Neymar responde a dudas sobre su lesión antes del Mundial
Neymar baja a Vila Belmiro y sube el tono: “¿Cuál es el problema?” antes del Mundial
La noche en Vila Belmiro tenía aire de fiesta y de nostalgia. Santos goleó 3-0 a Deportivo Cuenca en la Sudamericana y, en una de las butacas más observadas del estadio, estaba Neymar. Sonriente, relajado, aplaudido como un ídolo que vuelve a casa. Pero el foco duró poco en el partido. Muy pronto, todo giró alrededor de su pierna izquierda.
El edema en la pantorrilla sufrido ante Coritiba encendió las alarmas en Brasil. No en él. Al menos no en público.
“Está aquí, intacta”
Al terminar el encuentro, los micrófonos lo rodearon. La pregunta era inevitable: ¿cómo está la pantorrilla a días de presentarse con la selección?
Neymar, 34 años, respondió a su manera, directo, sin adornos. “Está aquí, toda intacta”, dijo, citado por ESPN Brasil, como quien cierra un tema antes de que empiece. Ninguna mueca de preocupación, ningún gesto de incomodidad. Solo un mensaje claro: no hay drama.
Los periodistas insistieron. Esta vez, apuntando más alto: ¿puede esa molestia convertirse en un problema para el Mundial de este verano?
El delantero no se tomó bien la insistencia. “¿Cuál es el problema?”, devolvió, cortante, cuando le preguntaron si la pantorrilla podía ser un “problema” para la Copa. Una frase corta, pero cargada. Sonó más a desafío que a explicación. Como si quisiera dejar claro que, al menos de puertas afuera, no piensa vivir el torneo bajo la sombra de una lesión.
Optimismo público, cautela puertas adentro
Mientras Neymar exhibe seguridad, el cuerpo médico de la selección brasileña maneja otro ritmo. Hay confianza en su talento, pero también experiencia suficiente para saber que un edema mal gestionado puede convertirse en algo mayor en plena fase de preparación.
Carlo Ancelotti y su equipo ya tienen un plan. En Granja Comary, en Teresópolis, le espera un programa de trabajo específico, diseñado para proteger la pantorrilla sin frenar su puesta a punto. Nada de riesgos innecesarios en las sesiones de alta intensidad previas al torneo.
El departamento médico actúa con prudencia. La idea es sencilla: que la carga de entrenamientos no agrave la zona afectada y que el jugador llegue al debut con margen para acelerar, no para frenar. Casemiro fue el primero en presentarse el martes. Neymar tiene previsto incorporarse el miércoles, para iniciar un proceso individualizado de recuperación e integración con el grupo.
Un ciclo mundialista con destellos
Neymar aterriza en esta cita mundialista con números discretos, pero significativos para el contexto. Ha disputado 15 partidos con Santos esta temporada, con seis goles y cuatro asistencias. No es una maratón de minutos, pero sí una muestra de que aún puede inclinar la balanza cuando está en forma.
Ha participado en 10 de los últimos 17 encuentros del club. No ha estado siempre, pero cuando apareció dejó chispazos suficientes para convencer a Ancelotti de incluirlo en la lista definitiva para Norteamérica. El técnico italiano sabe que, incluso en una versión dosificada, Neymar sigue siendo un recurso capaz de cambiar un partido en una jugada.
Cuenta atrás para el examen real
Brasil tiene dos amistosos marcados en rojo antes del estreno. Panamá, el 31 de mayo. Egipto, el 6 de junio. Dos partidos que, más allá del resultado, servirán como termómetro para medir la respuesta física y competitiva de su gran figura.
El 13 de junio espera Marruecos en el inicio del camino mundialista. Ahí ya no habrá margen para ensayos. Ahí cada esprint, cada giro, cada golpeo de Neymar será observado con lupa. En las gradas, en los despachos y, sobre todo, en los rivales.
En Vila Belmiro, el brasileño se mostró confiado, desafiante incluso. Ahora falta la parte que no admite frases ingeniosas ni respuestas cortas: demostrar que esa pantorrilla “intacta” aguanta el peso de un país que vuelve a soñar con la sexta estrella.






