Mac Allister enfrenta el legado de Messi y su futuro en Liverpool
La cuenta atrás con Lionel Messi ya no es una idea abstracta. Es real, cercana, casi palpable. A sus 39 años, el capitán de Argentina se encamina al final de una carrera internacional irrepetible, dejando detrás de sí un legado imposible de imitar: 207 partidos, 125 goles y una Copa del Mundo en 2022 que lo terminó de consagrar como el símbolo máximo de la Albiceleste.
Alexis Mac Allister lo sabe y no lo disimula. El mediocampista entiende que el día después de Messi será un golpe duro para el campeón del mundo.
“Las palabras para Messi son siempre las mismas: gratitud, y la certeza de que no va a haber otro como él”, dijo en una entrevista con ESPN. “Lo hemos disfrutado muchísimo. También le agradecemos todo lo que nos hizo ganar. Va a ser un momento muy emotivo”.
No hay reemplazo posible para el 10. Ni en el césped ni en el imaginario colectivo. Argentina perderá a su máximo goleador histórico y al jugador con más presencias en la selección. Pierde, sobre todo, al futbolista que marcó la diferencia en cada generación que lo vio vestido de celeste y blanco.
La vida después del 10
Mac Allister no se queda en la nostalgia. Aterriza el problema en el plano táctico y competitivo. La Selección deberá reinventarse.
“Va a ser un proceso diferente, con jugadores nuevos que van a ir entrando”, explicó. “Tenemos que empezar a darnos cuenta de que el mejor jugador del mundo, el que marcaba la diferencia, no va a estar más, y que tendremos que hacernos más fuertes como equipo”.
La frase encierra el desafío de la próxima década para Argentina: pasar de un equipo construido alrededor de un genio a una estructura que reparta responsabilidades, talento y liderazgo. Sin Messi como faro permanente, el margen de error se achica y el colectivo deberá responder.
Mientras tanto, el presente todavía ofrece un último tramo para disfrutarlo. Y con él, la eterna discusión por los premios individuales.
El Balón de Oro y la mirada argentina
Preguntado por las opciones de Messi de quedarse con otro Balón de Oro, Mac Allister no dudó.
“Como argentinos nos encantaría que Messi lo gane. Hizo un Mundial increíble y no veo por qué no deberían dárselo”, sostuvo. “Todos sabemos que Leo siempre priorizó el equipo por encima de lo individual, así que para él no sería algo tan importante”.
El mediocampista pone el foco en Qatar 2022, el torneo que cambió para siempre la conversación sobre Messi con la camiseta de la selección. Desde la perspectiva del vestuario, ese rendimiento todavía pesa, todavía cuenta, todavía merece reconocimiento.
Dudas en Anfield, convicción en el presente
Lejos de la camiseta albiceleste, Mac Allister vive un escenario muy distinto con su club. El argentino atraviesa un momento de incertidumbre en Liverpool. Él mismo admitió sentirse decepcionado por no haber recibido una oferta de renovación, mientras compañeros de zona como Ryan Gravenberch y Dominik Szoboszlai sí fueron recompensados con nuevos contratos.
No se marchó en verano pese a tener opciones para hacerlo. Se quedó en Anfield, pero el horizonte no está del todo claro.
“Todavía no hay una decisión firme. Me quedan dos años de contrato”, explicó. “Como dije, voy a dejarlo todo. En ese tiempo pueden pasar muchas cosas; hay muchas opciones”.
La frase mezcla realismo y ambición. Sabe que su situación puede cambiar rápido, para bien o para mal. Lo único que controla es su rendimiento.
Aun así, Mac Allister no pierde de vista lo que significa vestir de rojo en Merseyside.
“Ojalá sean más años, pero si son solo dos, tendré que disfrutarlos con mi familia, porque no tengo dudas de que estoy en uno de los mejores clubes del mundo”.
Entre un adiós que se acerca con Messi y un futuro abierto en Liverpool, el argentino camina sobre una delgada línea: aferrado al privilegio de compartir era con el mejor de todos, mientras se juega, día a día, su propio lugar en la élite. La transición de la Albiceleste y su siguiente paso en Anfield se cruzan en un mismo punto: cuánto está dispuesto a crecer cuando ya no esté el 10 que lo cambió todo.






