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Mourinho y su futuro en Benfica: un milagro por cumplir

La rueda de prensa no sonó a despedida, pero tampoco a continuidad. Sonó, sobre todo, a Mourinho.

El técnico de Benfica, citado por A Bola, dejó claro que el discurso de hace dos meses ya no vale. El 1 de marzo había sido tajante: quería seguir, respetar su contrato e incluso firmar dos años más “sin discutir una sola palabra”. Después del empate del lunes ante Braga, la respuesta fue otra. Seca. Directa.

—¿Ese compromiso sigue en pie?

—No.

Nada de rodeos. “Porque el 1 de marzo es el 1 de marzo, y la última semana del campeonato, las dos últimas semanas del campeonato, no son para pensar en el futuro, no son para pensar en contratos. Son para pensar en la misión que teníamos, que era hacer el milagro de acabar segundos”, explicó.

El término “milagro” no fue casual. Mourinho lo subrayó: “Y cuando digo milagro, creo que entendéis lo que quiero decir con milagro”. Desde que el equipo entró en esta recta final, con partidos que definían “algo importante para el club”, decidió aislarse. Nada de reuniones, nada de negociaciones, nada de distracciones.

“Decidí que no quería escuchar a nadie, que quería estar, por así decirlo, aislado en mi espacio de trabajo”, apuntó. Todo queda aparcado hasta después del duelo ante Estoril. “Hay un partido contra Estoril el sábado, y creo que a partir del lunes podré responder a esa pregunta, la pregunta sobre mi futuro como entrenador y el futuro de Benfica”.

Un vestuario al que sale a proteger

Mourinho aprovechó el micrófono para blindar a su grupo. No habló de proyectos, habló de personas.

“Es un grupo con el que me divertí mucho, un grupo al que siempre fui al entrenamiento feliz por estar con ellos. Siempre salí del entrenamiento feliz por haber trabajado con ellos. Es un buen grupo de hombres”, aseguró.

No era un elogio vacío. Era, como él mismo la definió, una defensa preventiva. “Cuando dices que sonó a despedida, no suena a despedida en absoluto. Suena al respeto que tengo por ellos y suena a una defensa preventiva, porque el fútbol tiene estas cosas, el fútbol es muy ingrato muchas veces, y que hoy se les critique me parece injusto”.

Recordó incluso el episodio tras el partido con Casa Pia. Entonces los había señalado en público. “Cuando los critiqué después de Casa Pia, salió de mi corazón, salió de mi alma, fui muy criticado por ello, pero esa es mi naturaleza, mi naturaleza es intentar ser siempre justo con mis jugadores”.

Esta vez, el papel se invierte. “Hoy, el día en que se piensa que Benfica no va a acabar segundo, es el día en que tengo que apartarme y defenderlos, porque creo que se lo merecen”.

Y ahí se frenó. Deliberadamente. “Voy a parar aquí porque no quiero empezar la próxima temporada castigado. He decidido parar aquí. Solo queda un partido, solo quedan ocho días, normalmente las suspensiones son de 20 días, 30 días, 40 días, cinco partidos, cuatro partidos, no sé qué”.

El ruido de Madrid y el silencio elegido

En paralelo, el nombre de Mourinho vuelve a sonar con fuerza en el entorno de Real Madrid. Él lo sabe. Se lo preguntan. Insisten. Y responde con la misma mezcla de orgullo y desafío que ha marcado toda su carrera.

“Por supuesto, me corresponde a mí dar esa respuesta. ¿Alguna vez me habéis visto esconder mis decisiones, mis responsabilidades?”, lanzó. Pero marcó un límite: “Nadie puede obligarme a decidir, mucho menos a comunicar decisiones, porque soy yo quien decide cuándo”.

El técnico aseguró que, desde que comenzaron las especulaciones, solo ha tenido una idea fija: trabajar. “En mi cabeza, desde que empezó a hablarse de posibilidades, solo he visto una cosa: trabajar y hacer lo mejor posible, y no voy a parar hasta el partido contra Estoril. Ese es el respeto que Benfica merece, ese es el respeto que mi profesión merece, y nadie debe tocar eso. A menos que algún idiota lo haga, pero en mi dignidad profesional, mi honestidad y mi respeto por un club como Benfica, nadie debe tocar eso. Por lo tanto, tengo derecho a seguir aislado”.

Negó contactos con cualquier otro equipo. “Sigo diciendo que no he hablado con nadie de otro club; ahora se habla de Real Madrid, pero podría ser cualquier otro club. No he hablado con nadie de ningún club”. Para él, tenía poco sentido sentarse a negociar mientras el equipo se jugaba la temporada: “Desde el momento en que entramos en esta fase final de la temporada, creo que no tenía absolutamente ningún sentido hacer otra cosa que no fuera concentrarme en mi trabajo. A partir del domingo tendré esa oportunidad”.

Hasta entonces, silencio. Trabajo. Y un único objetivo: cerrar el “milagro” del segundo puesto.

El resto, su futuro, el de Benfica, el posible regreso a Madrid, se decidirá después de Estoril. Y, como siempre con Mourinho, será él quien marque el momento y el tono de la próxima escena.