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Romelu Lukaku se une a Fenerbahce: Aprenderá turco y busca raíces

Romelu Lukaku aterriza en Fenerbahce con un mensaje claro: no viene solo a marcar goles, viene a echar raíces. En su presentación oficial en el canal de YouTube del club, el delantero belga dejó a un lado cualquier pose y habló de algo tan simple como revelador: quiere hablar el idioma.

“Creo que empezaré las clases el lunes. Quiero aprender turco”, explicó, subrayando una costumbre que le acompaña desde hace años. “En cada club en el que he jugado, siempre he querido poder hablar con la gente. Ojalá pueda hablar turco en tres o cuatro meses. No será fácil, pero haré todo lo posible”. No es una frase de compromiso; es una declaración de intención de alguien que entiende el peso de un vestuario, de una grada, de una ciudad.

Detrás de su sonrisa en la presentación había también alivio. El fichaje se ha hecho esperar. “Sabes, en realidad he estado esperando esto durante un mes. Es un honor estar aquí, algo que he querido durante mucho tiempo”, confesó. La operación se ha cocinado a fuego lento y Lukaku no lo escondió: necesitaba que se cerrara, necesitaba este paso.

Turquía, un lazo familiar y emocional

El vínculo del belga con Turquía no nace hoy. Ni siquiera con este contrato. Viene de casa, de su padre, de los años noventa. “Él jugó en Turquía en 1996. Por eso este hermoso país es un segundo hogar para mí. Todavía recuerdo aquellos días vívidamente. Fue entonces cuando me di cuenta de que quería ser futbolista profesional”, recordó.

El relato se vuelve casi circular cuando entra en juego Fenerbahce. La conexión familiar con el club es llamativa. “Mi hermano [Jordan] jugó aquí también. El último gol de mi padre en Turquía fue en realidad contra Fener. Y el único partido que jugué en Turquía antes fue en este mismo estadio. Jugar para Fenerbahce es algo que necesitaba”, afirmó. No suena a eslogan; suena a cuenta pendiente.

El nuevo ‘9’ llega, así, a un escenario que ya conocía desde la grada y desde la memoria familiar. Ahora le toca pisarlo como referencia ofensiva, con el peso de la historia en casa y el de la exigencia sobre los hombros.

La carrera contra el reloj

El romanticismo, sin embargo, no tapa la realidad competitiva. Lukaku se enfrenta a una carrera contra el reloj para alcanzar su mejor estado de forma. El delantero todavía no está en su pico físico y su participación en el debut liguero del sábado, a domicilio ante Genclerbirligi, está en duda.

Fenerbahce no tiene margen para respirar. Tras la apertura de la Super Lig, llega un examen europeo de máximo nivel: la ida del play-off de Champions League frente a Olympique Lyon. Un duelo que no perdona despistes ni falta de ritmo.

Ahí se abre la gran incógnita de este inicio de curso: ¿cuánto tardará Lukaku en estar listo para liderar el ataque en los partidos que marcarán el tono de la temporada? El club lo ha traído para decidir noches grandes. El calendario no espera. Tampoco la grada.