Rangers se lanza por Badredine Bouanani: una apuesta de 18 millones
Rangers se mueve a contrarreloj. Según apunta Rangers Review, el club de Ibrox está a un paso de cerrar la cesión de Badredine Bouanani desde VfB Stuttgart, con el jugador pasando reconocimiento médico antes de un préstamo de una temporada que incluye una opción de compra de 18 millones de euros. Con las horas contadas antes del cierre del mercado, solo un contratiempo de última hora puede frenar un acuerdo que ya parece encarrilado.
De Lille a Stuttgart pasando por la Ligue 1
Bouanani, nacido en Lille hace 21 años, creció futbolísticamente en la cantera de LOSC Lille, donde también tuvo minutos con el filial en la temporada 2021-22. Internacional en categorías inferiores con Francia, en 2023 decidió cambiar de bandera y representar a Argelia, con la que ya suma cinco apariciones.
Su primera gran sacudida al mapa fue salir de su club de formación libre, vía Bosman, para firmar por Nice, rival directo en la Ligue 1. Allí arrancó en el equipo juvenil, pero no tardó en asomarse al primer equipo, aunque con presencia intermitente. Un préstamo posterior a Lorient le dio algo más de rodaje y visibilidad.
El salto definitivo llegó el pasado verano: Stuttgart apostó por él con un traspaso de 15 millones de euros, premio a su irrupción en el fútbol francés y a un perfil que seduce a cualquier director deportivo que busque desborde y creatividad por banda.
Un talento que pide minutos
Su primera campaña en Alemania, sin embargo, dejó una sensación clara: le faltó protagonismo. Bouanani participó en 28 partidos oficiales, pero casi siempre desde el banquillo. Cerró el curso con solo dos goles y dos asistencias, cifras discretas para un atacante que vive de la confianza, del ritmo y de la continuidad.
Ahí aparece Rangers, que ve una oportunidad donde Stuttgart ve una necesidad de que el jugador se foguee. El club escocés ya había incorporado a Daisuke Yokota, pero seguía rastreando el mercado en busca de otro extremo zurdo que pudiera partir desde la derecha. El nombre de Amario Cozier-Duberry, de Brighton & Hove Albion, había sonado con fuerza, pero el movimiento por Bouanani encaja mejor con la urgencia del momento y con la estructura de la plantilla.
Para Stuttgart, la operación ofrece un escaparate de alto nivel y la posibilidad de revalorizar a un jugador todavía joven. Para Bouanani, significa escapar del rol de revulsivo y pelear por ser determinante. Para Rangers, es una apuesta con techo alto y una opción de compra ya fijada. Todos ganan, si el argelino responde.
Rangers, sin red en Europa y bajo presión en casa
El contexto deportivo en Ibrox añade tensión al movimiento. El inicio de la era Derek McInnes en Europa fue un golpe: eliminación en las rondas previas tanto de Europa League como de Conference League. Sin competición continental, el foco se reduce a la Premiership y a los torneos domésticos.
Y ahí el margen ya es estrecho. Celtic ha arrancado el curso a toda máquina, con pleno de victorias en liga y cinco puntos de ventaja sobre Rangers. La temporada apenas ha empezado, pero el colchón ya existe y la presión también.
Rangers ha reaccionado con dos triunfos seguidos ante Aberdeen y Falkirk, resultados que han calmado el ruido, pero no han despejado todas las dudas. El equipo sigue mostrando lagunas en la generación de juego en tres cuartos, le cuesta conectar de forma fluida con el punta y le falta imaginación cuando el rival se encierra.
Lawrence Shankland ha vuelto a encontrarse con el gol, una buena noticia para McInnes. Sin embargo, ni Findlay Curtis ni Yokota han logrado adueñarse del costado derecho del ataque. Esa vacante, ese espacio donde falta un futbolista capaz de romper partidos, es justo el territorio natural de Bouanani.
Qué puede aportar Bouanani al frente de ataque
El argelino se define por tres rasgos: aceleración explosiva, control de balón en espacios reducidos y movimientos rápidos entre líneas. Es el típico extremo que disfruta del uno contra uno, que encara, amaga y vuelve a encarar. No se esconde.
Desde la derecha, su zurda le permite perfilarse hacia dentro, buscar diagonales, asociarse por dentro o armar el disparo. Cuando se abre, también sabe soltar centros tensos y peligrosos. Sus conducciones, sus recortes y su pausa en el último toque pueden darle a Rangers algo que ahora mismo escasea: desborde con intención y sangre fría en los metros finales.
No se limita a la banda. Bouanani también se siente cómodo en zonas interiores, cayendo a la mediapunta o flotando por detrás del delantero. Ese detalle encaja con la pizarra de McInnes, que suele apostar por un 4-2-3-1 con un ‘número 9’ fijo y tres hombres de apoyo por detrás.
La reciente llegada del surcoreano Kim Min-Su, utilizado como ‘10’ pero con capacidad para partir desde la izquierda, y la salida en forma de cesión de Thelo Aasgaard a Anderlecht, abren todavía más hueco para un perfil como el de Bouanani. Si se confirma, el técnico dispondrá de un tridente de mediapuntas mucho más flexible, capaz de intercambiar posiciones y atacar por dentro y por fuera con más variantes.
Una cesión con sabor a examen final
Rangers no solo incorpora un regateador. Se lleva a un futbolista en un punto clave de su carrera. A los 21 años, tras pasar por Lille, Nice, Lorient y Stuttgart, Bouanani necesita algo más que minutos sueltos: necesita responsabilidad.
Ibrox no es un escenario amable para esconderse. Cada control, cada pérdida, cada decisión se mide con lupa. Pero también es un escaparate ideal para un jugador que quiere demostrar que puede liderar un ataque en un club con obligación de ganar cada fin de semana.
Si la operación se cierra a tiempo y el argelino responde a las expectativas, Rangers no solo añadirá chispa a su banda derecha. Habrá encontrado, quizá, la pieza que le faltaba para no ver cómo Celtic se le escapa demasiado pronto en la carrera por el título. Y entonces la pregunta será otra: ¿podrá Bouanani sostener ese nivel cuando la temporada entre en su tramo más duro?






