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Mauricio Pochettino: Cuatro años con USA y su ambición en la Premier League

Mauricio Pochettino reaparece igual que siempre: abrazos, bromas, cercanía. Pero detrás de la sonrisa hay un técnico que acaba de atravesar uno de los veranos más intensos de su carrera. Mientras otros contaban anécdotas de vacaciones, él venía de conducir a USA hasta los octavos de final de un Mundial en casa, de lidiar con Donald Trump, con un caso disciplinario en FIFA y, de paso, de convertirse en inesperado icono de moda.

Y, casi sin tiempo para respirar, de firmar cuatro años más con la selección estadounidense.

Un Mundial que le cambió como entrenador

El resultado frío dice que USA cayó en octavos ante Bélgica. La realidad fue bastante más compleja. Pochettino, acompañado por su inseparable Jesús Pérez, salió de ese torneo convencido de que algo había cambiado en él y en su cuerpo técnico.

“Somos mucho mejores entrenadores ahora”, asegura. Lo dice sin grandilocuencia, más como una constatación que como un eslogan.

El Mundial le recordó que en selecciones el margen de maniobra es mínimo: poco tiempo de trabajo, jugadores que llegan y se van, decisiones que deben rozar la perfección. “Todo tiene que ser perfecto”, repite, obsesionado con los detalles y con la traducción de sus ideas a un grupo que no convive a diario como en un club.

Y todo eso, bajo los focos de un Mundial en casa. No es lo mismo dirigir en una Copa del Mundo que dirigir en una Copa del Mundo con un presidente como Trump disfrutando del escenario. Pochettino mide cada palabra, pero subraya el apoyo y el respaldo que recibieron desde la Casa Blanca.

La política terminó por irrumpir de lleno con el caso de Folarin Balogun. La famosa “suspensión de la suspensión” del delantero, el ruido mediático, la sensación de que el fútbol quedaba en segundo plano antes del duelo ante Bélgica. Pochettino lo vio claro: “Si prestas atención al ruido, te vuelves loco”. Cuando llegó la carta de FIFA, el día antes del partido, confirmando que Balogun podía jugar, la decisión fue directa: alinearlo. El resto era tormenta externa.

Balogun, un verano complicado y una puerta que no se cerró

El nombre de Balogun volvió a las portadas semanas después, esta vez por mercado: su traspaso de Monaco a Everton se vino abajo en el último suspiro del Deadline Day. Pochettino, de momento, no ha hablado con él. Ha preferido darle aire, consciente de lo que supone ver caer una operación a última hora.

Admite que le habría gustado verlo en la Premier League. El escenario ideal, para él, era Balogun probándose en Inglaterra. El delantero sigue en Monaco y el seleccionador solo desea que encuentre estabilidad y buen estado de forma. USA lo necesita en plenitud.

El fenómeno del traje azul marino

En medio de todo, la banda se convirtió en pasarela. El conjunto azul marino que lució Pochettino durante el torneo corrió por redes, tertulias y escaparates. Tanto, que Wayne Rooney salió a comprar el mismo. “Lo vi. Le quedaba bien, como a un entrenador top”, bromea el argentino.

Fue un verano que lo tuvo todo: tensión deportiva, frentes políticos, decisiones de alto voltaje y hasta tendencias de moda.

La decisión: cuatro años más con USA

Terminado el Mundial, el carrusel de rumores se activó. Varios clubes sin entrenador, su nombre en casi todas las quinielas. Sin embargo, el ruido duró poco: Pochettino amplió su vínculo con USA por cuatro años más.

Si cumple el contrato hasta 2030, serán seis años lejos del día a día de un club. ¿Se acabó ahí su historia con la Premier League? Él lo niega de plano. No solo quiere volver; quiere volver para competir por títulos.

“Tengo la ambición”, afirma. “Mi sueño ahora es estar en USA cuatro años, pero después, ¿por qué no? Somos jóvenes todavía y creo que volver siempre es mi objetivo: ganar la Premier League, estar en la Premier League y construir un proyecto con posibilidades de ganar”.

