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Serhiy Rebrov pide disculpas tras polémica en partido de pádel

Serhiy Rebrov, exseleccionador de Ucrania y hoy uno de los nombres más influyentes del fútbol del país, se vio obligado a dar explicaciones públicas tras la difusión de un vídeo que encendió las redes ucranianas: un partido de pádel en Marbella junto a Vasily Berezutsky, exinternacional ruso.

La grabación, en la que ambos aparecen como pareja de dobles en una pista de la ciudad andaluza, se hizo viral en los últimos días y desató una oleada de críticas. No se sabe con precisión cuándo se registraron esas imágenes, pero el momento político y deportivo convirtió una simple partida recreativa en un asunto de Estado futbolístico.

Rebrov reaccionó en Instagram. No se escondió, ni rebajó el tono de la polémica. “Sabía de la postura antibélica de Berezutsky, pero no sabía que recientemente había ido a Rusia a trabajar como entrenador —no sigo el fútbol en el estado terrorista—”, escribió. Y fue directo al punto sensible: “Como figura pública, quiero pedir disculpas a los ucranianos a los que ofendí al hacer esto, pero pido que nadie dude de mi postura proucraniana”.

El exdelantero, que asumió el cargo de seleccionador en 2023, dejó el banquillo de Ucrania en la primavera de 2026 tras no lograr la clasificación para el Mundial. Hoy ocupa la vicepresidencia de la Asociación Ucraniana de Fútbol, un puesto que multiplica el peso simbólico de cada gesto que realiza fuera del campo.

Del otro lado de la red está Vasily Berezutsky, un apellido cargado de historia en el fútbol ruso. Ícono de CSKA Moscow y pieza fija de la selección rusa en la década de 2010, el defensa fue uno de los pocos deportistas de su país que se pronunció el 24 de febrero de 2022, día del inicio de la invasión a gran escala de Ucrania, con un mensaje claro en redes sociales: “No to war”. En aquel momento formaba parte del cuerpo técnico de CSKA, dirigido por su hermano Alexei.

Su trayectoria dio un giro tras el verano de 2022, cuando CSKA destituyó a Alexei Berezutsky como primer entrenador. Vasily se instaló en España y, ya desde allí, terminó regresando profesionalmente al fútbol ruso: en diciembre de 2025 asumió como técnico principal del Ural, club de la Primera Liga. No duró demasiado. Abandonó el cargo al final de la temporada, después de que el equipo fracasara en su intento de ascender a la Russian Premier League.

El choque entre biografías y contextos explica la reacción airada en Ucrania. Un exseleccionador nacional, hoy dirigente federativo, compartiendo pista con un exinternacional ruso que, aunque se manifestó contra la guerra, volvió a trabajar en el fútbol del país agresor. Para muchos aficionados, la imagen bastó para traspasar una línea emocional.

Rebrov, consciente de que en plena guerra cada detalle se examina con lupa, ha querido cerrar el episodio con un mensaje contundente: disculpa pública, reafirmación de su compromiso con Ucrania y una frase que deja claro hasta dónde llega la ruptura: no sigue el fútbol “en el estado terrorista”. En el clima actual, hasta un partido de pádel puede convertirse en un test de lealtad.