tribunadegol full logo

Neil McCann y la ambición de Kilmarnock en la copa

Neil McCann no baja el tono ni en copa. El técnico de Kilmarnock insiste en que su equipo saldrá a morder en cada partido, y que este cruce de eliminación directa tiene un sabor distinto, más afilado, más urgente. La consigna es clara: ser agresivos y jugar para ganar.

El premio, esta vez, va mucho más allá de una simple clasificación. McCann sueña con llevar a Killie a Hampden y convertirlo en un día grande para todos los que sostienen al club. Quiere recompensar a una afición que no ha fallado y a un propietario, Billy Bowie, que ha apostado fuerte por el proyecto. Pero, sobre todo, piensa en el vestuario.

Para el entrenador, alcanzar las semifinales sería “mágico” para los hinchas, para Bowie y para la directiva, pero remarca que ahora mismo lo vive como algo especial sobre todo para “los chicos de abajo, en el vestuario”, que se exprimen cada día para encontrar una dinámica de resultados acorde a su potencial. Ese esfuerzo diario, insiste, merece un escenario grande.

El contexto de la copa invita a soñar. El duelo de Old Firm en cuartos abre una rendija en el techo habitual de la competición. Con Celtic y Rangers midiéndose entre sí, McCann ve cómo el cuadro se despeja un poco para el resto. Lo dice sin rodeos: son “los dos grandes” por recursos y experiencia ganadora, y cuando uno elimina al otro, el resto puede empezar a visualizar un camino hacia las últimas rondas. Es la oportunidad que todos esperan.

Kilmarnock llega a este tramo con un pequeño brote de confianza. El fin de semana pasado firmó su primer partido de liga sin encajar goles, un detalle que McCann considera “un buen punto de partida”. Más que el resultado, le convenció la estructura del equipo. Sintió a su bloque sólido, bien colocado, sin perder la capacidad de amenazar arriba, aunque reconoce que faltó ese toque final de brillo en ataque.

La realidad de la liga, sin embargo, ha dejado un poso de frustración en la grada. El arranque ha sido flojo y los aficionados no lo han ocultado. McCann no se esconde. Recuerda que su objetivo al llegar, junto a Billy Dodds, fue estabilizar la situación, asentar la plantilla y evitar el descenso. Esa era la prioridad. Con el tiempo, el plan ha tenido que reajustarse: una parte importante de los recursos se ha desviado a mejorar las instalaciones de entrenamiento, una apuesta a largo plazo para blindar el futuro del club.

Ese giro condiciona el presente, pero no cambia una de las metas que el técnico considera irrenunciable: ofrecer un fútbol que entretenga. McCann admite que han trabajado duro en ese aspecto y que los resultados no han estado a la altura de lo que el propio grupo y la afición esperan. Entiende el descontento. Lo asume.

El empate del sábado no arregla la temporada, y el entrenador lo subraya: “es solo un punto”. Pero dentro de ese punto ve algo más: una actuación de la que se puede tirar, una base sobre la que construir. Kilmarnock llega a la copa con un plan, con heridas en la liga, pero con la sensación de que, si encaja las piezas a tiempo, el camino a Hampden no es solo un sueño romántico, sino un objetivo que empieza a dibujarse en el horizonte.

Neil McCann y la ambición de Kilmarnock en la copa