Lo dice con calma, pero sin titubeos. “Amo el fútbol aquí. Tener otra oportunidad es uno de mis deseos y espero que ocurra”.

El eterno vínculo con Spurs y las puertas que no se abrieron

La conversación inevitablemente gira hacia Tottenham. Hace año y medio, Pochettino hablaba de “asuntos pendientes” con el club. Desde entonces, el banquillo de Spurs ha sido una montaña rusa: salida de Ange Postecoglou, pasos fugaces de Thomas Frank e Igor Tudor y un equipo coqueteando peligrosamente con el descenso.

¿Llegó la llamada del rescate? Él mantiene el discurso de siempre: “Siempre digo, un día, ¿por qué no?”. Pero aclara que esta vez no estuvo cerca. “La gente habla y quizá recibimos algún acercamiento, pero nunca estuvo cerca”. No en esta ocasión.

También se le vinculó con otros banquillos, con AC Milan en primer plano durante un tiempo. Pochettino revela que durante el Mundial no se sentaron a hablar con ningún club. No porque no hubiera interés. “Sí, siempre”, responde cuando se le pregunta si hubo equipos pendientes de su situación. “Siempre hay diferentes opciones”, desliza, casi como si fuera rutina.

¿Alguna tentó de verdad? “Nunca dimos la oportunidad de que estuviera cerca. Siempre cerramos la puerta antes de que se acercara”. La prioridad era clara: el proyecto con USA.

Cómo ve hoy a Tottenham y Chelsea

Pochettino observa a la distancia, pero no desconectado. Sobre Spurs, asiente cuando se le plantea que allí nunca pasa un año tranquilo. “Están invirtiendo como otros clubes”, señala. Percibe una estrategia distinta tras un par de temporadas difíciles: apostar fuerte por jugadores ya adaptados a la Premier League.

El contraste con su etapa es inevitable. Él rozó la gloria en liga y en Europa con un gasto mucho más contenido. Cuando se le menciona la cifra de 300 millones de libras, se le escapa una sonrisa pícara y finge no saber lo que significa manejar ese presupuesto.

¿Cree que este nuevo modelo dará resultado? “Nunca se sabe”, responde. “Necesitamos tiempo para ver si funciona o no. Como en los partidos: cuando tomas una decisión como entrenador, puede salir bien o no. Es una estrategia diferente, una forma distinta de operar. Siempre deseo lo mejor para Tottenham porque está en mi corazón”.

En Chelsea el giro también ha sido profundo. El rol que él ocupó hace dos años como head coach ahora se denomina manager, y el club ha virado hacia la compra de jugadores hechos a la Premier League, alejándose de los proyectos a largo plazo bajo Xabi Alonso.

Pochettino evita comparaciones directas, pero reconoce un patrón común: ambición. Y admite que con este tipo de fichajes “puedes esperar pelear, ser candidato a la Premier League”.

La derrota ante Arsenal ya ha servido como aviso temprano. Pochettino, sin embargo, pide paciencia para Alonso. “Por supuesto que están decepcionados después de la derrota contra Arsenal, pero creo que necesitamos dar tiempo a la primera temporada de Xabi tras tres partidos en la Premier League”, insiste. El mismo mensaje extiende a Tottenham: tiempo, incluso en un entorno que rara vez lo concede.

Arsenal en cabeza y un elogio rotundo a Arteta

Desde su perspectiva, el equipo a batir está claro. Para Pochettino, Arsenal manda hoy en la Premier League. Y el nombre propio, también.

“Mikel [Arteta] es el mejor entrenador de la Premier League hoy”, sentencia. Lo dice convencido de que el técnico del Emirates sabe exactamente qué necesita hacer. “Va a ser difícil ganarles”.

Pochettino se queda en USA, se refuerza como seleccionador, pero no esconde el horizonte: volver un día a Inglaterra, levantar por fin esa Premier que se le escapó por detalles y demostrar que estos años de selección no han sido un paréntesis, sino un trampolín. La cuestión ya no es si quiere regresar. La pregunta es quién se atreverá a darle las llaves de un proyecto para ganar. Y cuándo.