Liverpool acelera por Iliman Ndiaye: fichaje urgente
El verano en Anfield se ha convertido en una cuenta atrás. La ventana de fichajes 2025-26 se acerca a su cierre y el Liverpool sigue con demasiadas piezas por encajar como para hablar en serio de título de Premier League.
Tres refuerzos han llegado ya a la plantilla de Andoni Iraola, pero nadie en el club se engaña: hacen falta tres o cuatro más si el equipo quiere mirar de frente a los candidatos al título. El margen de maniobra se estrecha, el calendario aprieta y las decisiones ya no admiten demora.
En ese contexto, el club ha movido ficha en un frente tan delicado como inesperado: el de Iliman Ndiaye, estrella del eterno rival.
Reuniones directas por Ndiaye
Según ha adelantado Caught Offside, el Liverpool ha mantenido “conversaciones directas” con el entorno de Iliman Ndiaye para explorar un posible traspaso desde el Everton. El simple hecho de que exista un diálogo ya es noticia mayúscula: los negocios entre los dos clubes de Merseyside son casi inexistentes.
Las fuentes citadas por el medio insisten en que el interés de los ‘reds’ es real. No se trata de un simple sondeo. Hay contacto con los representantes del senegalés y la operación, aunque todavía lejos de ser concreta, podría ganar cuerpo si el mercado empuja en esa dirección.
Este movimiento se produce mientras el Liverpool trabaja en paralelo en otros dos objetivos ofensivos: Bradley Barcola e Ibrahim Mbaye. Ambos son, hoy por hoy, los nombres más cercanos a vestir de rojo, pero no hay acuerdo ni por las cifras de traspaso ni por las condiciones personales. Nada cerrado, nada garantizado.
El recuerdo del caso Yan Diomande, que se escapó a comienzos del verano, ha dejado cicatriz. En Anfield no quieren volver a quedarse sin alternativas si una negociación se tuerce en el tramo final del mercado. Ndiaye entra justo en ese escenario: una opción de alto nivel para no quedar a la intemperie si Barcola o Mbaye se caen de la lista.
Un ataque bajo mínimos tras la marcha de Salah
La necesidad arriba es evidente. Mohamed Salah ya no está y Hugo Ekitike se encuentra lesionado. Dos golpes seguidos para una delantera que pierde gol, amenaza y profundidad de banquillo. La sensación es clara: al Liverpool le falta pólvora.
Ndiaye encaja en ese vacío. Puede actuar en ambas bandas y también como mediapunta, una versatilidad que seduce a Iraola. Con una buena carga de experiencia en la Premier League, no necesitaría un largo periodo de adaptación ni un aprendizaje del ritmo inglés. Llegaría para competir desde el primer día.
Sus números, por ahora, no alcanzan el impacto de Salah, pero su última temporada dejó nueve contribuciones de gol. No es una cifra deslumbrante, pero sí una base sólida para un jugador que aún tiene margen de crecimiento y que ya sostiene buena parte del peso ofensivo del Everton.
El muro de Goodison: 75 millones… o más
El gran obstáculo está donde siempre: en el dinero. Caught Offside sitúa el precio de salida fijado por el Everton en 75 millones de libras para el internacional senegalés. Y eso sería, en teoría, para cualquier comprador.
Para el Liverpool, la factura podría ser todavía más alta. Vender a la figura del equipo al vecino de la ciudad solo tendría sentido en Goodison Park a cambio de una oferta imposible de rechazar. La rivalidad también se cobra su prima.
Hay más actores en escena. Manchester United, Chelsea y Arsenal figuran entre los clubes con más opciones de lanzarse a por Ndiaye. Si la puja se dispara y el Everton, con David Moyes al mando, eleva la exigencia por encima de los 100 millones de libras, el Liverpool difícilmente entraría en esa guerra. El margen financiero de los ‘reds’ no es infinito y la planificación no pasa por un solo gran fichaje que condicione todo el verano.
Un movimiento tan improbable como tentador
Precisamente por eso, que el nombre de Ndiaye se vincule con fuerza al Liverpool tiene un punto de locura… y de seducción. Un traspaso de este calibre entre vecinos sería uno de los golpes más sonoros del mercado inglés.
Para el Liverpool, significaría cubrir un vacío crítico en ataque con un jugador contrastado en la liga, adaptable a varias posiciones y en plena madurez futbolística. Para el Everton, supondría asumir un terremoto deportivo y emocional a cambio de una inyección económica histórica.
De momento, solo hay algo seguro: las conversaciones existen y el reloj del mercado no se detiene. Si Iraola y Richard Hughes deciden cruzar ese tabú y empujar de verdad por Ndiaye, el verano en Merseyside puede terminar con uno de los fichajes más polémicos de la década. ¿Se atreverá el Liverpool a dar ese paso?






