Mauricio Pochettino y el dilema de la selección de Estados Unidos
Mauricio Pochettino ya tiene claro el dilema que marcará el próximo ciclo de la selección de Estados Unidos: cuánto arriesgar con los chicos que vienen empujando fuerte… y cuánto proteger a los veteranos que aún tienen cuerda. Y en el centro de esa discusión aparece un apellido que empieza a repetirse cada vez más: Sullivan.
Sullivan, el adolescente que incomoda el debate
Tiene 16 años. Tres goles en sus últimos tres partidos. Y lo está haciendo contra profesionales, no en un torneo juvenil. Por eso muchos ya hablan de él como el rostro de la próxima generación. No solo aficionados. También voces con peso.
Tim Howard, leyenda del USMNT, lo dejó claro en el podcast Unfiltered: “En los próximos cuatro años, va a haber 115 jugadores que jueguen para la selección. ¿Quién es mejor que este chico? ¿Quién es mejor que este chico que no merezca una oportunidad? No digo que juegue todos los partidos, pero debería estar en la conversación para jugarlos”.
Howard no pide regalos. Pide lógica. Y Pochettino escucha ese ruido mientras diseña el futuro.
Sullivan, por su parte, no se esconde. Se ve listo. Sabe que el salto no será perfecto, que habrá golpes, pero no duda de que puede aportar al USMNT.
“Pensando en ese partido contra Bélgica, creo que podría entrar por la derecha y marcar diferencia”, dijo en el podcast State of the Union de Alexi Lalas. “Tienes que creer en ti mismo. Tienes que pensar que puedes ayudar a tu equipo a ganar. Obviamente todavía no es mi equipo, pero siempre sueño y espero las convocatorias”.
Sueña alto. Y no es el único.
Gozo, la espina del Mundial perdido
Zavier Gozo vive una historia distinta, pero con la misma meta. En su caso, el Mundial ya estuvo realmente cerca. Entonces jugador de Real Salt Lake, entró en la lista preliminar del USMNT. Estuvo a un paso. Pochettino decidió que era demasiado pronto para llamar a un futbolista sin estrenar con la absoluta.
Desde entonces, Gozo cambió de escenario: ahora es jugador de Crystal Palace y sigue mirando a la selección con hambre.
“Creo que merecía estar allí. Voy a ser honesto”, confesó en The Late Run. “Pero obviamente es decisión del entrenador. Quizá pensó que no estaba listo, o lo que sea, pero eso solo encendió un fuego dentro de mí para llegar al próximo Mundial y demostrar por qué debo estar allí”.
Esas palabras explican el contexto al que se enfrenta Pochettino: una generación joven que no solo pide paso, exige demostrar que ya está preparada.
Pochettino y la pregunta clave: ¿cuándo está listo un chico?
No hay fórmula mágica. No hay edad exacta. Pochettino lo asume: es caso por caso. Y no siempre es sencillo.
El físico no le preocupa tanto. Al contrario. Lanza un dardo a cierto discurso protector que rodea a los talentos adolescentes.
“Conozco la mentalidad de los entrenadores”, explicó. “A veces dicen: ‘Tengo un chico de 17 años que juega en la MLS, pero cuando llama la selección decimos que no porque necesita descansar’. Si tienes 17 años y necesitas descansar… sí, tenemos un gran problema”.
El verdadero filtro, para él, está en la cabeza. Madurez. Todos los jóvenes que se acercan al USMNT tienen talento. La diferencia está en cómo lo gestionan cuando nadie mira: ¿Siguen trabajando igual? ¿Buscan mejorar cada día? ¿Cómo tratan a la gente que los rodea?
“Creo que el respeto es lo más importante, y necesitan ser respetuosos”, subrayó Pochettino. “Y por supuesto, queremos jugadores con talento. Queremos jugadores que se sientan valientes, confiados, pero no que sientan cosas que no muestran. Creo que solo estás autorizado a hablar un poco fuera de lugar si eres Messi.
“Si ganas ocho Balones de Oro, ok, puedes hablar con cierta arrogancia, pero incluso entonces… si eres joven y empiezas a decir que puedes jugar aquí, que puedes jugar allá, o que puedes jugar… digo que no creo que esa sea la mejor manera de construir tu carrera. Y por eso tenemos que tener cuidado”.
El mensaje va directo a esa nueva camada que se ve ya en Mundiales y grandes escenarios. No basta con el highlight. Pochettino quiere carácter, hábitos, respeto. Y paciencia.
Posiciones, oportunidades y 2030 en el horizonte
No todas las puertas se abren igual. Hay demarcaciones donde el margen es mínimo. El ejemplo más claro: la portería. Muchos candidatos, un solo puesto.
“Creo que vamos a dar algunas oportunidades a nuevos jugadores, no solo en esa posición, sino en diferentes posiciones”, explicó. “Tendremos la posibilidad de añadir un nuevo jugador y darle la oportunidad. Para nosotros ahora se trata no solo de pensar en hoy, sino también en el futuro y en 2030”.
