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Nick Woltemade se une a Juventus: un nuevo capítulo en su carrera

Nick Woltemade fue uno de los últimos movimientos que Juventus logró cerrar antes del cierre del mercado. No solo empujó el club: el propio delantero alemán apretó para que la operación se hiciera realidad, decidido a salir de un callejón sin salida deportivo y a relanzarse en Turín.

La temporada pasada había llegado a Newcastle United, pero fue perdiendo espacio hasta prácticamente desaparecer de los planes. Ese vacío abrió una rendija. Juventus la vio, se lanzó y terminó convirtiéndola en una puerta de entrada al Allianz Stadium.

Juventus gana una puja silenciosa

En Turín están convencidos de que Woltemade encaja en la idea de juego de su entrenador: un delantero con rasgos que consideran clave para el sistema, capaz de darles variantes en ataque y profundidad a la plantilla. Por eso insistieron hasta el final. No querían dejar pasar una oportunidad que, durante semanas, pareció destinada a resolverse lejos de Italia.

Porque el alemán no solo estuvo en el radar de Juventus. Durante el verano, con su salida prácticamente asumida, también apareció en los despachos de Barcelona. El club catalán buscaba un delantero y valoró seriamente la opción de ir a por él.

Según informa Tuttomercatoweb, antes de que Woltemade sellara su fichaje por Juventus, fue ofrecido a Barcelona. En el Camp Nou analizaban alternativas para reforzar el ataque y el nombre del alemán estuvo sobre la mesa. Si el club hubiera decidido acelerar, el escenario habría sido muy distinto.

La historia giró cuando Juventus aceleró de verdad. Mientras los italianos avanzaban en las negociaciones, Barcelona optó por centrar sus esfuerzos en la llegada de Gabriel Jesus desde Arsenal. Esa elección despejó el camino. Sin la competencia directa de los azulgranas, la Juventus remató la operación y se quedó con la firma del delantero.

Un fichaje que llega con presión incorporada

Ahora empieza la parte más difícil. Woltemade debe demostrar que valió cada llamada, cada negociación y cada maniobra de última hora para vestir de bianconero. En el club no esconden que las expectativas son altas: no lo han traído como simple complemento, sino como una pieza real para el frente de ataque.

El contexto no le deja margen para la comodidad. Su nombre va atado a otro: Jonathan David. El canadiense salió cedido a Atlético de Madrid y Woltemade ocupa, en la práctica, el hueco que dejó en la plantilla. La comparación será inevitable, sobre todo si David firma una gran temporada en España.

Cada gol del canadiense en Madrid rebotará en Turín. Cada partido discreto de Woltemade se leerá a través de ese espejo. Así de crudo. Así de directo.

La oportunidad, sin embargo, es enorme. Juventus está convencido de que el alemán tiene las condiciones adecuadas para brillar en su estructura táctica. Ahora la pelota pasa a sus pies. Deberá trasladar esas virtudes al césped y justificar la fe que el club depositó en él cuando decidió apostar por su nombre y no por otro para liderar el siguiente capítulo del ataque bianconero.