Mundial 2026: Gio Reyna brilla con golazo y talento
El Mundial 2026 apenas ha echado a andar y la selección coanfitriona ya ha dejado una declaración de intenciones: 4-1 ante rival sudamericano, goleada, fútbol eléctrico y una noche que reescribe libros de historia. Christian Pulisic encendió la mecha, Folarin Balogun firmó un doblete de delantero total y, cuando el partido parecía ya sentenciado, apareció la firma de artista: Gio Reyna.
El truco final de Reyna
Mauricio Pochettino había exprimido al máximo a su once inicial. Pulisic, brillante en todo lo que tocó, se marchó al descanso tras iluminar el encuentro. Balogun, referencia del Monaco, respondió al reto de liderar el ataque con dos goles de puro instinto. El triunfo estaba encarrilado, pero aún faltaba el detalle que se queda en la memoria.
Minuto 98. Ocho de añadido ya consumidos. Reyna recibe al borde del área, encara, da un par de pasos hacia delante y, casi con desgana fingida, saca una trivela con el exterior de la derecha. El balón se abre, vuela y supera la estirada desesperada de Orlando Gill. Golazo. De los que se repiten una y otra vez en cualquier pantalla.
Nadie duda del talento de Reyna. Nunca fue ese el problema. El asunto siempre ha sido otro: encadenar partidos, sostener el nivel, escapar de ese vaivén de forma y lesiones que le ha impedido enseñar su repertorio con continuidad.
La mirada de Keller: talento sin techo, minutos pendientes
Quien mejor lo resume es un hombre que conoce tanto a Reyna como el ecosistema de la selección: Kasey Keller. El exguardameta de la USMNT, preguntado por el impacto de Gio y lo que puede venir, lo dejó claro en declaraciones a GOAL: lo que todos esperan es ver esa versión “semana tras semana”, y la gran incógnita es por qué todavía no ha llegado esa regularidad.
Keller celebró su cesión a Borussia Mönchengladbach, club que él mismo defendió. Veía encaje, veía espacio para que Gio creciera. Y, durante un tramo, así fue: más minutos, más protagonismo. Hasta que apareció otra pequeña lesión, una pausa, y después un final de temporada con algo más de participación, pero aún lejos de lo que su talento sugiere.
Hay un matiz personal que lo dice todo. Keller cuenta que la familia Reyna se aloja en su casa para el partido en Seattle. Lo ha visto crecer desde que nació, por su estrecha relación con Claudio Reyna. De ahí que su diagnóstico suene más a preocupación familiar que a análisis frío: el talento está, “el cielo es el límite”, falta esa pieza final que te asegura estar siempre en el césped.
¿Revulsivo… o algo más?
La selección viaja ahora al estado de Washington para medirse a Australia el viernes. Entre reencuentros con el clan Keller y sesiones de entrenamiento, Reyna aspira a algo más que a ser el recurso de lujo desde el banquillo en la pizarra de Pochettino.
La competencia en la medular es feroz. Weston McKennie, Tyler Adams y Malik Tillman aportan piernas, energía, despliegue. Un trío dinámico, como subraya el propio Keller, que hoy por hoy se ha ganado su lugar. En ese contexto, la pregunta es inevitable: ¿está Gio para ser titular o su papel ideal, ahora mismo, es el de agitador de partidos?
Keller lo enfoca desde la realidad de vestuario: Reyna sabe que no ha tenido los minutos necesarios “para pensar que estás listo para la noche completa”. Si se cae alguien, insiste, no habría problema en que él entrara y encajara sin fricción. El nivel lo tiene. Pero también existe esa situación tan reconocible en el fútbol: te sientes preparado, pero los de delante están rindiendo muy bien. Y entonces solo queda esperar.
Un punto de inflexión en la carrera
Las cifras empiezan a pesar. Reyna suma ya 39 internacionalidades absolutas y ha llevado sus goles a dobles dígitos. Él mismo siente que ambos números deberían ser más altos. Esa sensación de carrera ligeramente a contrapié, de talento que va un paso por detrás de lo que dicta su calidad.
Este Mundial en casa puede ser el giro de guion. La USMNT quiere llegar lejos, alimentar la ilusión de un país entero y consolidarse como algo más que una selección emergente. En ese escenario, un futbolista capaz de decidir partidos con una sola acción, como hizo con su trivela en el descuento, se convierte en un arma que ningún rival puede ignorar.
Después llegará la temporada 2026-27 y, con ella, la opción de un nuevo capítulo en Borussia Mönchengladbach. Más estabilidad, más minutos, quizá por fin esa continuidad que todos le exigen y que él se debe a sí mismo.
De momento, el Mundial ya tiene una de sus primeras postales: Gio Reyna, borde del área, exterior de la bota derecha y un balón que dibuja la clase que siempre tuvo. La pregunta ya no es si puede hacerlo. La pregunta es cuántas veces más lo veremos en las próximas semanas.





