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Saibari provoca preocupación en Marruecos tras lesión en el Mundial

Ismael Saibari se llevó la mano a la parte posterior del muslo derecho, frenó en seco y miró al banquillo. No necesitó decir nada más. A los 22 minutos del partido ante Canadá, el jugador más decisivo de Marruecos en este Mundial supo que la noche había cambiado para él.

El mediapunta, máximo goleador de los Atlas Lions en el torneo con tres tantos, pidió el cambio de inmediato tras lesionarse en una acción ofensiva. Se tiró al césped, recibió asistencia médica sobre el terreno de juego y abandonó el campo con claros gestos de dolor, dejando una sombra de preocupación sobre una selección que vive uno de los momentos más altos de su historia.

Soufiane Rahimi entró en su lugar, decisión tomada por el cuerpo técnico marroquí como medida de precaución para evitar daños mayores. El equipo respondió con autoridad: 3-0 contundente sobre Canadá en el Houston Stadium y billete sellado para los cuartos de final del Mundial por segunda edición consecutiva. El marcador trajo tranquilidad. La lesión de Saibari, no.

Un músculo que vuelve a hablar

Los primeros informes apuntan a una lesión muscular en la parte posterior del muslo derecho, compatible con una distensión en los isquiotibiales. Nada definitivo todavía: el alcance real se conocerá tras las pruebas médicas previstas en las próximas horas. Hasta entonces, Marruecos vive en vilo.

No es un episodio aislado. Saibari ya había lidiado con un problema muscular similar este mismo año. Entre abril y mayo, cuando aún vestía la camiseta del PSV Eindhoven en la Eredivisie, se perdió alrededor de un mes de competición y tres partidos por una lesión muscular. Un año antes, entre abril y mayo de 2023, otro contratiempo físico, también de carácter muscular y no detallado, lo dejó fuera durante 22 días.

El patrón preocupa. Un futbolista en plena explosión, pero con un historial que obliga a extremar cuidado.

De la infancia complicada al salto a la élite

La trayectoria médica de Saibari no se limita a estas dolencias recientes. De niño, una afección congénita en el pie le impidió caminar con normalidad hasta aproximadamente los dos años. Solo tras un tratamiento ortopédico consiguió superar ese obstáculo inicial que amenazaba con marcarle de por vida.

Esa condición infantil no guarda relación con la lesión sufrida ante Canadá, pero añade una capa más al relato de un jugador acostumbrado a pelear contra su propio cuerpo antes de imponerse en la élite.

Hoy, esa élite tiene nombre propio: Bayern Munich. El mediapunta llegó recientemente al gigante de la Bundesliga en un traspaso cercano a los 63 millones de dólares (55 millones de euros), con contrato firmado hasta 2031. Un movimiento que confirmó su estatus de estrella emergente justo antes de aterrizar en el mayor escaparate posible: la Copa del Mundo.

En la fase de grupos, respondió como se espera de un fichaje de ese calibre: goles ante Brazil, Scotland y Haiti, liderazgo ofensivo y una sensación constante de peligro cada vez que tocaba la pelota.

Un golpe en el momento más alto

Por eso la escena del minuto 22 dolió tanto en Marruecos como en Munich. El jugador que había empujado al equipo, el que encarnaba la ambición de ir un paso más allá en este Mundial, abandonaba el césped con gesto torcido y mirada perdida.

Marruecos, mientras tanto, no se descompuso. Mantuvo el plan, dominó a Canadá y firmó una victoria convincente. Pero el resultado quedó inevitablemente ligado a una pregunta: ¿hasta dónde puede llegar esta selección si pierde a su futbolista más determinante?

El torneo entra en territorio de gigantes, donde cada detalle cuenta y cada ausencia pesa. Las próximas horas, las de las pruebas médicas y los diagnósticos, pueden redefinir el techo de estos Atlas Lions.

Si el músculo concede tregua, Marruecos conservará a su faro ofensivo para el tramo decisivo. Si no, la selección que se ha acostumbrado a desafiar límites tendrá que reinventarse sin el hombre que mejor representa su nueva ambición mundialista.