Noruega y Francia: duelo decisivo en Boston sin Haaland
Noruega y Francia cierran esta noche su andadura en el Grupo I del Mundial 2026 en Boston con algo más que el liderato en disputa. Ambos ya están clasificados para las eliminatorias tras dos victorias en dos partidos, pero el orden de llegada importa, y mucho.
Francia manda en la tabla gracias a una diferencia de goles superior y le basta un empate para asegurar el primer puesto. Noruega necesita ganar. No hay más cálculo posible.
Un cartel de estrellas… con una ausencia inesperada
El partido se había vendido como un choque de supernovas: Erling Haaland contra Kylian Mbappé, dos delanteros con cuatro goles cada uno en este Mundial y una rivalidad que parecía hecha a medida para la gran cita de Boston.
La noticia, sin embargo, saltó antes del pitido inicial: Haaland no figura en el once titular de Noruega. El delantero de Manchester City se queda de inicio fuera de la escena principal en el encuentro más mediático del grupo. Un giro de guion que cambia el foco y la forma de atacar de los nórdicos, pero no rebaja la tensión competitiva.
Al otro lado, Mbappé sí lidera a una Francia que ha transitado la fase de grupos con paso de candidato serio, aplastando a Senegal e Irak y confirmando que su techo está mucho más allá de la primera fase.
El peso de Deschamps… incluso desde la distancia
Francia afronta el choque sin Didier Deschamps en la banda tras el fallecimiento de su madre. Una ausencia que golpea el corazón del vestuario, pero no altera el mensaje: este equipo ha llegado a Estados Unidos para pelear por el título.
La estructura, la autoridad competitiva y la profundidad de plantilla de los franceses se han visto reflejadas en los dos primeros partidos. Ganan, dominan y casi no conceden aire. Hoy, sin embargo, el escenario es distinto: enfrente aparece una Noruega desatada, sin complejos y con la etiqueta de tapada bien asumida.
Noruega, la tapada que vuelve a creer
Veintiocho años después de su última aparición mundialista, Noruega ha regresado a la gran escena con ruido, goles y una hinchada entregada. Siete tantos en los dos primeros encuentros explican la confianza con la que el equipo deambula por el torneo.
El equipo nórdico no sólo ha ganado, ha disfrutado. Ha atacado con valentía, ha empujado con ritmo y ha contagiado a una afición que llevaba casi tres décadas esperando este momento. Hoy, contra Francia, llega la primera gran prueba de fuego: medir su ambición frente a uno de los gigantes del torneo.
Sin Haaland de inicio, el reto crece. Pero también se abre una oportunidad para que otros nombres se adueñen del relato.
Un cruce que marca el camino del Mundial
El reparto de posiciones en este Grupo I dibuja dos caminos muy distintos hacia el título. El primero clasificado se enfrentará en Nueva Jersey a una de las selecciones que terminen terceras en la fase de grupos. Un premio tangible para quien logre el liderato: teóricamente, un cruce algo más amable para entrar en ritmo de eliminatorias.
El segundo del grupo, en cambio, se verá las caras en dieciseisavos con Costa de Marfil. Y, si supera ese obstáculo, podría encontrarse con Brasil en octavos. Un itinerario mucho más áspero desde el primer día de vida o muerte.
Por eso, aunque la clasificación ya esté asegurada, nadie piensa en especular. Francia no quiere renunciar al control del cuadro. Noruega no está dispuesta a conformarse con el papel de invitada simpática.
Boston se prepara para un choque con aroma de ronda final, un partido que puede redefinir el tablero del Mundial. Con Mbappé en escena, Haaland esperando su momento y dos caminos muy distintos en el horizonte, la pregunta es inevitable: ¿quién se atreverá a dar primero el golpe que cambie el destino del Grupo I?






