Christos Tzolis: El nuevo extremo izquierdo del Arsenal
Entre el ruido por un gran fichaje, el Arsenal puede que ya tenga su respuesta en ataque.
Hace casi cinco años, Christos Tzolis apareció en un partido que, visto con perspectiva, pudo cambiar el rumbo reciente del Arsenal.
Tenía 19 años y debutaba en la Premier League con el Norwich, titular en el costado izquierdo del ataque en el Emirates Stadium. El contexto era asfixiante: tres derrotas seguidas sin marcar, colistas, el ambiente enrarecido y el futuro de Mikel Arteta pendiendo de un hilo. Una derrota ante el Norwich habría dejado su cargo en serio peligro.
Tzolis no llegó ni a disparar a portería. El Arsenal ganó 1-0, sobrevivió… y desde ahí Arteta empezó a reconstruir el club. El griego lo comprobó de primera mano la temporada pasada, ya en el Club Brugge, cuando volvió a enfrentarse a un Arsenal irreconocible respecto a aquel de 2021.
“Puedo decir que fue el equipo más difícil de atacar al que me he enfrentado hasta ahora”, reconoció este verano.
“Jugamos contra otros equipos grandes, pero contra el Arsenal fue contra el que tuvimos más dificultades para crear ocasiones claras”.
Ahora, el reto de derribar el muro defensivo de Arteta ha quedado reducido a los entrenamientos de London Colney. Y el escenario es radicalmente distinto.
De promesa fallida en la Premier a arma principal del verano
Poco queda del extremo que se marchó de la Premier sin marcar en 14 partidos con el Norwich. En este verano, Tzolis ha sido el atacante más llamativo del Arsenal.
Se entiende rápido por qué el club apostó 34 millones de libras por un jugador de 24 años. Sus números con el Club Brugge la pasada campaña son demoledores: 22 goles y 29 asistencias en todas las competiciones.
Sí, esos registros llegaron en Bélgica, un campeonato que los datos de Opta sitúan como el séptimo más fuerte del mundo. Esa es la nota al margen inevitable. Pero los números no se sostienen solo por el contexto de la liga.
En el Arsenal gustó su capacidad para moverse por todo el frente de ataque, su manejo de las dos piernas, un perfil que recuerda en ese sentido a Leandro Trossard. También convenció su carácter. Dentro del club se intuía que elevaría el nivel técnico del ataque.
Por encima de todo, su gran virtud es la producción en los últimos metros. Tzolis encadena 15 partidos oficiales consecutivos a nivel de clubes viendo puerta o dando una asistencia: 25 intervenciones de gol en esa racha. Eso, precisamente eso, le faltó al Arsenal incluso en una temporada que acabó con el título de Liga.
- Gabriel Martinelli solo marcó un gol en la Premier.
- Solo Viktor Gyokeres superó los siete tantos en el campeonato.
- Martin Odegaard fue el máximo asistente… con seis pases de gol.
El juego del Arsenal se analiza al detalle cada semana, pero Arteta también necesita algo más simple: atacantes más eficientes, más clínicos, menos intermitentes.
Un ataque brillante… pero demasiado racheado
El Arsenal ha reunido un grupo de delanteros y mediapuntas capaces de encadenar semanas brillantes, pero que rara vez mantienen un flujo constante de goles y asistencias durante toda la temporada. Las lesiones han tenido mucho que ver: varios de los hombres clave en ataque han pasado demasiado tiempo en la enfermería.
En ese contexto, el historial físico de Tzolis resulta especialmente atractivo. En dos años en Bélgica solo se perdió cinco partidos, tres de ellos por enfermedad. Disponibilidad, continuidad y producción: un cóctel que el Arsenal no ha tenido con frecuencia en su línea ofensiva.
Sus cifras en Bélgica fueron extraordinarias y los primeros pasos en Londres apuntan en la misma dirección. Ayudó que llegara con dos semanas de pretemporada y un amistoso con el propio Club Brugge ya en las piernas antes de aterrizar en el norte de Londres. Desde el primer día ha mostrado chispa.
Repartió asistencias ante Borussia Dortmund y Real Betis. Se estrenó como goleador frente al Girona, con un disparo curvado al segundo palo, marca de especialista en la frontal.
La prueba de fuego llegó en la Community Shield, con rival y escenario de mayor exigencia. Y Tzolis respondió. Su inteligente cabezazo habilitó a Kai Havertz para el segundo gol del Arsenal y volvió a asistir al encontrar a Odegaard dentro del área.
Llevaba el dorsal 17, conducía con toques cortos hacia adelante, recortaba hacia dentro y elegía bien en la zona caliente. En esa jugada, era imposible no recordar a Alexis Sánchez.
“Se está adaptando, es un chico realmente inteligente y tiene una enorme calidad en los últimos 20-30 metros”, explicó Arteta tras el partido.
“Está muy tranquilo para encontrar compañeros alrededor del área o para finalizar. Estoy muy impresionado con él”.
Tzolis tampoco escondió la referencia. “Sabía que él llevaba el 17. Veía mucho fútbol y fue un jugador top para el Arsenal, como extremo izquierdo siempre”, contó tras firmar. “Es uno de los jugadores en los que me fijaba cuando era más joven. Y también veo algunas similitudes con él. Pero no es la razón por la que elegí el 17. Es bonito, eso sí. Alexis Sánchez tuvo el 17, así que espero tener el mismo éxito”.
Un mensaje claro para Martinelli y el nuevo equilibrio por la izquierda
La disposición del Arsenal a escuchar ofertas por Gabriel Martinelli, ausente por completo de la convocatoria de la Community Shield, es un mensaje rotundo: en este momento, Tzolis parte como primer candidato para el extremo izquierdo.
Esa banda ha sido un problema recurrente para el equipo en las últimas temporadas. El peso creativo y goleador ha caído sobre todo en Bukayo Saka y Odegaard por el costado derecho, mientras el perfil izquierdo no terminaba de asentarse.
Con Riccardo Calafiori lanzándose desde el lateral y Tzolis encendido por delante, Arteta empieza a encontrar una estructura más compensada. El técnico quiere más pólvora, sí, pero por fin ve una sociedad estable en ese sector.
El club sigue abierto a reforzar el ataque. Eberechi Eze, por ejemplo, puede actuar desde la izquierda si las circunstancias lo requieren. Si no llega una venta antes del cierre del mercado, Martinelli seguirá siendo una alternativa de peso y un competidor directo para Tzolis. Y un centrocampista más progresivo, como su compatriota Bruno Guimarães, puede ayudarle a recuperar su mejor versión.
Nada de esto significa que el proyecto ofensivo deba girar en torno a Tzolis. Cuando se cerró su fichaje, el plan incluía sumar, además, un nombre de relumbrón en ataque. Esa posibilidad sigue encima de la mesa, en esta ventana o en la siguiente. Si se concreta, el griego podría ver reducido su protagonismo.
Hoy, sin embargo, el puesto en la izquierda es suyo.
El Arsenal necesita que casi todos sus atacantes den un paso adelante respecto al curso pasado para defender el título. Para Christos Tzolis, en cambio, repetir lo que ya viene haciendo sería más que suficiente. Y quizá, sin tanto ruido, el gran fichaje que pedía la grada ya está corriendo pegado a la cal del Emirates.





