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Muslera y el adiós amargo de Uruguay en el Mundial 2026

La noche que debía ser de resistencia terminó convertida en despedida amarga. Uruguay cayó 1-0 ante España y quedó fuera del Mundial 2026 en la fase de grupos, pero el resultado cuenta solo una parte de la historia. La otra se escribe con el nombre de Fernando Muslera, un emblema que se marcha del torneo marcado por una estadística cruel y por una imagen que dolerá durante mucho tiempo.

Un error que pesa como una eliminación

Uruguay llegaba al duelo necesitado apenas de un empate para avanzar desde el Grupo J, tras dos igualdades frente a Cabo Verde y Arabia Saudita. No había margen para el fallo. Precisamente lo que terminó condenando a La Celeste.

El disparo de Álex Baena no llevaba veneno. Rasante, esquinado, sí, pero controlable para un arquero de la jerarquía de Muslera. Sin embargo, la pelota se le escurrió, lenta, casi en cámara lenta, hasta besar el rincón. Mientras el balón cruzaba la línea, el veterano guardameta ya estaba desatando su furia contra sí mismo, gritando al aire, consciente de lo que acababa de ocurrir.

Ese error no fue uno más. Lo convirtió en el primer portero desde que existen registros estadísticos, desde 1966, en cometer tres errores que derivan directamente en gol en una misma edición de la Copa del Mundo. Un récord que nadie quiere tener. Menos aún alguien que ha sido bandera de su selección durante más de una década.

Un cambio histórico… decidido por el propio Muslera

El golpe anímico fue tan fuerte que el partido de Muslera terminó en el descanso. Al salir los equipos para el segundo tiempo, bajo el murmullo de incredulidad, ya no estaba bajo los tres palos. En su lugar apareció Sergio Rochet.

La sustitución, más allá de lo futbolístico, tuvo un peso simbólico enorme: es la primera vez que Uruguay cambia de arquero en un Mundial desde que las sustituciones están permitidas, es decir, desde México 1970. Medio siglo largo de historia roto en una noche de frustración.

Marcelo Bielsa, sin embargo, se encargó de aclarar que la decisión no fue suya, sino del propio Muslera. “El cambio de Muslera no fue decisión mía, fue de Fernando”, explicó el seleccionador uruguayo a la televisión de su país. Una frase que revela el estado emocional del guardameta y que añade una capa más de dramatismo a su despedida del torneo.

Bielsa, autocrítico y bajo la lupa

El técnico argentino no se escondió tras la eliminación. Reconoció que no logró encender a su equipo en el momento clave: “No pude potenciar a los jugadores de Uruguay, no le dejo nada al país”, admitió con crudeza. Palabras pesadas en una selección que vive el fútbol como cuestión de identidad.

Bielsa también justificó otra de las decisiones que marcaron la noche: la salida de Federico Valverde a los 56 minutos, tras un partido discreto del mediocampista del Real Madrid. El entrenador explicó que, con la salida de su capitán, buscaba “más presencia en ataque”. El movimiento, sin embargo, no cambió el destino del encuentro ni evitó que crecieran las dudas sobre su manejo del grupo.

El contexto no ayuda. Ya existía ruido en torno al vestuario uruguayo por supuestas desavenencias internas, y la eliminación con apenas dos puntos en el grupo no hará más que amplificar las voces que cuestionan la continuidad del argentino al frente de La Celeste.

Un final que abre heridas

Uruguay se va del Mundial 2026 con una sensación de campaña fallida desde el inicio. Tres empates habrían bastado para avanzar; un error de manos cambió la ecuación. La selección que históricamente se enorgullece de su temple en las noches grandes terminó desfigurada por sus propios fallos.

Muslera, que tantas veces sostuvo al equipo en escenarios límite, se marcha de esta Copa del Mundo convertido, injustamente o no, en símbolo de un fracaso colectivo. Bielsa, mientras tanto, queda expuesto a un debate profundo: ¿tendrá margen para reconstruir este proyecto o la noche ante España habrá sido el principio del fin de su ciclo?