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Maresca busca reemplazo para Rodri en el Manchester City

El verano ha golpeado de lleno al Manchester City. Se fue Rodri, y con él, una era. Enzo Maresca, recién aterrizado en el banquillo del Etihad, no esconde la magnitud del agujero que deja el mediocentro, ahora en el Barcelona. Pero tampoco se encoge de hombros. Lo afronta de frente.

“Intentaré encontrar un nuevo Rodri, es lo que hay”, lanzó el italiano, sin rodeos.

Rodri se marcha tras siete temporadas en el club, coronadas con cuatro títulos de Premier League y una Champions League, además de llegar como campeón del mundo y ganador del Balón de Oro. Un peso pesado que deja el centro del campo desnudo y una referencia táctica difícil de replicar.

Maresca, sin embargo, recordó que las grandes transiciones no son nuevas en el City.

“Rodri, antes de llegar aquí, no había ganado el Balón de Oro, no había ganado la Champions, no había ganado el Mundial de Clubes. Luego se unió al club y después logró muchas cosas importantes”, explicó. El mensaje es claro: las estrellas también se hacen, no solo se compran hechas.

Del legado a la sucesión

El técnico tiró de memoria reciente para rebajar el dramatismo. Cuando se fue David Silva, el club encontró a Kevin De Bruyne. Cuando Sergio Agüero cerró su ciclo, apareció Erling Haaland. Cuando Fernandinho se marchó, emergió el propio Rodri.

“Cuando David Silva estaba aquí, todos estaban preocupados: llegó Kevin. Cuando Sergio Agüero estaba aquí, todos estaban preocupados: llegó Erling. Cuando se fue Fernandinho, llegó Rodri. Es esto”, enumeró. “Cuando se van, tienes que ser bueno y fichar al siguiente”.

Ese es ahora su reto: identificar al próximo pilar del proyecto. Sin nostalgia, pero con urgencia.

Un vestuario en plena sacudida

La salida de Rodri no es un caso aislado. El City vive una auténtica remodelación. Bernardo Silva, John Stones, Nathan Aké y Tijjani Reijnders también han abandonado el club en este mercado. Demasiadas caras conocidas haciendo las maletas al mismo tiempo para hablar de simple ajuste.

Savinho está cerca de unirse al Tottenham, posiblemente acompañado por Omar Marmoush, mientras que Nico González también podría marcharse antes del cierre de la ventana. El vestuario que Maresca heredó de Pep Guardiola se está transformando a toda velocidad.

De momento, solo ha llegado un refuerzo de peso: el centrocampista Elliot Anderson. Muy poco para la magnitud de las bajas. Aun así, el técnico se mantiene sereno.

“Esperamos poder hacer las cosas que tenemos que hacer”, apuntó antes del debut de la Premier League este domingo ante el Bournemouth. Sabe que el reloj del mercado aprieta, pero no quiere convertirlo en excusa.

Sin dramas, pero con líneas rojas

Maresca admitió que la situación no es ideal, sobre todo con jugadores que han expresado su deseo de salir.

“No ayuda que haya jugadores que, por diferentes razones, quieran irse, esto seguro”, reconoció. Pero marcó una línea clara en la gestión del vestuario. “Tenemos que adaptarnos y no queremos mantener aquí a jugadores que no quieren quedarse”.

El italiano asume el juego de fuerzas del mercado: clubes que apuran hasta el final para maximizar ingresos, operaciones que se desbloquean en la última semana, plantillas que se completan a contrarreloj.

“Lo normal en las ventanas de traspasos es que tengas que esperar porque todos los clubes intentan retener a los jugadores hasta la última semana y luego vender por más dinero. Es normal, no me preocupa”, afirmó.

Su apuesta es sencilla: cuando el mercado baje la persiana y el grupo esté cerrado, se verá el verdadero City de Maresca. Hasta entonces, vive entre el presente inmediato del estreno liguero y la reconstrucción acelerada de un campeón.

El club ya perdió a su ancla. Ahora la pregunta es otra: ¿cuánto tardará en encontrar al próximo jugador que haga olvidar que un día se marchó Rodri?