tiempo. No fue un cambio brusco, sino un goteo constante de señales procedentes de Los Ángeles.

Con un año restante en su contrato con Tottenham, Son empezó a sentir que el ciclo se acercaba a su fin. “Sentí que necesitaba un nuevo desafío”, explicó. Su agente le propuso entonces una reunión formal con LAFC. Nada de intermediarios: una conversación cara a cara, aunque fuera a través de una pantalla.

Se conectaron por Zoom. Y ahí cambió todo.

Son descubrió que LAFC llevaba tiempo siguiéndole, analizando su evolución, esperando el momento adecuado. “Me di cuenta de que LAFC me había estado siguiendo durante mucho tiempo y pude sentir lo genuino de su interés”, contó. Esa insistencia, ese plan claro para él, terminó por inclinar la balanza. Decidió decir sí.

Una MLS muy distinta a la que imaginaba

El coreano aterrizó en Los Ángeles con la mochila llena de dudas antiguas y una nueva convicción. Lo que encontró en la liga estadounidense derribó varios de sus prejuicios.

“Yo no sabía mucho de la MLS antes de venir”, admitió. La sorpresa llegó rápido: estadios llenos, ambiente eléctrico, una competición que se toma muy en serio a sí misma. “Me sorprendió y me alegró ver los estadios llenos en cada partido”, dijo.

Para Son, el contexto posterior al último Mundial ha cambiado el tablero. El interés global por el fútbol en Estados Unidos se ha disparado y, según él, ahora la responsabilidad recae en quienes pisan el césped y en quienes organizan la competición. “Después del Mundial, ahora es responsabilidad de los jugadores y de la liga mantener ese impulso”, subrayó.

Son Heung-min ya no ve la MLS como un retiro dorado. La ve como el escenario de su nuevo desafío. Y LAFC, como el club que apostó por él cuando todavía muchos pensaban que seguiría en Europa varios años más.