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Liverpool gana pero alerta en el lateral izquierdo

Liverpool salió del duelo ante Atlético de Madrid con una victoria por 2-1 y algo de aire tras una de las peores temporadas recientes bajo el mando de Arne Slot. El resultado maquilla, pero no esconde el problema: este equipo sigue teniendo demasiados huecos y uno de los más evidentes está en el costado izquierdo de la defensa.

El verano dejó una sensación extraña en Anfield. Se marcharon varias piezas, llegaron nombres como Ronald Araujo y Bradley Barcola, y, pese a que se esperaba una revolución mucho mayor, solo cuatro fichajes acabaron aterrizando. Para un club que el curso anterior había invertido más de 450 millones de libras en refuerzos, el contraste es llamativo.

Alexander Isak y Florian Wirtz fueron los grandes nombres de aquella ventana, pero el balance deportivo fue demoledor: un Liverpool sin rumbo, sin chispa y fuera del top 4, quinto en la Premier League. Aquella caída le costó el puesto a Slot, pero las decisiones tomadas entonces siguen condicionando el presente.

Kerkez no despeja las dudas

Uno de los movimientos clave del pasado verano fue la llegada de Milos Kerkez, señalado internamente como el heredero natural de Andy Robertson. Slot lo quería como primera opción para el lateral izquierdo a largo plazo. La realidad fue otra: el escocés siguió acumulando titularidades porque, simplemente, rendía bastante mejor.

Hasta el punto de que parte de la afición veía lógico ofrecerle un nuevo contrato a Robertson por su peso en el equipo. No ocurrió. En lugar de eso, Kostas Tsimikas regresó a Anfield para asumir el rol de suplente de Kerkez.

El plan sonaba coherente sobre el papel. El problema es el césped. Y el partido ante Atlético lo dejó muy claro.

A sus 22 años, Kerkez volvió a exhibir las mismas carencias que ya se habían visto: desajustes, desconexiones y una lectura defensiva todavía demasiado verde para un equipo que aspira a pelear con la élite europea. Fue el principal responsable del gol encajado ante el conjunto de Diego Simeone, al permitir que Marcos Llorente se le escapara con demasiada facilidad. En un encuentro de este nivel, ese tipo de errores se paga.

Como carrilero, con más vuelo y menos exigencia posicional, puede ser un recurso interesante. En una línea de cuatro, con más metros que vigilar a su espalda y menos margen para el fallo, sufre mucho más.

Un mercado de enero con prioridad clara

El triunfo ante Atlético no puede tapar el diagnóstico: la plantilla de Liverpool sigue llena de agujeros. La sensación es que el club ha corregido poco para la magnitud del desplome del curso pasado. Y si no vuelve al mercado en enero, el riesgo de quedarse descolgado de sus rivales directos es evidente.

Ya se habla de movimientos a medio plazo. El periodista Ben Jacobs ha deslizado que el club podría plantearse un relevo para Alexis Mac Allister en 2027. Proyecciones a largo recorrido, sí, pero el presente grita otra cosa: el lateral izquierdo necesita ayuda urgente.

Durante el verano, varios laterales zurdos fueron vinculados con Liverpool. Ninguno llegó. Si el nivel de Kerkez se mantiene en esta línea, la paciencia de la grada no va a durar hasta final de temporada. El margen de error en la Premier es mínimo y cada punto perdido por un desajuste en banda puede pesar como una losa en la clasificación.

El próximo paso parece obvio: fichar un lateral izquierdo más hecho, con más oficio defensivo, que pueda sostener una zaga de cuatro sin temblar en las grandes noches. Kerkez puede seguir creciendo, pero Liverpool no está en posición de esperar demasiado.

La victoria ante Atlético ofrece un respiro, sí. Pero también deja una pregunta incómoda flotando sobre Anfield: ¿cuánto tiempo más puede permitirse este Liverpool vivir al límite en una posición tan crítica?