Rodri: El Barça y el City intensifican la negociación
El mercado todavía no ha explotado, pero el caso Rodri ya huele a gran culebrón del verano. Manchester City ha rechazado la primera ofensiva del Barcelona: 46 millones de euros por el capitán campeón del mundo. La respuesta inglesa ha sido clara y sin rodeos. Piden 70 millones.
No es una cifra al azar. Es el listón que el City ha colocado para sentarse a negociar con calma mientras mira de reojo el calendario y la situación contractual del centrocampista, que podría marcharse gratis el próximo verano si no renueva. El club inglés sabe que esta es, quizá, su última gran oportunidad para hacer caja con uno de los pilares de su proyecto reciente.
En Barcelona, la lectura es distinta. La primera propuesta ya está sobre la mesa y en el Camp Nou consideran que la operación es estratégica. Rodri encaja en la idea de juego, en la jerarquía del vestuario y en la necesidad de reforzar el eje del campo con una figura dominante. El jugador, además, ya ha dejado claro internamente cuál es su prioridad: vestir de blaugrana cuando termine sus vacaciones posteriores al Mundial, que concluyen la próxima semana.
La presión ya ha empezado a notarse en los despachos. Distintas informaciones coinciden en que el City está dispuesto a aceptar una oferta mejorada, siempre que se acerque a su tasación, para reinvertir el dinero en otros fichajes y evitar perder al futbolista sin compensación dentro de un año. No quieren regalar a su capitán, pero tampoco ignorar la realidad del mercado.
Aquí entra en juego el matiz que puede desbloquearlo todo: el contacto directo. Según la última actualización de Fabrizio Romano, los dos clubes ya no se limitan a intercambiar propuestas formales por correo y a través de intermediarios. Hablan de club a club, con líneas abiertas y margen para ajustar cifras, variables y plazos de pago. Ese tipo de diálogo suele acelerar los acuerdos… o romperlos de golpe.
El Barça, por su parte, pisa el acelerador. Quiere cerrar la operación cuanto antes y ya prepara una nueva oferta para acercarse al punto de encuentro. Saben que el City ha marcado un techo alto con esos 70 millones, pero también que las grandes operaciones rara vez se cierran en la primera intentona. El acuerdo, si llega, se moverá en una franja intermedia: por encima de los 46 millones rechazados, por debajo del precio máximo que marcan en Manchester.
La partida está clara. El City enseña músculo económico y marca territorio con su valoración. El Barcelona juega la carta del deseo del futbolista y del reloj contractual. Entre ambos, un número que todavía no aparece escrito, pero que puede cambiar el centro de gravedad del mediocampo europeo.
De momento, solo hay una certeza: la negociación sigue viva. Y el reloj del mercado no se detiene.






