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Martin Odegaard lidera al Arsenal en la Community Shield

Martin Odegaard no solo levantó la Community Shield en Cardiff. Recuperó el timón del Arsenal. En la goleada 3-0 ante Manchester City, el noruego firmó una actuación de jugador dominante, de capitán que vuelve a sentirse imprescindible tras una temporada 2025-26 llena de frustraciones físicas.

El dato es contundente: la pasada campaña, pese al título de Premier League, Odegaard vivió en la enfermería. Problemas de rodilla y hombro le cortaron el ritmo, le limitaron a solo 16 titularidades en liga y le dejaron en números impropios de su talento: un gol y siete asistencias, su registro más pobre desde que llegó en propiedad desde Real Madrid en la 2021-22.

En Cardiff, esa versión apagada desapareció.

Un tercer gol de estrella

Su partido fue una declaración de intenciones. Energía, balón, liderazgo. Y un gesto técnico que dejó congelado a Gianluigi Donnarumma. En el tercer gol, Odegaard amagó el disparo, dejó al portero de City en el suelo con un simple movimiento de cuerpo y definió con la calma de quien sabe que el escenario le pertenece.

No fue solo el gol. Fue la manera de mandar. De todos los jugadores de Arsenal sobre el césped, nadie completó más pases (55 de 58), ni más regates (3 de 3), ni recuperó más balones (nueve). Influyó en todas las zonas, siempre cerca de la jugada importante, siempre ofreciendo línea de pase.

Las dudas sobre si seguía siendo el hombre adecuado para llevar el brazalete, alimentadas por antiguos jugadores durante la temporada pasada, se diluyeron con cada intervención. El capitán volvió a parecer capitán.

Un mediocampo de lujo

El contexto también ayuda a entender este nuevo impulso. Tras romper una sequía de 22 años sin Premier League, Mikel Arteta ha querido subir todavía más el nivel de su sala de máquinas con un fichaje de peso: Bruno Guimarães, 75 millones de libras para reforzar el corazón del equipo.

Mikel Merino, uno de los muchos centrocampistas de la plantilla, lo resumió sin rodeos: las opciones del Arsenal en esa zona son “probablemente las mejores del fútbol”. Mirando nombres, cuesta llevarle la contraria.

  • Odegaard
  • Guimarães —que dejó muy buenas sensaciones en sus 45 minutos—
  • Myles Lewis-Skelly
  • Martin Zubimendi
  • Declan Rice
  • Eberechi Eze
  • y el propio Merino.

Es una acumulación de talento que obliga a todos a subir un peldaño. Y el primero en hacerlo, al menos en Cardiff, fue el capitán.

La pregunta se impone sola: ¿puede esa competencia feroz sacar todavía una versión más alta de Odegaard?

Del calvario físico al impulso del Mundial

El noruego llega a este inicio de curso con otra cara. Terminó la pasada temporada sano y prolongó esa buena dinámica en el Mundial con Noruega, donde arrancó como titular en cinco de los seis partidos y repartió cuatro asistencias. Ritmo, confianza y continuidad: justo lo que no había tenido meses antes.

Él mismo no escondió lo duro que fue el año: “El año pasado fue realmente una gran lucha, con muchos momentos difíciles. Perderse tantos partidos por lesión fue muy frustrante”, reconoció tras el duelo en Cardiff. “Es lo peor para un futbolista, no poder estar en el campo, y tuve bastantes lesiones raras y mala suerte”.

El cierre de curso, con título de liga, buen papel mundialista y un descanso completo después, le ha servido de reseteo: “Fue bueno para mí terminar la temporada con un título, aquí, y luego un buen Mundial. Después tuve mi descanso y me siento bien, listo para volver otra vez. He trabajado para usar todo eso como motivación para este año, para regresar más fuerte y aprovechar todas esas experiencias de forma positiva”.

Conexión inmediata con Bruno

Sobre el césped, se notó. Odegaard y Bruno Guimarães parecieron entenderse desde el primer minuto en su primera titularidad conjunta. El brasileño ofreció apoyo y agresividad; el noruego, pausa y creatividad. El balón circuló con una fluidez que recordó a los mejores tramos del Arsenal campeón.

“Hay veces que simplemente estás en el ‘flow’. Tienes que encontrar eso en el campo”, explicó Odegaard sobre su actuación. “Todos estábamos fluyendo bastante bien ahí fuera. Solo intentaré mantener eso y seguir”.

Arteta, que sufrió la ausencia de su director de juego durante “cinco o seis meses por diferentes cosas”, como él mismo recordó, ve ahora un escenario muy distinto: “Fue extremadamente difícil para él coger cualquier tipo de impulso. Estoy seguro de que este año, si podemos mantenerle en forma, disponible y con los jugadores adecuados a su alrededor, vamos a ver a un Martin muy diferente”.

El técnico añadió un matiz revelador: desde el primer día de pretemporada percibe en su capitán “algo más en el estómago”, una necesidad de demostrar, de liderar otra vez porque “el equipo también lo necesita”.

La Community Shield no decide una temporada. Pero si esto es solo el primer aviso de lo que viene, el Arsenal campeón podría encontrarse de repente con un fichaje inesperado: el regreso, en plenitud, de Martin Odegaard.