Nicolás González regresa a Juventus pero quiere irse
Nicolás González ya está de regreso en los entrenamientos tras sus vacaciones posteriores al Mundial. Vuelve a ponerse la camiseta de Juventus, pero su caso dista mucho de ser una simple reincorporación: el argentino ya dejó claro que no quiere volver a jugar para el club bianconero.
La situación coloca en una posición incómoda a Luciano Spalletti. El técnico contaba con él. Lo veía como pieza importante en su proyecto, dispuesto a darle un rol central en la nueva temporada. Pero se encontró con una negativa frontal: González reiteró su deseo de marcharse y mantiene su preferencia por seguir en Atlético de Madrid.
Un préstamo exitoso y una compra que se complica
La temporada pasada, González jugó cedido en Atlético de Madrid, con una opción de compra fijada en 32 millones de euros. El club español decidió activarla, satisfecho con su rendimiento y encaje en el equipo.
Ahí empezó el problema.
Con la campaña ya finalizada, Atlético pidió renegociar las condiciones. Sobre la mesa, una nueva propuesta: 20 millones de euros, muy lejos de los 32 inicialmente pactados y por debajo también de lo que espera Juventus.
Choque de posturas entre clubes
En Turín, la postura es clara: Juventus quiere al menos 25 millones de euros por González. No baja de esa cifra. Atlético, por ahora, no sube de los 20 millones.
El resultado es un bloqueo. El atacante sigue en el mercado, entrenando con la Juve, mientras el club espera que aparezca algún otro pretendiente dispuesto a acercarse a su tasación.
Hasta el momento, nadie lo ha hecho. Según informa La Gazzetta dello Sport, esos 20 millones de Atlético siguen siendo la oferta más alta recibida por González en toda la ventana de fichajes. Ningún otro club ha ido más allá.
Presión del jugador y dilema en la directiva
Ese contexto deja a Juventus ante una decisión incómoda. El club querría ingresar más dinero, pero el mercado no responde a su expectativa. Y al mismo tiempo tiene a un jugador que no quiere seguir.
González ya ha marcado su hoja de ruta: su prioridad es marcharse, y su deseo de continuar en Atlético de Madrid es firme. Esa presión deportiva y anímica pesa. Un futbolista que no se siente parte del proyecto siempre es un riesgo en el vestuario y en el campo.
En las próximas semanas, Juventus y González deberán definir el desenlace. Si el argentino mantiene su postura y no cede, la directiva bianconera podría verse obligada a aceptar los 20 millones que ofrece Atlético.
Sería un acuerdo por debajo de los 25 millones que reclama el club, pero permitiría cerrar un capítulo que amenaza con alargarse más de la cuenta. La pelota ya no está solo en los pies del jugador, sino también en el despacho de la Juve: ¿priorizar el principio económico o la necesidad de pasar página?






