Tottenham cierra pretemporada invicta con empate ante Hoffenheim
Tottenham Hotspur bajó la persiana de una pretemporada perfecta en resultados, pero llena de matices, con un 2-2 ante TSG Hoffenheim en el campo de entrenamiento. Después del 3-0 del día anterior frente al mismo rival, el choque tuvo menos brillo, más mezcla de piezas y un mensaje claro: el equipo de Roberto De Zerbi llega vivo, pero no completo, al inicio de curso.
Un once parcheado… y con regresos clave
El técnico italiano tiró de rotaciones a lo grande. El once fue una especie de laboratorio: muchos centrocampistas, poca referencia arriba y varios regresos esperados. James Maddison, Pape Matar Sarr, Rodrigo Bentancur, Souza y Damola Ajayi disputaron sus primeros minutos de la pretemporada. Kevin Danso y Mateus Fernandes también volvieron a tener protagonismo tras una participación limitada en los amistosos anteriores.
La foto es clara: De Zerbi empieza a recuperar efectivos y, con ellos, opciones para armar una plantilla más profunda de cara al fin de semana inaugural.
Un “Frankensquad” sin delantero
La alineación invitaba al chiste: casi todo mediocampistas. Tres interiores puros, dos mediapuntas, un solo extremo y ningún nueve. Sobre el papel, un caos. Sobre el césped, un 4-2-3-1 reconocible.
Fernandes y Bentancur se repartieron el doble pivote. Sarr actuó de enganche, con Luca Williams-Barnett y Ajayi en las bandas. Maddison, en un rol de falso nueve, nunca terminó de parecer cómodo. Cayó constantemente a zonas bajas para ayudar en la salida, a veces pisando los mismos espacios que Sarr. No fue un experimento brillante, pero sí útil: De Zerbi necesitaba dar minutos y las alternativas arriba eran escasas.
La gran ausencia: ¿dónde está Micky van de Ven?
Entre tantas caras recuperadas, una ausencia pesa más que el resto. Micky van de Ven sigue sin disputar un solo minuto en esta pretemporada. El defensa regresó tarde tras el Mundial con Países Bajos, pero otros compañeros con un calendario similar ya han reaparecido.
Su historial físico no ayuda a calmar los nervios. Sin información clara y con el inicio de la Premier League a la vuelta de la esquina, la sensación es inequívoca: si Tottenham arranca sin él, será un equipo peor armado atrás.
La presión de Hoffenheim hace daño
Como en el 3-0 del día anterior, TSG Hoffenheim apretó arriba con intención. Sabía que Spurs insiste en salir desde atrás y fue directo a castigar cualquier error. El objetivo principal: el lateral derecho Tye Hall y el guardameta Brandon Austin.
Ambos sufrieron. Tocaron más veces el balón de las que querían, casi siempre acosados, y terminaron forzados a decisiones precipitadas. Hoffenheim incluso esperó a que Austin jugara por dentro para activar la presión sobre el pase al mediocampo. De una de esas trampas llegó el 0-1: pérdida en salida, Maddison superado por Leon Avdullahu, penalti del inglés y Adam Hlozek que no perdona desde los once metros.
Maddison, talento sin ritmo
Maddison volvió a aparecer con la camiseta de Spurs, pero su fútbol aún no ha salido del modo pretemporada. Se le vio falto de chispa, con destellos aislados de calidad en el pase, pero lejos del jugador que marca diferencias cada tres toques.
La jugada del penalti lo resume: baja a recibir, no protege bien el balón, pierde ante Avdullahu y termina derribándolo en el área. Error grosero, castigo inmediato. El equipo necesita su visión y su último pase, pero también un nivel de agudeza que todavía no tiene. Le harán falta minutos reales para llegar al punto de exigencia que demanda la Premier.
