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Ralf Rangnick y el agujero en el lateral izquierdo de Manchester United

Ralf Rangnick vio antes que nadie el agujero en el lateral izquierdo de Old Trafford. No consiguió que el equipo carburara durante sus seis meses en el banquillo, pero dejó un diagnóstico que hoy resuena con más fuerza que nunca.

El técnico alemán, apodado el padrino del gegenpressing, firmó una etapa pobre en resultados, pero intensa en advertencias. Habló de “cirugía a corazón abierto” para reconstruir el club. Recomendó hasta nueve fichajes a la cúpula de Manchester United. Entre ellos, nombres que hoy duelen leer en clave rojilla: Enzo Fernández, Julián Álvarez, Erling Haaland. Ninguno llegó.

Una alerta temprana sobre el lateral izquierdo

Un año antes de aterrizar como interino en Old Trafford, en 2020, Rangnick ya había puesto el foco en una posición concreta: el lateral izquierdo. Y en un nombre propio: Luke Shaw.

“Creo que en el mercado hay unos cuantos centrales jóvenes interesantes”, explicó entonces. “También pienso que les vendría bien un lateral izquierdo. Sé que tienen a Luke Shaw, pero no estoy tan seguro de que siga en el nivel que necesitas para un club como Manchester United”.

Aquellas palabras han reaparecido estos días, viralizadas en redes, justo después de que el club cerrara el mercado de fichajes del verano de 2026 sin incorporar ni un solo lateral más. Aviso ignorado.

United sondeó opciones. Sonaron Lewis Hall, de Newcastle, y Alejandro Balde, de Barcelona. Ninguno acabó vestido de rojo. Y el debate sobre Shaw, que parecía amortiguado tras una temporada de plena continuidad, se ha reabierto con fuerza.

El contexto Rangnick: muchas ideas, pocos puntos

El problema para Rangnick fue siempre el mismo: sus ideas llegaron envueltas en malos resultados. Bajo su mando, Manchester United firmó una media de 1,54 puntos por partido en la Premier League, el peor registro de la era posterior a Sir Alex Ferguson, con la única excepción de Ruben Amorim (1,23).

Con ese bagaje, sus avisos encontraron poco eco en una directiva más pendiente del presente inmediato que del plan a medio plazo. Estaba previsto que el alemán se quedara como consultor tras la llegada de Erik ten Hag en el verano de 2022. No ocurrió. Salió del club y sus recomendaciones quedaron como notas al margen.

Hasta ahora.

Shaw, del intocable al señalado

Luke Shaw, 31 años, es hoy el futbolista con más antigüedad en la plantilla del United. La temporada pasada completó por primera vez los 38 partidos de liga. Un logro que parecía sellar su condición de indiscutible.

Pero la nueva campaña ha comenzado torcida para el internacional inglés. No entró en la lista de Thomas Tuchel para el Mundial 2026 y su rendimiento en el arranque de la Premier ha encendido las alarmas.

En la primera jornada, el United cayó 2-0 ante el recién ascendido Hull City. Wayne Rooney, máximo goleador histórico del club, apuntó directamente al lateral en Match of the Day, cuestionando su nivel en un día negro para los de Old Trafford.

La siguiente cita, ante otro recién ascendido, Ipswich Town, dejó una mezcla extraña: victoria contundente por 5-2, con hat-trick de Bruno Fernandes, y otra actuación preocupante de Shaw. En el primer gol de Ipswich, fue superado en velocidad y uno contra uno por Abdul Fatawu.

El propio Shaw no se escondió. “Estoy decepcionado conmigo mismo”, admitió en BBC Radio 5 Live. “Con mi experiencia, debo hacerlo mucho mejor en su primer gol. Eso no soy yo”. Una frase corta, pero reveladora: el lateral sabe que está bajo el microscopio.

Un vacío en la plantilla y un calendario implacable

La realidad deportiva es tozuda: pese a las dudas, Shaw sigue siendo el lateral izquierdo titular. Al menos hasta enero, cuando se vuelva a abrir el mercado. Michael Carrick, ahora al mando en Old Trafford, deberá gestionar un equilibrio delicado: proteger a un jugador clave en el vestuario y, al mismo tiempo, exigirle el nivel que demanda el club.

La grada también mira. El recuerdo de las palabras de Rangnick flota en el ambiente cada vez que el equipo sufre por ese costado. El alemán avisó hace seis años. El club decidió no actuar este verano. Y ahora, con la temporada recién empezada, la apuesta suena arriesgada.

El próximo examen llega ya: Everton espera este fin de semana. Otro partido grande, otro escaparate. Para Shaw, no es solo un duelo más de Premier League. Es la oportunidad —quizá la obligatoria— de demostrar que Rangnick se equivocó con él… o de confirmar que, en aquel diagnóstico incómodo de 2020, el alemán vio algo que el United no quiso ver a tiempo.