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Messi marca otro récord mundialista en Miami

En un Mundial que parecía empeñado en buscar nuevos héroes, el viejo rey volvió a levantar la mano. Lionel Messi, a los 39 años, necesitó apenas un destello para inclinar el cruce de dieciseisavos de final entre Argentina y Cabo Verde en el Miami Stadium. Y lo hizo con un gol que lleva su firma desde cualquier ángulo que se lo mire.

El reloj marcaba 29 minutos cuando la jugada nació lejos de su botín. Lisandro Martínez leyó el partido con la serenidad de un veterano y soltó un cambio de frente exquisito, largo, tenso, que abrió de golpe el bloque africano. La pelota viajó y, cuando cayó, ya sabía a quién pertenecía.

Messi apareció por la derecha, flotando entre líneas, se metió en el área con ese trote corto que confunde defensas y, en un solo movimiento, se perfiló. Control, amague hacia adentro y el espacio justo. El resto fue pura precisión: zurdazo seco, violento, al ángulo del primer palo, imposible para Vozinha, el carismático arquero caboverdiano al que este Mundial bautizó como “El Abuelo”.

El estadio, repleto de camisetas celestes y blancas, estalló. No solo por el 1-0. También por la sensación de estar viendo otra página de historia escrita en tiempo real.

Con ese gol, Messi alcanzó las siete conquistas en esta Copa del Mundo y se convirtió en el primer futbolista en la historia en marcar siete o más tantos en dos ediciones distintas del torneo, tras haber llegado a la misma cifra en Qatar 2022.

En un escenario nuevo, con una fase de dieciseisavos recién estrenada, el argentino volvió a encontrar la forma de adelantarse a todos.

La estadística se vuelve aún más pesada cuando se mira el mapa de sus noches decisivas. Mientras Portugal celebra que Cristiano Ronaldo por fin cortó su sequía en las rondas eliminatorias, Messi sostiene un registro único: es el único jugador que ha marcado en cinco fases de eliminación directa distintas de la Copa del Mundo, y lo hizo en cinco ediciones consecutivas. Un hilo ininterrumpido de goles que atraviesa generaciones, sistemas tácticos y sedes.

Hasta este viernes, la nueva ronda de 32 era el único casillero que le faltaba tachar en su colección de instancias de KO. Ya había dejado su sello en Qatar 2022 ante Australia en octavos, frente a Países Bajos en cuartos, contra Croacia en semifinales y en la final frente a Francia. Ahora, en el Mundial 2026, añadió un escalón más a esa escalera personal: también marca en el flamante tramo inicial de las eliminatorias.

La escena tiene algo de ironía. En un Mundial expandido, con más selecciones, más partidos y un calendario comprimido, el gol que rompe otro récord llega de la zurda de siempre. El torneo cambia, el formato se estira, los nombres emergen y se apagan. Messi, en cambio, sigue apareciendo en el mismo lugar: en el centro de la foto cuando el partido se parte en dos.

Vozinha, uno de los personajes más queridos de esta Copa, había sostenido a Cabo Verde con reflejos, carisma y una conexión especial con las tribunas neutrales. Su apodo, “El Abuelo”, se convirtió en un canto más. Pero cuando el balón salió disparado al ángulo de su palo izquierdo, solo pudo volar para la foto. El disparo, seco y alto, lo dejó clavado en la postal de la impotencia ante la genialidad.

No fue un gol cualquiera en un cruce más. Fue un golpe que abrió un camino y, al mismo tiempo, subrayó una pregunta incómoda para el resto del Mundial: ¿cuántas veces más va a tener que reinventarse el torneo para alcanzar la vara que Messi sigue levantando partido tras partido?

Messi marca otro récord mundialista en Miami