Mateus Fernandes, el dueño del envío largo
La primera parte no mostró al Fernandes más agresivo con el balón, pero sí dejó pinceladas de un arma que Tottenham necesitó desesperadamente el año pasado: calidad en el envío.
Un centro raso desde la derecha se quedó a centímetros de conectar con Sarr. Más tarde, una combinación corta en un córner terminó en un centro medido que Ben Davies convirtió de cabeza para el 1-1. Tras el descanso, el partido se abrió y Fernandes empezó a soltar el brazo. Cambios de juego tensos, balones largos bombeados con precisión, pases que estiran al rival de lado a lado.
Si mantiene esa gama de golpeos durante la temporada, Spurs gana un lanzador que no tenía.
Seguridad bajo palos… sin una gran estrella
Brandon Austin respondió cuando la presión de Hoffenheim se transformó en ocasiones. Tapó bien el primer palo en un desvío de Nathan De Cat y, más tarde, salió valiente para frenar a Adam Daghim en un mano a mano casi cantado.
La actuación refuerza una sensación curiosa: entre Austin, Martin Dubravka y Antonin Kinsky, Tottenham quizá no tenga un guardameta de élite mundial ahora mismo, pero sí un trío muy completo para cubrir la portería. Y eso sin contar a Guglielmo Vicario, el teórico titular. La posición, al menos en cantidad y solvencia, no es un problema.
Williams-Barnett pide paso
En un partido enredado, Luca Williams-Barnett fue el que más brillo dejó. Volvió loco a Vladimir Coufal una y otra vez en el uno contra uno. Pero lo más interesante no fue el regate, sino lo que vino después: cabeza levantada, pausa justa y pases precisos para generar ventajas.
Se nota el aprendizaje de otros amistosos, como el ante Sydney FC. Menos conducción ciega, más lectura. Su gol, además, llegó con la frialdad de un veterano. Sarr se inventó una gran conducción para escapar de Albian Hajdari y filtró un pase al espacio. Williams-Barnett llegó y definió de primera, suave, cruzado, para el 2-1 antes del descanso.
Con la falta de profundidad en las posiciones de ataque, actuaciones así empiezan a convertirle en candidato real a minutos con el primer equipo esta temporada.
Los nuevos nombres de la cantera
De Zerbi ha tirado de la academia durante toda la pretemporada, pero esta vez aparecieron caras que ni siquiera muchos seguidores del filial tenían en el radar. En el banquillo se sentó Mikel Jack, de solo 15 años, hijo del exguardameta trinitense Kelvin Jack. También debutaron con el primer equipo Reiss Elliot-Parris y Miracle Adewole.
Su impacto en el juego fue mínimo, como suele ocurrir en estos contextos, pero la imagen es poderosa: dos chicos de 18 años y otro de 15 compartiendo césped con internacionales consolidados. Señal de una cadena de producción que no se detiene.
Gestión de cargas y un aviso final
El plan físico fue evidente. Maddison solo jugó 45 minutos y dejó su sitio a Elliot-Parris, esta vez sí un delantero puro. Souza y Ajayi, que también regresaban de problemas físicos, se marcharon alrededor del minuto 70. Mateus Fernandes completó los 90, al igual que la mayor parte del encuentro Sarr y Williams-Barnett.
Con un calendario que, en principio, ofrecerá semanas limpias entre partidos de liga, Tottenham parece haber utilizado la pretemporada para algo más que resultados: construir piernas para aguantar el ritmo. El empate ante Hoffenheim deja detalles por pulir, incógnitas por resolver y una certeza incómoda sobre la situación de Micky van de Ven.
La pregunta es sencilla y brutal: con este bloque, este plan físico y esta camada de jóvenes, ¿le alcanza a Spurs para sostener el discurso más temerario del vestuario? Porque, como ya se escucha en voz baja en el norte de Londres, la frase está lanzada: “vamos a ganar la liga”. Ahora llega el momento de demostrar si es un grito de guerra o solo un eslogan de verano.





