El mercado de fichajes se intensifica en Premier y LaLiga
El verano de fichajes entra en zona caliente y los grandes de Europa pisan el acelerador. Inglaterra y España se miran de reojo, compitiendo por los mismos nombres y tensando un mercado que ya va al límite.
Premier League: defensas codiciados y una carrera por los extremos
En la Premier, la batalla empieza desde atrás. Arsenal y Manchester United han abierto conversaciones activas con Bayer Leverkusen para intentar cerrar la llegada del central inglés Jarell Quansah, una operación que enfrentaría directamente a dos gigantes históricos por el mismo zaguero.
Mientras tanto, Liverpool se mueve rápido en el centro del campo. El club de Anfield espera cerrar el fichaje del mediocentro de Crystal Palace, Adam Wharton, adelantando por la derecha a Real Madrid, que también lo tenía en el radar.
Arriba, el nombre que monopoliza las agendas es el de Victor Osimhen. Arsenal, Manchester United y Tottenham Hotspur han mantenido contactos para explorar un posible fichaje desde Galatasaray. En el Emirates, la situación es clara: el técnico Mikel Arteta ha señalado a Osimhen como prioridad absoluta para lo que queda de ventana. Todo gira alrededor de él.
En Old Trafford, la reconstrucción también apunta a la banda izquierda de la defensa. Manchester United ya ha mantenido conversaciones formales con Newcastle United por el lateral Lewis Hall, en un movimiento que podría reconfigurar la competencia en ese costado.
El otro foco está en el norte de Londres. Manchester City ha rechazado una oferta de 115 millones de dólares (85 millones de libras) de Tottenham por el extremo Savinho, convencido de que el club londinense volverá con una propuesta superior en las próximas semanas. Y no es el único nombre en la lista de los ‘Spurs’: quieren dos extremos y, junto a Savinho, siguen de cerca a Cody Gakpo de Liverpool y a Pedro Neto de Chelsea.
La ofensiva es seria. Tottenham ya tiene un acuerdo cerrado en términos personales con Gakpo, según se ha filtrado en Países Bajos. Falta el paso más complejo: convencer a Liverpool.
En Anfield, la estrategia con los extremos va por otro carril. El club ha decidido pausar su intento por Bradley Barcola, de Paris Saint-Germain, tras no avanzar en las negociaciones por el precio del traspaso. El plan es claro: volver a la carga en los últimos diez días de mercado, cuando la presión del calendario pueda empujar al PSG a rebajar sus exigencias.
De momento, la cifra es alta. El conjunto francés pide 196 millones de dólares (145 millones de libras) por Barcola, aunque ya se habla de que esa cantidad podría caer hasta los 169 millones de dólares (125 millones de libras). Una rebaja enorme, pero aún prohibitiva para muchos. Tanto, que Liverpool ha decidido abandonar definitivamente la pista de otro extremo del PSG, Ibrahim Mbaye, para concentrar todos los esfuerzos en Barcola. Dos operaciones de ese calibre, en un mismo verano, son inasumibles incluso para un gigante de la Premier.
En defensa, Manchester United también mira a Alemania: el club mantiene interés en el central de Bayern Munich, Kim Min-jae, otro nombre de alto perfil en una lista que no deja de crecer.
El otro gran movimiento en la zaga apunta de nuevo a Londres. El fichaje del central de Aston Villa, Ezri Konsa, por Arsenal estaría “99% hecho”, según las informaciones, después de que el internacional inglés haya solicitado salir. Las negociaciones entre ambos clubes están cerca de completarse, lo que convertiría a Konsa en una pieza clave en la rotación defensiva de Arteta.
Y mientras algunos acuerdos se acercan, otros se rompen y abren nuevas puertas. Tras el colapso público de las conversaciones entre Bayern Munich y Aston Villa por João Palhinha, Newcastle ha lanzado una ofensiva agresiva para intentar llevarse al mediocentro. El club del norte de Inglaterra quiere aprovechar el vacío y posicionarse como el gran beneficiado de un giro inesperado en el mercado.
LaLiga: Barcelona aprieta, Real Madrid recalcula y el futuro de Kane se define
En España, el tablero tampoco descansa. Barcelona mira a la delantera y al mediocentro, pero no puede ir a por todo a la vez. El técnico Hansi Flick ha pedido al club un último esfuerzo para intentar el fichaje del delantero de Atlético Madrid, Julián Álvarez, que tiene previsto reunirse con su actual club la próxima semana para aclarar su futuro.
Sin embargo, en los despachos del Barça hay una prioridad aún mayor: cerrar un acuerdo por el mediocentro de Manchester City, Rodri. La directiva quiere resolver primero esa operación, y solo después se plantearía retomar la opción de Álvarez. Un orden claro en una ventana en la que cada euro cuenta.
En el capítulo de porteros, Juventus mira hacia Chamartín. El club italiano ha identificado al guardameta de Real Madrid, Andriy Lunin, como uno de sus objetivos en la búsqueda de un nuevo arquero. No hay acuerdo, pero el interés está sobre la mesa y puede condicionar los movimientos de la portería blanca.
La planificación del Real también sufre cambios en ataque. Las conversaciones con Strasbourg por el delantero de 20 años Jacobo Ortega se han roto, lo que abre la puerta a que Elche entre en escena y negocie directamente por el joven atacante. Una oportunidad inesperada para el club ilicitano, que podría aprovechar un hueco que parecía reservado para un gigante europeo.
En paralelo, el futuro de uno de los grandes goleadores del continente vuelve a escena. Barcelona y Tottenham siguen monitorizando la situación del delantero de Bayern Munich, Harry Kane. El inglés, sin embargo, está encaminado a firmar un nuevo contrato que lo vincularía al campeón alemán hasta 2029. Si ese acuerdo se cierra, el mercado perderá a uno de sus grandes nombres disponibles… y varios proyectos tendrán que reescribir sus planes ofensivos.
El reloj del mercado corre. Los grandes ya han enseñado sus cartas, pero falta la fase más salvaje: esos últimos días en los que una llamada, una cesión inesperada o una rebaja de última hora pueden cambiar por completo el mapa del fútbol europeo. ¿Quién se atreverá a ir all in cuando la ventana esté a punto de cerrarse?