El Mundial de 2030 está en el mapa. No es el único objetivo, pero marca el horizonte. Antes llegarán los Juegos Olímpicos, una nueva Gold Cup y posiblemente una Copa América. Todo ello obliga a Pochettino a coordinarse con Steve Cherundolo, responsable de la U-23.
La idea: dar minutos con la absoluta a algunos jóvenes que apuntan a ser la base del equipo olímpico. Pero nadie en la federación imagina a Estados Unidos jugando solo con U-23 durante meses. Pochettino quiere apoyarse también en su núcleo de veteranos.
Los chicos van a entrar. Pero no de golpe. No a ciegas.
La lección del pasado: no quemar etapas… ni puentes
El recuerdo de 2018 sigue presente. Tras quedarse fuera de aquel Mundial, el USMNT prácticamente dinamitó el ciclo anterior y apostó fuerte por los jóvenes. Funcionó: muchos de esos “niños” son ahora pilares de la selección. Pero quedó una duda flotando: ¿qué se perdió al dejar tan pronto fuera a algunos veteranos?
La pregunta se reactivó antes y durante la Gold Cup 2025, cuando Christian Pulisic y Yunus Musah decidieron descansar. Varios exjugadores cuestionaron su compromiso. Detrás de esa crítica latía algo más profundo: ¿se rompió demasiado rápido el puente con la vieja guardia?
Esta vez el guion será distinto. Sí, habrá salidas. Sí, algunos veteranos darán un paso al costado. Pero no será una limpieza masiva. Pochettino apuesta por un relevo más quirúrgico, que proteja a los jóvenes y también a los que llevan años sosteniendo la camiseta.
Chris Richards lo resumió en GOAL: “Diría que es una continuación de los últimos dos ciclos en los que he estado, porque sé que así funciona. No es que simplemente descartes por completo al equipo que estuvo en el Mundial y sigas desde ahí”.
Richards, Gozo y el nuevo aire del vestuario
Para Richards, compartir día a día con Zavier Gozo en Crystal Palace ha cambiado la perspectiva. Ver de cerca a un chico que persigue su primer minuto con el USMNT refresca la rutina. Le recuerda lo que significa estar en la puerta de entrada.
Pochettino lo ve igual. Y coloca a jugadores como Richards en un rol clave: puente entre el pasado reciente y la ola que llega.
“No podemos traer a toda una plantilla de jugadores jóvenes, no, porque necesitan tener algunos tipos con experiencia que ya compiten”, explicó. “Sí, vamos a hacer una mezcla. Nuestra idea es hacer una mezcla entre jugadores experimentados… Creo que jugadores experimentados y jóvenes pueden encajar juntos y empezar a trabajar, y ver cómo los chicos empiezan a gestionar la presión de jugar en el primer equipo en partidos realmente bonitos”.
La palabra es mezcla. No revolución. No inmovilismo. Un equilibrio que, si sale bien, puede definir una década.
Pochettino, el vigilante de los detalles
Durante toda su comparecencia, Pochettino repitió el mismo concepto: lo mira todo. Sobre todo lo pequeño. Ahí, dice, se esconde la respuesta a la gran pregunta: ¿está listo este jugador para recibir una llamada que puede cambiarle la vida?
“No es importante solo verlos o mirar los partidos, el rendimiento, sino también lo que dicen en los medios, cómo se comportan con el rival, cómo se comportan con sus compañeros”, explicó. “Creo que es muy importante. Queremos ser un muy buen equipo. Queremos construir algo diferente y ser competitivos”.
Eso incluye observar cómo hablan con los entrenadores, a qué hora llegan al entrenamiento, cuánto se quedan después. Para Pochettino, esos hábitos diarios revelan si un futbolista cumple el estándar que exige.
El mensaje para Sullivan, Gozo y todos los que sueñan con el USMNT es claro: todo cuenta. Y él está tomando nota.
Un proceso sin red… y sin tiempo que perder
En un club, Pochettino podía cocinar ese proceso a fuego lento. Veía a los jugadores todos los días, los probaba, los corregía, los soltaba cuando tocaba. Con una selección no tiene esa red. Las concentraciones son breves, los entrenamientos contados, los meses entre ventanas cambian por completo el contexto.
Él mismo lo admite: el jugador que ve en una convocatoria puede ser muy distinto en la siguiente. Por eso alguien que hoy no está listo para septiembre puede convertirse en pieza clave en marzo.
Las próximas listas llegarán en cuestión de semanas. No serán solo convocatorias: serán declaraciones de intenciones. Marcarán quiénes liderarán el camino hacia 2030 y quiénes deberán seguir esperando.
Los jóvenes golpean la puerta. Los veteranos aún no la han soltado. Pochettino tendrá que decidir quién entra, quién se queda… y cuándo es el momento exacto para que el próximo Sullivan deje de soñar con el USMNT y empiece a escribir su propia historia con la selección.






