Liverpool y el interés en Ibrahim Mbaye: ¿fichaje inminente?
Liverpool mira el calendario y ve cómo se le escapan los días de mercado mientras el nombre de Ibrahim Mbaye sigue flotando en el ambiente… sin terminar de aterrizar en Anfield.
Según The Athletic, el interés de los Reds por el extremo senegalés ha quedado, de momento, en una simple exploración. Fuentes cercanas al club citadas por Andy Jones insisten en que las conversaciones “no han ido más allá” y rechazan de plano las informaciones que daban por cerrados los términos personales con el jugador.
Nada firmado. Nada acordado. Solo sondeos.
Un mercado tenso y una delantera corta
El problema para Liverpool no desaparece con ese matiz. La plantilla necesita, como mínimo, dos atacantes antes de que se cierre la ventana estival. Y el reloj aprieta: quedan 12 días.
Bayer Leverkusen y Liverpool han tanteado la opción Mbaye este verano, pero desde la directiva de Anfield rebajan cualquier sensación de operación inminente. Mientras tanto, el debate interno gira en torno a una pregunta clave: ¿cuánto está dispuesto a invertir el club en otro atacante si ya tiene entre ceja y ceja a Bradley Barcola?
PSG sitúa el precio de Mbaye en torno a los 43 millones de libras. Una cifra que obliga a hacer números, sobre todo si se tiene en cuenta que Barcola podría dispararse por encima de los 120 millones en este mismo mercado. La sensación en el entorno del club es clara: encontrar un perfil similar a Mbaye por bastante menos dinero no será sencillo.
El plan, en cualquier caso, parece pasar por aclarar primero el futuro de Barcola. Una vez resuelta esa operación —si se resuelve—, el escenario con Mbaye quedará mucho más definido.
El perfil Mbaye: desborde, aceleración y techo altísimo
Más allá de las cifras, el encaje futbolístico de Ibrahim Mbaye resulta evidente. Liverpool busca extremos que no solo sumen gol, sino que alimenten al nueve. Con Alexander Isak como referencia y con la intención de descargarle parte del peso anotador, el equipo necesita generadores de ocasiones en las bandas.
Ahí es donde Mbaye marca muchas casillas.
Andy Jones lo describe como un futbolista que utiliza su aceleración y su giro corto para escapar de espacios reducidos, evitando el choque físico directo en el que podría verse superado. Le gusta conducir, atacar metros, romper líneas. Y, casi siempre, su conducción desemboca en ocasiones para sus compañeros más que en disparos propios.
Tiene 18 años. Es un proyecto, no un producto terminado. El precio parece elevado para un jugador tan joven y todavía verde, pero el contexto del mercado empuja hacia arriba cualquier talento con techo alto. En ese marco, pagar entre 40 y 50 millones por un extremo diestro con ese potencial puede terminar pareciendo una ganga dentro de unos años.
Mejor que crezca bajo la tutela de Liverpool que verlo explotar en otro club que sí apueste fuerte por su desarrollo.
¿Dos o tres fichajes ofensivos?
Dentro del análisis interno, la conclusión es contundente: Liverpool no solo necesita dos atacantes; lo ideal serían tres. Dos extremos y un delantero centro que permita a Isak dosificar esfuerzos y no vivir permanentemente al límite.
Si el gol se va a concentrar en el nueve, las bandas deben sostener el andamiaje creativo. De ahí que perfiles como Mbaye cobren valor estratégico. No se trata solo de sumar nombres, sino de ajustar piezas que cambien la forma de atacar.
La cuestión es si el club se decidirá a dar el paso, con el tiempo en contra y un mercado inflado que castiga la indecisión. Doce días de ventana. Varias operaciones sobre la mesa. Un ataque corto de efectivos.
La decisión ya no puede esperar mucho más.





