Rulli regresa a City como campeón del mundo
El campeón de la Premier League no ha perdido el tiempo tras la salida de Trafford. City ha cerrado la incorporación de Gerónimo Rulli, que llega desde Marseille por una cifra cercana a los 1,7 millones de libras y firma contrato hasta el verano de 2028. Un viejo conocido que vuelve a Manchester, pero con un perfil muy distinto al que se marchó en 2017.
Entonces era una apuesta. Ahora llega como veterano consagrado.
De invisible a líder de vestuario
Rulli ya perteneció a City en la temporada 2016-17. No jugó ni un solo minuto oficial con el primer equipo y su paso fue casi fantasma. Aquella etapa quedó como una nota a pie de página en su carrera.
Siete años después, el contexto es otro. El argentino regresa con una hoja de servicios repleta: títulos europeos, finales con su selección y una reputación de portero fiable en las grandes ligas del continente. City lo presenta como respuesta directa a la marcha de Trafford y como pieza clave para blindar una posición sensible en un equipo que aspira a todo cada año.
El propio Rulli no escondió su entusiasmo por volver al Etihad. Habló de una oportunidad que no podía dejar escapar, seducido por el nivel de exigencia y la imagen de excelencia que el club ha construido en la última década. Subrayó que el prestigio de City hizo que la decisión fuera sencilla y que busca precisamente ese entorno de alto rendimiento para seguir creciendo y aprendiendo, incluso a los 34 años.
El aval del club: experiencia y estándares
Hugo Viana, director de fútbol de City, fue claro al explicar por qué el argentino encajaba en el plan. Destacó su experiencia al máximo nivel durante muchos años y, sobre todo, sus estándares profesionales, un aspecto que el club ha convertido en filtro innegociable para cualquier fichaje.
Viana insistió en que la unidad de porteros queda ahora “muy fuerte” y que las conversaciones con Rulli le dejaron la impresión de un jugador con una fuerte determinación por unirse al proyecto. Para City, no solo llega un guardameta contrastado, sino un profesional que eleva la competencia interna.
El dirigente también remarcó que en el club esperan con ganas darle la bienvenida de nuevo y que sus cualidades encajan con lo que el equipo necesita. Junto a Gigio y Marcus Bettinelli, apuntó, conformará un grupo de porteros que deja muy tranquilos a los entrenadores de la posición.
El peso de las noches grandes
Si algo acompaña a Rulli es el recuerdo de grandes noches europeas. Su etapa en Villarreal lo catapultó a otra dimensión. En la final de la Europa League 2021, se convirtió en héroe del Submarino Amarillo ante Manchester United en una tanda de penaltis interminable: marcó su propio lanzamiento y detuvo después el disparo de David de Gea para sellar el título.
Esa imagen, la de un portero que asume responsabilidad en el punto de penalti y decide una final, pesa mucho en un vestuario que vive acostumbrado a jugar con el máximo margen de error posible: cero.
Su trayectoria de club se ha construido a base de retos exigentes. Real Sociedad, Montpellier, Ajax, Villarreal, Marseille. Distintos estilos, distintas ligas, mismo denominador común: Rulli como especialista bajo palos, con reflejos y personalidad para soportar contextos de presión.
Un campeón del mundo para la portería de un campeón
El currículum internacional del argentino acompaña al de clubes. Ocho veces internacional con Argentina, ha sido parte del grupo que dominó el fútbol de selecciones en los últimos años. Estuvo en la conquista del Mundial 2022 y de la Copa América 2024, y formó parte del plantel que alcanzó la final del Mundial 2026.
No siempre como protagonista en el césped, pero sí como figura de confianza en un vestuario campeón. Esa experiencia, ese conocimiento de lo que exige ganar en los escenarios más grandes, es exactamente el tipo de bagaje que City busca sumar en cada ventana.
Ahora, el reto cambia de camiseta pero no de nivel. Rulli vuelve a Manchester no para completar plantilla, sino para sostener la portería de un equipo que vive instalado en la élite y que no perdona errores. La primera vez pasó de largo sin dejar huella.
Esta vez, con un palmarés lleno y la madurez de los 34 años, llega para que su nombre sí cuente en la historia reciente del campeón inglés.





